sábado, 12 de septiembre de 2015

España y el TRIBUNAL DE DERECHOS HUMANOS de Estrasburgo

El problema no es que la ley por la que se regula esta materia,  LEY ORGÁNICA DEL PODER JUDICIAL, LOPJ, sea del siglo pasado, 1 de julio de 1985, no, ni que su redacción ambigua y poco concreta, con términos tan relativos como los de “amistad íntima o enemistad manifiesta”, no sirve objetiva, prácticamente para nada sino otro mucho más profundo e irresoluble: que toda la magistratura judicial desde el primero, Presidente del Consejo General del Poder judicial, CGPJ, y del Tribunal Supremo, TS, hasta el último, ése que acaba de sacar la oposición y de realizar el curso en la Escuela ad hoc, constituyen la más férrea hermandad que se ha dado nunca en el mundo, con una ley suprema que, por cierto, no se haya escrita en ningún sitio pero que se cumple a rajatabla: ay de aquél que roce a un juez siquiera sea con la más ligera de las plumas del ala de un ángel, más le valiera atarse una piedra al cuello y arrojarse de cabeza al mar.
En estas condiciones, plantear la recusación de un juez es un acto temerario, tan temerario que, en los 50 años que yo ejercí la profesión ante los tribunales, nunca vi que nadie planteara la solicitud de abstención o de recusación de un juez, nunca, nadie, hasta que lo hice yo, precisamente, y no fue la del juez que tramitaba el asunto, no, a eso no me atreví, planteé la recusación de la secretaria judicial que no era ni más ni menos que la esposa del procurador de la parte contraria y que, por tanto, se hallaba plena y taxativamente incluida en la causa de abstención y de revocación nº 2º del artículo 219 de la ya citada LOPJ, que reza: “Son causas de abstención y, en su caso, de recusación:....2º. El vínculo matrimonial o situación de hecho asimilable y el parentesco por consanguinidad o afinidad dentro del segundo grado con el Letrado y el Procurador de cualquiera de las partes que intervengan en el pleito o causa”.
Y la sra. Secretaria, milagro, milagro, se abstuvo si bien hizo la siguiente consideración: “Me abstengo, no porque proceda sino por no ocasionar al Juzgado más trámites y molestias”.
No he conocido nunca, nunca, otro intento de abstención o recusación de nadie, porque el personal judicial es intangible, aunque no lo diga por ningún sitio la Constitución.
Bien.
Ahora, sí, ahora les están lloviendo por todos sitios, a los dos magistrados peperos que han de conocer del juicio oral de la Gürtel y Bárcenas, escritos solicitando su abstención o recusación por todos lados.
Pero ellos, lógicamente, actúan como el que oye llover, “a mi plín, yo duermo en pikolín”. Ellos no se van a abstener “motu propio” nunca, porque el PP los promocionó, vía Federico Trillo, para eso, para que boicotearan cualquier proceso que afectara de alguna manera al PP. Es uno de esos contratos que se llaman sinalagmáticos, en los que las prestaciones de ambas partes se halla rígidamente estereotipadas en la ley. Si el PP los ha promovido irresistiblemente hasta la cúspide de la judicatura, cumpliendo así su parte del contrato, ellos, ambos, tienen que responder de la misma manera, para que se cumpla así el célebre aforismo “fiat justitia et pereat mundus”, hágase la justicia y perezca el mundo. Y tanto que va a perecer, menuda la que se va a armar.
Se trata de cumplir con el más elemental de los contratos aquél que dice “do ut des”, te doy para que tú me des, yo te doy a ti el total encumbramiento a las más altas magistraturas de la profesión, CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, CGPJ, y TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, y tú me tienes que dar a mi todo lo que yo te pida.
Que esto va a ser así en el estricto campo de la justicia española a mí, por lo menos, no me cabe la menor duda, como no me cupo cuando pronostiqué la condena de esos dos jueces, Garzón y Elpidio, a los que, a pesar de todo, les valió y mucho su condición de magistrados. Quiero decir que a todo lo que les han condenado a estos dos jueces díscolos es a la exclusión de la carrera judicial, nada prácticamente, ahora están ejerciendo ambos como letrados y forrándose y viviendo como reyes.
Si otro cualquier individuo hubiera, según ellos, los que los juzgaron, cometido las “fechorías” que estos dos exjueces realizaron: intervenir las conversaciones entre los presos y sus letrados, Garzón, y meter en la cárcel a Blesa sin motivo (¿), Elpidio, les hubiera caído la del pulpo.
