lunes, 30 de noviembre de 2015

La deshumanización de la tragedia

Terminators colectivos e individuales
¿Qué fue antes el huevo o la gallina?
¿Qué fue antes la invasión y destrucción de Irak o la atroz canallada de las Torres Gemelas?
“Vamos, vamos, hijos de la patria, el día de gloria ha llegado”.
Y diez cazabombarderos, como todos los días, despegan de la cubierta del Charles de Gaulle para ir a machacar a Raqqa, una ciudad de 220.268 (2012) habitantes que ha cometido el pecado de ser elegida por los yihadistas como el centro de sus operaciones en Siria.
Pero en Raqqa, además de yihadistas hay habitantes civiles, que no tienen culpa de nada como no tenían culpa de nada aquellos que fueron al concierto en la sala Bataclán, de París, el pasado viernes 13 de noviembre de 2.015, un día más para la historia universal de la infamia.
Todos los códigos penales del mundo recogen la eximente plena de la legítima defensa, por la cual están exentos de responsabilidad criminal los que obran en legítima defensa de su persona o bienes o de las personas o bienes de sus familiares más íntimos.
¿Es legítima defensa bombardear una ciudad que no tiene aviones de caza ni mucho menos pilotos?
¿Es legítima defensa asesinar brutal e indiscriminadamente a 130 personas que habían acudido a la sala de fiestas Bataclán para asistir a un concierto de una banda de rock?
Hace 70 años que yo estudié en la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia dos cursos de Derecho penal bajo el magisterio del catedrático Ferrer Sama.
Y me resultó apasionante penetrar en el mundo de los crímenes y delitos y de las circunstancias atenuantes y eximentes de la responsabilidad criminal.
Hoy, 70 años después, cuando cuento ya con 87 penosos inviernos, me enfrento a esos espantosos sucesos indignos de la condición humana y en los que ambas partes alegan para exonerarse de sus acciones criminales la eximente plena de la legítima defensa.
Si no recuerdo mal, que todo es posible, una de las condiciones para que concurra la mencionada circunstancia es la proporcionalidad de la acción que realiza el ofendido para defenderse del ataque injusto.
Y otro requisito, no menos importante, es que la reacción a la agresión se produzca inmediatamente a ésta.
¿Quién tiró la primera piedra, Occidente o el Daesh? ¿Quién está tirando todos los días piedras sobre Raqqa? ¿Por qué, en lugar de enviar a Siria inatacables aviones que matan indiscriminadamente a asesinos del EI y a niños indefensos, los sedicentes efectos colaterales, no se actúa con milicias de a pie, que se enfrenten individualmente a esos salvajes y dementes asesinos yihadistas y que podrían discriminar perfectamente entre los efectivos militares y los inocentes civiles, ya sé que por Siria pululan milicias de varias partes, pero son mercenarios, asesinos profesionales que venden sus armas a los mejor postores que todos sabemos quienes son?
No creo que la Francia que exhorta a sus hijos a ir a Siria a pelear desde el Charles de Gaulle contra ciudades sin artillería antiaerea, aviones de caza ni pilotos de guerra, los esté enviando a cumplir con un día de gloria.
Pero mucho menos aún creo que las matanzas indiscriminadas que los yihadistas realizan en ciudades cuyos habitantes no sólo viven en paz sino que incluso se manifiestan contra las declaraciones de guerra de sus dirigentes políticos y que, por ello, son violentamente reprimidos con porras eléctricas y gases lacrimógenos, sean justificables desde ningún punto de vista.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Una ópera bufa interpretada por ese bufón de Rajoy


