jueves, 15 de octubre de 2015

Los dioses piden amparo



El otro día decía yo por aquí que los jueces son dioses y tal vez a alguien le pareciera exagerado. 

Yo les aseguro que no.

Recuerdo, en mis tiempos judiciales, que un día, yendo con un juez y un fiscal,  aparcamos en prohibido para tomarnos una copa,  y un agente de la policía local vino cuando ya nos íbamos y se empeñó en multarnos y el juez le dijo enseñándole su documentación, “oiga, guardia, v. es un agente de la autoridad, nos somos la autoridad, los encargados de decir si lo que v. hace está bien o esta mal”, y el guardia se le quedó mirando, sin saber qué hacer, con los ojos como platos.

Otra más. Dívar, presidente del CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, CGPJ, y del Tribunal Supremo, TS, a un diputado que habló despectivamente respecto a una orden judicial: “ese papel no es la Biblia sólo porque va firmado por un juez”: “no desprecie v. la firma de un juez que puede arruinarle definitivamente o meterle en la cárcel para toda su vida”.

Pues ahora resulta que los jueces del TRIBUNAL SUPERIOR DE CATALUÑA que conocen de la querella interpuesta por la Fiscalía contra el presidente Mas y otros dos miembros del gobierno de la Generalitat expiden un documento en el que dicen sentirse coaccionados por el acompañamiento que a los 3 imputados citados a declarar ante ellos hacen un grupo de personas que se sienten plenamente identificados con ellos.

¿Coaccionados, ellos, que son la Autoridad suprema en esta sociedad, coaccionados, por quién y por qué?

La RAE dice que coacción es “1. f. Fuerza o violencia que se hace a alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo.
2. f. Der. Poder legítimo del derecho para imponer su cumplimiento o prevalecer sobre su infracción”.

Como le decía aquel juez al guardia municipal “pero oiga, v., un agente de la autoridad quiere sancionarme a mi que soy la autoridad que v. representa y que tiene la facultad de juzgar si v. ejercita bien o mal la autoridad que yo le delego”. O Dívar al diputado: “no desprecie v. la firma de un juez que puede servir para arruinarle definitivamente o meterle en la cárcel para toda su vida”.

O sea ¿qué facultad de coacción tiene el pueblo llano ante las más altas autoridades juurisdiccionales del Estado, si el presidente del TSJC envía al Delegado del Gobierno en Cataluña un oficio ordenándole que proteja a todo trapo el edificio judicial y éste envía inmediatamente una compañía de antidisturbios convenientemente preparados?

¿De qué parte está la coacción, quién la produce, con una ley como la vigente que hemos dado en llamar “Mordaza”?

No tengo más remedio que, a fuer de pesado y repetitivo, recurrir otra vez al genio Cicerón: “ubinam gentium sumus, in qua urbe vivimus?”, ¿entre qué gente estamos, en que país vivimos?, en el que se tolera impunemente que nos digan “peligro, peligro, que los pájaros van a disparar contra las escopetas”.

Es como para mear y no echar gota.

No hay comentarios:

calificacion de las entradas