Pero, volviendo al tema de la recusación de los jueces del PP que van a conocer de una de las causas que se siguen contra el PP, si la LOPJ fuera un texto actualizado, moderno, recogería inexcusablemente también el hecho de que el juez que conoce o vaya a conocer del asunto hubiera sido promocionado en su carrera funcionarial por alguno de los partidos interesados en el pleito o causa.
Pero hay algo fundamental al respecto. 
España como decía el ínclito Fraga es diferente. Este es otro país, cuasi africano, pero otro país.
Hay por ahí, perdido en las anfractuosidades de esa vieja puta que se llama Europa, un tribunal, el DE LOS DERECHOS HUMANOS, de Estrasburgo, que avergonzado de las tropelías que en algunos de los países miembros de la misma se cometen al respecto, ha tirado por la calle de en medio y ha establecido que la imparcialidad del tribunal que ha de conocer de un asunto no sólo debe ser efectiva, objetiva, sino también parecerlo, introduciendo así el concepto que hemos dado en llamar de la imparcialidad subjetiva, según la cual no pueden conocer de procesos en los que intervenga, por ejemplo, un partido político, jueces que, en algún momento de su carrera hayan trabajado de alguna manera para ese partido político, dando miles de conferencias y de clases, debidamente remuneradas, en una de sus fundaciones, FAES, habiendo sido promocionado por dicho partido a la cumbre del poder judicial, como es su Consejo General, y del Tribunal Constitucional, del que tuvo que dimitir por una ostentosa borrachera, en el caso del magistrado Enrique López, o una tan ostentosa por lo menos en el caso de Concepción Espejel, de la que la  Secretaria General del PP dijo, al imponerle no sé qué clase de condecoración, que la tal magistrada no era doña Concepción sino Concha para todos, dada su entrañable amistad que con todos ellos, los del PP, tiene.
El problema es el problema, ya saben cuanto me gustan las tautologías. El problema es los efectos que producen ante los tribunales españoles las sentencias, y la jurisprudencia del TRIBUNAL EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS de Estrasburgo, TEDH.
¿Qué ocurre cuando en un tribunal español se cita una sentencia del TEDH de Estrasburgo?
“La jurisprudencia del TC distingue dos tipos de imparcialidad. Por un lado, entiende que se produce una “imparcialidad subjetiva”, por parte del juzgador, cuando hay sospechas que expresan indebidas relaciones del Juez con las partes, mientras que nos encontramos con una “imparcialidad objetiva” cuando existen sospechas que evidencian la relación del Juez con el objeto del proceso (SSTC 145/1988, 11/1989, 136/1992, 372/1993 y 32/1994). Las exigencias de imparcialidad se proyectan, por tanto, sobre la actividad procesal y extraprocesal del juzgador, definiendo reglas y exclusiones que tratan de disipar cualquier duda legítima que pueda existir sobre la idoneidad del Juez. No obstante, las referencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a la “perspectiva subjetiva de la imparcialidad”, tienen más que ver con la actividad extraprocesal del Juez, esto es, aquella que, por razones personales le haga aparecer vinculado a las partes, a sus intereses, o al mismo objeto de enjuiciamiento”. A C Consultores, Valladolid,  17 de enero de 2011.
Sublime.
El problema es que no sabemos hasta qué punto está dispuesto el PP a acatar las resoluciones del TEDH, de Estrasburgo.
Tal vez yo sea demasiado osado, pero mucho me temo que los jueces  Enrique López y Concepción Espejel van a conocer y resolver el asunto Gürtel, porque el tribunal que ha de decidir sobre la recusación que algunos de los letrados de las partes se han atrevido a proponer, va a denegarla, saltándose  la jurisprudencia, ya bastante copiosa del TEDH, sobre la imparcialidad subjetiva de los jueces que acabamos de citar. Es demasiado lo que el PP se juega en el envite y es aún más demasiado lo que ambos jueces le deben al PP.
Que Dios nos pille a todos debidamente confesados.

2 comentarios:

eddie dijo...

1) http://kaosenlared.net/el-injusto-castigo-de-tejero/

2) ¿Juzgar al estado español?
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=203193

3) http://canarias-semanal.org/not/16801/informe-las-experiencias-masivas-de-los-servicios-de-inteligencia-con-lsd-en-las-decadas-de-los-50-60/

4) http://periodismo-alternativo.com/2015/09/12/la-verdad-del-11s-pero-no-lo-conto-la-tv-mero/

5) http://www.cuartopoder.es/terramedia/2015/09/10/el-departamento-de-estado-de-eeuu-me-clasifica-como-terrorista-por-denunciar-la-tragedia-del-pueblo-kurdo/7091

Futbolín dijo...

LA INEXISTENCIA DE NORUEGA
http://www.elmundo.es/opinion/2015/09/11/55f1c45fe2704e2e728b458b.html

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