miércoles, 23 de septiembre de 2015

El principio de acción y reacción y el supremo ignorante.

El único hermano que me queda casi no sabe hablar y no digamos nada escribir. Pero el maestro de primaria “que me descubrió” fue a ver a mi madre y le dijo:
-Catalina, Jesús es mucho más inteligente que José-éste era yo.
Y mi madre le contestó:
-Pues, sí, don Francisco pero en esta familia tenemos que comer y el único dinero que en ella entra es el que Jesús gana picando en los canales del Taibilla.
Y Jesús siguió picando en los referidos canales y yo estudié y ahora estoy aquí a costa del trabajo de mi hermano. Supongo que es absolutamente gratuito que yo diga que esto yo no lo voy a olvidar nunca, aunque me acometa el alzhéimer.
Pero mi hermano Jesús no es un ignorante aunque apenas si sabe hablar y no digamos escribir, a veces creo que sabe mucho más que yo, que no soy sino uno de esos tipos que todo lo aprendió en los libros. Todos los consejos que a lo largo de toda nuestra vida me ha dado han sido acertados.
Rajoy es todo lo contrario, un supremo ignorante. No sabe nada, absolutamente nada que no sea lo que necesita para destruir. Porque es un auténtico “destroyer”, pero nació en una familia acomodada y pudo estudiar Derecho y luego opositar a Registros y ganar la oposición.
Pero su ignorancia es de tal calibre que ni siquiera sabe Derecho, eso que tanto estudió.
La base de los estudios de un registrador es el Derecho civil, hay quien piensa que es la ley hipotecaria pero, no, es el Derecho civil puro y duro, el Derecho de la ciudad, de la civis, de la civilización.
Pues resulta que este tío que ganó una de las oposiciones mejor remuneradas del mundo y cuya base es el Derecho civil ¡no sabe Derecho civil! Y tiene que darle clases en esta materia un locutor de radio, sí, aunque parezca increíble.
Porque resulta que se pasa todo el día amenazando a los catalanes con que si se independizan dejarán de ser españoles y por ende tendrán que salir de la UE.
Y el Código Civil, CC, dice, en su art. 17 que son españoles, 2º, los nacidos en España, y el art. 23 del mismo CC establece que sólo se puede perder la nacionalidad española si uno renuncia a ella voluntariamente. Y el art. 11.2 de la Constitución establece que ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad.
De modo que Rajoy y toda esa caterva de cafres que lo siguen no podrán nunca cumplir esas ramplonas amenazas que lanzan todos los días de echar de España y de Europa a los catalanes que se independicen.
Entonces, la pregunta que se plantea inmediatamente es: ¿qué efectos producirá la declaración de independencia?
Los efectos sólo serán políticos, en modo alguno civiles, lo que quiere decir que los catalanes seguirán siendo españoles a todos los efectos civiles pero no lo serán a los efectos políticos, o sea, que se administrarán políticamente con independencia, sin perder su ciudadanía española y europea.
De modo que la independencia de Catalunya sólo supondrá una total autonomía política, o sea de gobierno, respecto a España pero sin perder ni un átomo de sus derechos de ciudadanía española hasta que ellos mismos, individualmente, lo decidan.
Entonce, puñetero Rajoy, ¿dónde está tu victoria, si a los catalanes que se independicen de tu canallesca férula no les podrás privar nunca, de acuerdo con la Constitución y el CC, de una nacionalidad que les pertenecer por derecho de nacimiento y de la que no se les puede privar si no es por su propia renuncia?
Pero decíamos en el título que existe a todos los niveles el principio de acción y de reacción.
Cuanto más duramente ataques o presiones a un país, a un pueblo, a una nación para que abandone sus impulsos de independizarse, tanto mayor será su reacción contraria, tanto más se esforzará por conseguir sus anhelos.
O sea que todos esos sacamantecas que tratan de asustar a los catalanes amenazándoles con todas las penas del infierno si abandonan  la unidad política que tanto los oprime y los desprecia, producirán precisamente el efecto contrario al que pretenden.
Si serán listos, coño, todos esos lumbreras.

3 comentarios:

Futbolín dijo...

CATALANES, ¿CÓMO ES QUE NO TENÉIS MIEDO?
Suso de Toro (eldiario.es)

El camino que ha escogido una parte numerosa y decisiva de la sociedad catalana se presentaba lleno de riesgos y en la campaña electoral los partidos y los poderes del estado los han hinchado a base de bien, era lo esperable electoralmente.
Porque lo que ya nadie discute es que esto no son unas elecciones entre partidos sino un verdadero plebiscito sobre una decisión de tanto calado histórico que dividió a todos los partidos en dos, el partido del "sí" y el partido del "no". Realmente la propuesta que hacía Rajoy hace un par de días, ponerse de acuerdo todos los del "no" para gobernar, no es descabellada. Más allá de que haya muchas personas que no se acaben de encontrar en un lado o en otro, lo que está escenificado son dos sujetos políticos de un lado España, con su estado, y del otro Catalunya, que pretende tenerlo.
Conforme fue avanzando la campaña más y más se fueron detallando los peligros que traería la declaración de independencia pero ocurrió algo inesperado, esos peligros en vez de resultar cada vez más amenazantes y verosímiles se fueron deshinchando. Las amenazas de ruina: "ya se están marchando empresas a Madrid", contrasta con el aumento de las inversiones extranjeras en el primer semestre del año (1.959 millones); "perderá mercados", contrasta con un aumento del 7`4 % según el Ministerio de Economía; "los bancos marcharán", pero a continuación desmienten tal dislate presionados por sus inversores y ahorradores; el gobernador del Banco de España amenaza con un "corralito" pero dos días después lo desmiente…Y cada cosa en un sentido tiene contestación en otra en sentido contrario, de modo que cada nubarrón anunciado acaba por deshacerse y no acaba de intimidar.
Y en cuanto a la orfandad y desnudez en que quedaría la ciudadanía catalana mientras muda la piel de su estado, resulta que Rajoy nos acaba de demostrar que no habría tal desnudez y que conservarían nacionalidad de todo tipo, incluso podría ser que además de la española y la europea tuviesen otra más, que ya es decir. Pero Rajoy no solo demostró lo contrario de lo que pretendía sino que, sobre todo, arrancó una gran carcajada en toda Catalunya. Lo que quiso ser una amenaza acabó por ser un chiste involuntario, si quiso meter miedo solo consiguió que se riesen de él.
Es cosa tremenda la falta de autoridad política y moral que tiene el Presidente de Gobierno en ese país de allá, simplemente no es, desde hace mucho tiempo, el presidente de los catalanes.
¡Pero cómo se les va a tener respeto si manipulan los documentos oficiales, un comunicado de la Comisión Europea! Además de mentirosos, chapuceros. Para contar esta España hay que ver la película "B", queremos verla y hay que leer a "Mortadelo y Filemón". Y si usted no encuentra una noticia tan grave y escandalosa en la cabecera de prensa a la venta en el quiosco o si no la escucha en la cadena de televisión debiera preguntarse en qué país y qué tipo de democracia tiene. Porque es escandaloso manipular un documento oficial de otra institución de rango superior para meter miedo al electorado catalán.

