miércoles, 16 de septiembre de 2015

El PP, la Gúrtel y Estrasburgo

http://www.publico.es/politica/juez-predilecto-del-pp-dice.html
El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, TDHE, es la cima, la cúspide, la última instancia de la jurisdicción de la Unión Europea, lo que él dice no es que va a misa, no, es que es la misma misa, oficiándose.
Lo que dice, lo que sentencia no es un dogma, es mucho más aún, es el principio de todo el ordenamiento jurídico europeo, de modo que no se puede oprimir a todo un pueblo hasta la extenuación como está haciendo Rajoy con nosotros y, luego, decirle a su Tribunal supremo que se vaya a tomar por culo.
Pues, bien, esto es lo que Rajoy le tiene preparada a la más alta instancia jurisdiccional de Europa, al tribunal que dice no sólo cómo debemos de ser sino también cómo debemos vivir si queremos ser europeos, y el tío que ha sacrificado hasta la muerte a casi 50 millones de personas, muchas de las cuales no han podido resistir la inhumana presión y han optado por irse dando un portazo de aquí, por el suicidio.
Cuando Franco dijo aquello de que lo dejaba todo atado y bien atado no hablaba en broma sino que había dispuesto todo lo necesario para que los jueces, esos dioses que lo santifican todo, cumplieran por siempre y para siempre con su siniestro testamento, porque todos los magistrados españoles, sin excepción, nacen, crecen, estudian 5 años de Derecho y otros 3 o 4 preparando la oposición, o sea 10 o 12 años viviendo a la sopa boba, no desde la nada sino en el fondo convenientemente acolchado de una familia que puede permitirse este lujo.
O sea que, si el marxismo es una teoría inflexible, estos señores jueces son el mejor de los productos de la plutocracia y la cabra, ya se sabe, siempre tira al monte.
En la concepción de la división de poderes que pergeñara Montesquieu en su célebre L’esprit des lois, El espíritu de las leyes, ni más ni menos, el judicial es el poder supremo. Y esto ya lo habían planteado Sócrates y Platón en aquel su “qui custodiat custodes”, ¿quién juzgará a los jueces?, porque, por encima de ellos, no hay teóricamente, nadie ni nada.
O sea, acortando el razonamiento, Rajoy y sus corifeos saben, porque lo han mamado desde la cuna, que los jueces españoles son el principio y el fin de todo, que todo empieza y acaba en ellos, y a eso han dedicado todos sus esfuerzos desde siempre, no sólo pergeñando un poder judicial a su entera medida sino, con una paciencia infinita, desde el primer momento, han luchado bravamente para que en todos los tribunales de España estén férreamente incardinados sus hombres y mujeres, de manera que, hoy día, dominan ampliamente todo el Poder judicial, por eso sus parlanchines voceros no se cansan nunca de proclamar que la verdad no es ni será nunca verdad hasta que no la proclamen SUS jueces.
La iconografía judicial representa a la diosa Justicia como una espléndida matrona con los ojos vendados. La imagen quiere decirnos que los jueces han de administrar su sacramento, porque de algo sagrado se trata, sin mirar quienes son los justiciables.
Porque un juez, ya lo he escrito por aquí mil veces, es un tío que lo que dice puede arruinar a la gente o mandarla a la cárcel para toda su vida. O sea que mucho cuidado con los jueces. Y ellos lo saben, claro que lo saben, si es eso lo que hacen todos los puñeteros días.
Entonces ¿es siquiera concebible que un tío que hace esto todos los días de su vida pueda admitir, siquiera teóricamente, que él no sólo es capaz de equivocarse sino que puede equivocarse a propósito?
Admitir esto es cargarse para siempre la esencia de la judicatura, o sea, dicho de otro modo, todo el orden jurisdiccional se asienta sobre esta verdad incontrovertible e incontrovertida: los jueces no sólo son infalibles sino lo que es mucho más importante aún, INCORRUPTIBLES.
¿Cómo se puede siquiera pensar que uno de estos señores, al que se le plantea su abstención, admita siquiera la posibilidad de que él se corrompa y dicte una sentencia favorable a sus correligionarios, compañeros y amigos?
