domingo, 27 de septiembre de 2015

Ignacio Escolar y la nacionalidad española de los catalanes

Yo comprendo que Escolar tiene que mirar por el porvenir de su diario, como, por otra parte, Pablo Iglesias mira por el porvenir de Podemos.
La pureza es imposible en los seres humanos porque, como ya dejó sentado el Doctor Seráfico, Santo Tomás de Aquino, el hombres es un ser desfalleciente, Palazón dice que es una mierda seca pinchada en un palo, de manera que igual que Iglesias tiene que negar su condición de marxista/comunista y esconder lo mejor de su programa, si quiere ganar las elecciones o, por lo menos, salir bien parado de ellas,  Escolar tiene ahora que poner una vela a Dios y otra al Diablo porque, si no, pierde aproximadamente la mitad de sus lectores o socios.
Porque, si no, no es posible que un tío como él escriba en cachondeo lo que es radicalmente una verdad desde el punto de vista jurídico, “Independentismo mágico: dícese de ese género de la ficción política donde la ruptura de Catalunya con España solo trae ventajas y ningún inconveniente, donde todo lo bueno se exagera, todo lo malo se minimiza y a cada catalán le regalan un unicornio. ¿Un ejemplo? Las últimas declaraciones de Raül Romeva. Es “muy importante explicar”, dice el cabeza de la lista de Artur Mas, que la independencia catalana “no supondría prácticamente nada a nivel personal y práctico”. “Si usted quiere seguir siendo español viviendo en Cataluña, o incluso si me apuras seguir estando vinculado al régimen fiscal o las pensiones a nivel del Estado español, lo podría seguir haciendo”, dice Raül Romeva para pasmo generalizado. También lo dice Oriol Junqueras, que promete a los catalanes que seguirán siendo españoles si se produce la ruptura. Serán españoles y catalanes; la república independiente de andar por casa.
El argumento independentista para defender la doble nacionalidad y, como consecuencia, la pertenencia a Europa, es que lo dice la Constitución, y es cierto. Artículo 11.2: “2. Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad”. Es un punto bastante habitual en todas las constituciones del mundo, pensado para evitar uno de los abusos más comunes de un Estado totalitario: condenar a los disidentes a ser apátridas. Pero resulta naif, por no decir oportunista, que los mismos independentistas que defienden una secesión que no cabe en la Constitución citen esa misma Constitución para lo que les interesa. El mensaje político roza la estafa: voten por la independencia que, si al final sale mal, siempre podrán ser españoles y no habrá pasado nada. 
Es obvio algo: si se produce un ruptura tendrá que ser negociada –así se planteó, por ejemplo, en la hoja de ruta que habría seguido Escocia si hubiese ganado el sí–. Pero en esa negociación no es realista plantear que la nueva república catalana vaya a ser un Estado formado al 100% por españoles. Eso no es un secesión: es una confederación o una federación; una reforma del Estado autonómico. Para ser catalanes y españoles, no hace falta este viaje”.
Dejando aparte el hecho de que el artículo de Escolar coincide, en su conclusión, casi al pie de la letra con mi post del 24-09-15, El callejón sin salida, “Para este triste viaje no se necesitaba ninguna clase de alforjas”, lo cierto y verdad es que tanto Romeva como Junqueras tienen razón:
Toda actividad política ha de incardinarse dentro del concepto que para ésta estableció el clásico, considerándola como el arte de lo posible, tanto el uno como el otro están intentando hacer política no ética, ni siquiera lógica rigurosa, por ende no podemos exigirles un rigor cuasi metafísico no ya sólo en sus razonamientos sino también en su práctica.
Pero, sobre todo, no podemos exigirles un riguroso planteamiento ético porque eso es imposible metafísicamente cuando se trata de hacer políticamente lo que en un determinado momento histórico es posible.
Catalunya, sus actores políticos, están tratando de independizarse y eso, efectivamente, Escolar, no se puede hacer mágicamente, por arte de birlibirloque, tienen que arremangarse de mala manera y echarle a la faena muchas más cosas que ética y lógica, tienen que apelar a algo más que al puro razonamiento, el sentimiento de una nación.
Pero, permíteme aún más, otra cosa.
Desde el punto de vista jurídico, el caso no es tan fácil como tú lo planteas.
En todo el castillo de naipes que es todo ordenamiento jurídico, su base es siempre el principio de legalidad, que en nuestro caso se halla recogido en el artículo 6 del Código Civil que, como tú sabes, es el derecho común que rige todo razonamiento jurídico:
“3. Los actos contrarios a las normas imperativas y a las prohibitivas son nulos de pleno derecho, salvo que en ellas se establezca un efecto distinto para el caso de contravención”
Cuando los independentistas catalanes autodeclaren su independencia estarán contraviniendo el artículo 2º de la Constitución en cuanto establece que “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.
Por lo tanto, dicho acto colectivo será nulo de pleno derecho y no podrá, de ninguna de las maneras, tener efecto jurídico alguno.
Entonces, Escolar, ¿por qué haces como que te molesta que los “indepes” Romeva y Junqueras digan que los catalanes, después del acto nulo de su declaración de independencia, seguirán siendo españoles, mal que les pese, y, por lo tanto, gozando de todos los “espléndidos” beneficios que reporta dicha nacionalidad, si esto es jurídicamente una verdad como la copa de un pino?
Porque es que, además, el artículo 11 de la Constitución dice:
“La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley.
Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad”.
Entonces, ¿cómo puede un hombre como tú venir a decirnos, además profundamente indignado, como pareces, que “Para ser catalanes y españoles, no hace falta este viaje”.
Claro que sí que hace falta este viaje al fondo de la tierra porque no hay otra forma de independizarse que las puñeteras vías de hecho, porque si no te vas dando un portazo, nunca te van a dejar irte, coño, Escolar, ¿cómo puede escribir todo esto después de lo que está pasando?
Cuando te hayas ido “de facto”, así, por las buenas, como la situación será absolutamente insostenible, todos se tendrán que sentar a negociar y, entonces, sólo entonces, se pactará la novación de la Constitución y la cosa podrá arreglarse jurídicamente.

1 comentario:

Futbolín dijo...

Lo has “clavao” , Pepe y es que Nacho es de Burgos tierra de franquistas desde la primera hora del golpe de estado del 36 y eso si que imprime carácter y lo demás son cuentos, además tiene una gran querencia por el PPSOE que es superior a sus fuerzas racionales, jajaja

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