Futbolín dijo...

Esos peligros que se le anuncian al electorado independentista no son exactamente molinos de viento pero desmentido tras desmentido, mentira tras mentira descubierta, uno a uno se van reduciendo a riesgos que pueden ser calculados, que quizá pueden ser compensados por otras ventajas a cambio. No está claro. Sin embargo ya es hora de que se piense en los peligros, o riesgos, que correría el Reino de España, o sea los que nos quedaríamos en el lado de acá, en caso de que efectivamente naciese la República de Catalunya. Porque, bien de modo inmediato o bien a corto plazo, Catalunya como estado será viable económicamente, pero el resto del reino tendría gravísimos problemas y desequilibrios.
Sin contar que los catalanes se plantean decidir sobre el carácter de ese estado dando por bueno que sea una república (Uuuuhh, ¡la república!). De eso ni se habla, es curioso. Les reprochan a esa gente que quiera tener un estado propio, pero debieran reprocharle también que no quieran tener la monarquía de la casa de Borbón. Uy, qué silencio, eso ni se menta. Cuánto tabú y cuánto miedo en la democracia española.
El panorama político de un posible estado catalán puede intuirse ya desde ahora, pero el panorama político del reino español también. Basta constatar como gestionaron la relación con Catalunya, hasta el propio PP reconoce que lo hizo todo mal, pero los socialistas no se quedaron atrás. Y es que hay mucha ignorancia y, o bien la culpa es de la sociedad española que tiene los políticos que se merece o bien es culpa de los políticos que malean a la sociedad. Yo casi creo esto último, porque asombran las declaraciones que comentábamos aquí hace un par de días cuando Rajoy o Iglesias apelaban al lugar de origen de los votantes para decidir su voto o a Susana Díaz que, por ser presidenta del gobierno andaluz, cree tener derechos de jurisdicción sobre ciudadanos catalanes que tienen origen o familia andaluza. Para redondearlo acaba de comparar a los independentistas con los franquistas, francamente eso no es ignorancia únicamente, es ruindad también.

Futbolín dijo...

La política española se juega entre mitad maleducados y mitad indocumentados, cuando no las dos cosas. Nos reíamos de Rajoy y su alegre juego de trilero con la nacionalidad de los catalanes pues atiendan ahora a Margallo, el único que en algún momento introdujo alguna reflexión sensata y que tuvo el valor de aceptar un debate con Junqueras, cosa que debiera ser lo normal pero que en España no lo es, ahí lo tienen apuntalando las palabras de su jefe: que sí que él también cree que si declaran la independencia pierden la nacionalidad.
Debiera mirar para su compañero de gobierno, el ministro del Interior, Fernández Díaz, que aunque nació en Valladolid tiene residencia en Catalunya, ¡no le quite usted la nacionalidad española, hombre, que le da algo! ¿O es que quieren ustedes dejar abandonado al pobre Albiol, entre catalanes y sin españolidad? Y es que están tan perdidos que hablan sin pedirle permiso a la cabeza.
Quienes tanto dicen amar la Constitución, quienes reprochan a los partidos independentistas que no respeten las normas legales cuando quieren obvian lo que dice esa ley y dicen lo que les da la gana, que para eso son los guardianes y propietarios del texto sagrado: "¿Pero no quieren marcharse? Pues entonces se van sin nacionalidad y sin nada." Hala, y ahí queda eso. Y es que como razona Rajoy, "es de sentido común" y es lo que piensan "las personas normales". Leyes para qué, si tenemos al PP.
Sin Catalunya, ¿qué España, qué proyecto nacional, común van a ofrecer esos políticos que andan por ahí adelante? Ponen verde a Mas y a Junqueras,¿ pero ven ustedes mucha vida inteligente en el lado de acá?
Gustará o no, se estará de acuerdo o no con lo que debate los catalanes pero lo que hay en el lado de allá es un país sin miedo. La ciudadanía catalana, digan lo que digan y cuenten lo que nos cuenten, están debatiendo en libertad lo que les da la gana, porque en democracia quien manda es la gente. Y en el lado de acá, en el Reino de España, lo que no hay es alegría ni libertad, porque sigue habiendo miedo. Miedo es lo que hay. ¿Pero no es evidente?
Sí, le envidiamos a los catalanes su libertad.

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