jueves, 10 de septiembre de 2015

La verdad y la prensa

Esa periodista de la ultraderecha que, con todo el descaro del mundo, se dedica a patear y a zandillear a todos esos inmigrantes que atraviesan la frontera húngara, camino de Alemania, no sólo es el  espejo real de la prensa fascista actual sino que también representa el rostro sincero de la misma, ya que golpea sin piedad pero en modo alguno oculta o finge, como hace la mayoría de los periodistas de aquí, lo que realmente siente y piensa, y la sinceridad es una virtud, que sí, que, a veces, linda con el cinismo, pero que nos aclara mucho las cosas.
Porque yo, ahora mismo, estoy hecho un lío.
Por un lado tengo la terrible fotografía del niño, que me hizo estallar de dolor por su insuperable simbología, pero hoy he leído, traídos por futbolín, todos esos alegatos contenidos en ese informante “robot pescador” con entrevistas a Niño-Becerra y a Meysan y. como soy por mi propia naturaleza un conspiranoico, en seguida me he dejado llevar y, de pronto, veo que la que parecía maravillosa postura de Merkel, abriendo de par en par las puertas de todos los países de la Unión Europea a estos pobres inmigrantes, no es solidaridad, ni siquiera caridad sino simplemente el interés de que las terribles empresas alemanas, las más exportadoras del mundo, continúen teniendo ingentes cantidades de mano de obra barata.
Y vuelvo la mirada atrás y veo aquello que se llamó la primavera árabe y que a mi tanto me hizo sospechar y esa ola de descomposición y de guerras incontenibles que la siguió y este desorden tan organizado por los Usa para que todo suceda tal como a ellos le conviene, según puede comprobarse en aquel arranque increíble de sinceridad del menor de los Dulles, cuando era el jefe de la Cia. (http://jlpalazon0.blogspot.com.es/2014/09/verdades-abolutas-iii.html).
Y, entonces, mi desolación es mucho mayor que cuando vi la terrible y entrañable fotografía del niño sirio, con sus zapatitos tan firmemente abrochados sobre la arena de la playa, con la cabeza perpendicular a la dirección de las olas lo que, como Meysan dice, es imposible, porque si todo esto es un canallesco montaje, ¿qué es realmente lo que hay detrás? ¿Obama con su imagen de mestizo amable? ¿Merkel que, de repente, se convierte en la más afable de las matronas, después de todo lo de Grecia? ¿Rajoy, que pasa de decir rotundamente que "no, mas emigrantes, no, porque yo ya tengo más de 4 millones de parados y todos esos centros de internamiento de inmigrantes a rebosar", a, "bueno, si v. lo dice, Angela, yo acojo a todos los que v. diga"?
Y la guerra, la madre de todo esto, no sólo sigue sino que se inicia allí donde a los Usa les interesa y todos los demás a tragar y a apechugar con lo que venga, mientras ellos nos siguen explotando a todos con la máquina de fabricar dólares a toda marcha, mientras dicen aquello de Marx, no Carlos, sino Groucho, “más madera que esto es la guerra, perdone que no me levante, estos son mis principios pero, si no le gustan, tengo otros”. Genial.
Yo lo he mantenido siempre: las dos puntas de lanza de la inteligencia humana son la poesía y el humor.
Pero ni siquiera ellas con su inmensa capacidad de penetración nos resuelven nada, sólo nos indican por donde van realmente las cosas.
O sea que, como en el caso del atentado contra Charlie Ebdo, todo esto puede ser, seguramente es, un asqueroso montaje pergeñado por genios de esta insuperable maldad como el tal Goebbels o el no menos tal Dulles, seguidos, servidos, a rajatabla por todos esos asquerosos periodistas que, todos los días, o todas las noches, se asoman a las pantallas de nuestros televisores y nos dicen a bocajarro, con todo el cinismo del mundo, que lo que está ocurriendo en éste es lo que debe de ser. Y que por eso vivimos en el mejor de los mundos posibles por lo que hay que seguir votando a Mariano, que es el que, a ellos, los periodistas, por lo menos, les da de comer.
Y a Becerra-Niño y a Meysan y a todos esos jodidos agoreros que les den por donde amargan los pepinos, a ver si se callan de una puñetera vez y dejan de molestar a todos los que decimos la verdad, la verdad, por lo menos, de ELLOS, los que mandan.
Amén.

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