martes, 27 de octubre de 2015

El odio

¿Existe en España la libertad de pensamiento? ¿Y la libertad de expresión, y la de asociación, y la de decisión, existe realmente en este país cualquier clase de libertad?
Piénselo un poco antes de resolver.
Porque no es ya que yo no pueda escribir todo lo que pienso sino que tan siquiera puedo ya pensar porque no me dejan.
Para pensar libremente hay que saber, ya lo dijo el puñetero clásico: “nihil volitur qui precognitur”, no se puede querer más que lo que se conoce de modo que si a mi no mejan conocer la verdad no la puedo querer.
Y no me dejan conocer la verdad todos esos periodistas que son más falsos que Judas y que la esconden cuidadosamente o que la falsean, porque a mi me gustaría mucho saber lo que pasa realmente en Venezuela o en Siria pero ¿cómo lo puedo saber, si yo no estoy allí y no puedo enterarme de ello directamente, y las grandes compañías de la información tienen demasiados intereses creados para engañarme.
Y tampoco me vale pensar que la verdad es precisamente todo lo contrario de lo que ellos me dicen porque esto sólo es una suposición.
Tomemos, por ejemplo, lo que está sucediendo en Catalunya.
Parece que claro que Artur Mas es un perfecto sinvergüenza, pero ¿es peor que Rajoy, quién de ellos empezó realmente la guerra?
No lo sé, pero sí que sé quién la va ganando porque ellos mismos me lo dicen y yo sé, por mi profesión jurídica, que uno de los modos de conocer la verdad es por confesión de parte, o sea cuando alguien admite libremente algo que le perjudica.
A Mas lo están procesando por pensar de manera distinta a la de Rajoy y por decirlo, y por intentar demostrar que la mayoría de los catalanes piensa como él, pero no lo dejaron hacerlo como sí que lo hicieron los ingleses con los escoceses y los canadienses que los quebecquianos.
Y entonces vienen esos fascistas que tienen libertad para defenderlo todo y te dicen que no existe el principio de libre determinación de los pueblos y menos aún en esta época en que se tiende a superar los nacionalismos. Y se quedan tan frescos.
Por eso inciábamos este post enumerando algunas de las libertades.
Pero ¿hay realmente en el mundo de hoy alguna libertad? Y decíamos que no porque no nos dejan informarnos de nada. Y sin verdadera información no puede haber libertad.
Y a nosotros nos desinforman desde la guardería a la universidad.
Y no te digo nada a los que no pueden ir a ninguno de estos sitios en los que teóricamente se aprende a pensar y a tratar de informarte.
De modo que a los catalanes hay que zurrirles la badana. Por curiosos impertinentes que, no se sabe muy bien por qué, quieren enterarse de cómo funcionan realmente las cosas.
Y ya lo dice un refrán de mi pueblo: al que quiera saber, mentiras con él.
De modo que Rajoy y sus secuaces dicen, con la boca pequeña, que los quieren mucho pero plantan mesas en todos los pueblos de España pidiendole a la gente que vote contra ellos. Y cuando los catalanes consiguen reglamentariamente un Estatuto, lo recurren ante SU Tribunal Constitucional y se lo cargan.
Y atacan tan ferozmente todos sus símbolos que los obligan casi todos los días a hacer lo que también deberíamos hacer todos nosotros: echarse a la calle pacíficamente pero protestando.
Y los insultan de la peor manera desde todos los medios de comunicación de España y fomentan medidas para el boicot a todos los productos catalanes.
Y, por ultimo, desatan la más feroz de las persecuciones contra el más querido de sus símbolos: el Barça.
Intentan meter en la cárcel a sus presidentes y al jugador insignia del equipo y al que es seguramente su relevo, provocando así que ambos mediten abandonar el club por militar en en cual tanto los persiguen.
E intentan convencerles de que todo esto son imaginaciones suyas, locuras o excusas de mal pagador, riéndose y meándose encima de ellos, al propio tiempo que los odian con todas sus fuerzas.
Y el odio engendra odio como cuando alguien se mira en el espejo.
De modo que el conflicto ya es irresoluble, de tal manera que ese astuto fenicio que es Mas ha conseguido que el más oprimido de los pueblos del mundo lo tome como un héroe sólo porque ha sabido encabezar la rebelión contra los opresores.
Y así estamos ante uno de los conflictos más estúpidos del mundo, provocado por dos personajes de la misma catadura, que incluso debían militar, y militan, en el mismos partido, el de los opresores y contra los oprimidos.

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