Y lo he dicho también por aquí, en 50 larguísimos años de ejercicio profesional ante los tribunales, nunca he visto que ningún letrado y los he visto de todas clases, de derechas y de izquierdas, locos y en sus cabales, recusara jamás a un juez, entre otras cosas porque en virtud del férreo principio que rige esencialmente el ejercicio de la magistratura judicial española significaba la salida voluntaria de él de la abogacía, porque todos, absolutamente todos los jueces le pondrían la cruz.
No sé si estoy exponiendo con la suficiente lógica cómo está realmente en España la situación: si un letrado se atreve a atacar a un juez en lo que es el fundamento esencial del ejercicio de su profesión, pidiendo su recusación, está atacando frontalmente no a ese juez preciso y determinado sino al fundamento esencial de toda la jurisdicción, o sea a toda la magistratura judicial española, por lo que puede darse por difunto profesionalmente. Es por eso que yo en 50 años de ejercicio profesional, nunca, nunca, nunca vi que un letrado se atreviera a recusar a un juez.
Pero, ahora, sí, ahora los letrados de las partes que acusan al PP por los casos de la Gürtel y Bárcenas, recusan insistentemente a esos increíble magistrados que son Enrique López y Concha Espejel porque están absolutamente convencidos de que éstos dictarán sentencia absolutoria del PP porque para eso fueron formados desde la cuna, para que ocuparan esa Sala de la Audiencia, que iba a conocer la causa en la que se decide el destino del partido que los acogió en su seno y los promocionó hasta las más altas cimas de la magistratura, Consejo General del Poder Judicial, CGPJ, y Tribunal Constitucional.
En realidad, en esta causa se está decidiendo el destino de España, si el PP es condenado, siquiera sea como responsable a título lucrativo de todo ese entramado de corrupción que funcionaba en su sede, este hecho será como el atentado de Atocha que le hizo al PP perder las elecciones, las fuerzas progresistas ocuparán el poder y podrán luchar de alguna manera contra esa ola de regresión político social que nos aplasta.
Decíamos al principio que el TDHE es la cima del poder judicial europeo y que lo que él dice es absolutamente inapelable y establece jurisprudencia esencialmente obligatoria para todos los tribunales de Europa y este tribunal ha dicho que la imparcialidad de los tribunales no sólo debe de ser subjetiva, o sea que los jueces que dicten las sentencias no sólo deben de ser imparciales subjetivamente, o sea no estar contaminados por su actuación profesional a lo largo de todo el proceso, sino también parecerlo, es lo que se denomina imparcialidad objetiva, que significa que dos jueces que han sido aupados, a lo largo de toda su carrera judicial, por el PP a las más altas cimas de la jurisdicción española, como ellos mismos reconocen y agradecen, no pueden, objetivamente, enjuiciar una causa de la que depende el destino electoral del PP, porque eso supone quebrantar el principio esencial de toda jurisdicción que se precie de aparecer ante todo el mundo como una justicia imparcial.
Pero Rajoy y estos dos jueces, que son hechura especial suya, seguirán adelante con los faroles porque en ello les va su vida política diga lo que quiera Estrasburgo y no sólo no se abstendrán de conocer esta causa sino que la enjuiciarán y absolverán al PP de cualquier responsabilidad siquiera sea por enriquecimiento del llamado caso Gürtel.
Ah, por supuesto que los letrados acusadores recusarán a estos dos jueces, pero sus compañeros de judicatura, al resolver el incidente de recusación, no pondrán en duda ni por un momento su “indiscutible” imparcialidad, de manera que la cínica ceremonia de esta increíble causa terminará como ya estableciera con su infinita sabiduría el invicto Caudillo: lo he dejado todo atado y bien atado.
De modo que, cuando la causa agote todas sus instancias y llegue a Estrasburgo, el TDH no podrá decir otra cosa que la sentencia es un engendro pero no podrá revocarla y le impondrá a España una ridícula multa, pero mientras tanto el mal estará hecho, y el PP podrá salir inmaculado de todas sus fechorías y todos esos cínicos de su voceros podrán seguir repitiendo hasta el infinito que ningún tribunal español les ha condenado nunca por corrupción, que es de lo que se trataba.

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