No recuerdo bien si fue mi maestro esencial, Marx, el que dijo aquello de que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa.
Ese partido esencialmente belicista, que todo lo resuelve utilizando la fuerza porque se cree por estirpe(Rajoy dixit) esencialmente justificado para ello, el PP, se enfrenta cada x tiempo a las mismas cuestiones que se le repiten cíclicamente.
En 2.004, cuanto el ferocísimo atentado yihadista de Atocha, propiciado por la presencia activa de Aznar en la injustificable guerra de Irak, se presentó como motivo determinante en las elecciones generales españolas, Arriola le dijo a su discípulo: "si el pueblo cree que los autores de la matanza son yihadistas, perdemos las elecciones, si los convencemos de que ha sido Eta, las ganamos".
La situación se repite ahora casi exactamente igual: si el pueblo percibe que vamos a participar en la guerra de Siria o en sus concomitantes de alguna manera, siendo, como es un conflicto originado, entre otras muchas otras causas, por aquel maldito ataque a Irak y todas las demás masacres perpetradas por los “aliados occidentales” contra los países árabes o musulmanes, volverá a votar en contra nuestra, por lo tanto, de la misma manera que Aznar se empeñó personalmente y hasta el más mínimo detalle en convencer no sólo al pueblo español sino a toda la comunidad mundial de que los autores de aquel atentado de Atocha eran los etarras, ahora, Rajoy está haciendo encaje de bolillos para hacer como que o piensa mantenerse al margen del conflicto o que, si no tiene más remedio que hacerlo, lo hará de acuerdo con todos los partidos políticos que van a participar en las próximas elecciones generales, lo que camuflaría su auténtico deseo.
Pero como apuntaba al principio, ahora todo lo está haciendo en clave de farsa.
Aznar tomó el toro por los cuernos y luchó con toda la fuerza de su carácter para torcer la opinión popular a favor de sus nefandos intereses en una actuación que, si el pueblo español no fuera como es, hubiera significado su muerte política para siempre.
Rajoy está actuando tal como es, un tipo falso por naturaleza pero, al propio tiempo, con ese inmenso cinismo con el que no se recata de manifestarse cuando, como por ejemplo, le preguntan en una entrevista radiofónica cómo se atrevió a mandarle aquel famoso sms a Bárcenas: “Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos”. “Es que nosotros, como seres humanos que somos, no somos perfectos y algunas veces nos equivocamos”.
Todo esto dicho con una sonrisita mezcla de cinismo, falsa astucia y mucha estupidez, que le hubiera resultado fatal en otro país que no fuera tan miserable como el nuestro.
Pero esta burda estratagema de intentar por todos los medios no pronunciar un sí a la guerra que no tiene más remedio que dar porque se lo exigen todas las otras naciones europeas, pero, sobre todo, las que ahora parten el bacalao, Francia que todos los días bombardea Siria y que ha mandado a aquellas aguas su buque más emblemáticlo el portaviones Charles de Gaulle y Alemania que ya ha dicho que enviará a la zona 650 soldados de infantería, sería completamente inútil si éste nuestro fuera un país normal que se daría perfecta cuenta de la estratagema de este desvergonzado individuo, que dice que no puede ir a debatir con los otros candidatos y sin embargo pasa 4 horas interviniendo en un programa deportivo, al que acude acompañado de unos de sus hijos.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Proletarios de todos los países, uníos.

Yo no sé si los de aquí, nosotros, seremos capaces de comprender a los de allí, ellos, los musulmanes, pero a mi me ha impactado sobremanera un vídeo sobre el partido de fútbol Turquía-Grecia en el que, al decretar un minuto de silencio por las víctima del 13 de noviembre en París, el estadio entero comenzó a pitar y a gritar “Alá es grande”. Un estadio entero, o sea, el pueblo, el puñetero pueblo. Es decir que ellos opinan todo lo contrario que nosotros. Que lo que había ocurrido en París no era más que un acto de reparación de la injusticia que supone que las potencias occidentales planteen guerras experimentales o interesadas en países musulmanes, por eso gritaban como comentario a lo que había ocurrido en París, “Alá es grande”, puesto que había trasladado a la ciudad emblemática del lujo y del placer occidentales la tragedia de su pueblo mártir.
Al propio tiempo ha comenzado un debate sobre si lo que ahora mismo hay en el mundo es o no una guerra.
Los conservadores bien pensantes, o sea, la derecha y la ultraderecha, dicen que no, que no hay motivo alguno para denominar así a lo que no es sino una serie de atentados, más seguidos en el tiempo que otras veces, pero cuyos actos son los mismos de siempre.
El otro día citaba yo por aquí al mayor ¿y mejor? teórico de la guerra, Clausewitz, con su célebre “la guerra no es sino la continuación de la política por otros medios”, y, hoy, me atrevo a relacionar a este genio con el que es, quizá, el genio de los genios, que dijo aquello otro de todo es política porque el hombre es un zoon politikon, de manera que el hombre que no es político o es un dios o es una bestia.
Si no me equivoco, creo que ya podemos inferir que todo es guerra con independencia de que se declare formalmente o no.
De modo que yo, cuando escribo todo esto, estoy participando en esa guerra atroz que, en este momento, se está librando en Siria y que ha echado de sus casas a esos cientos de miles de refugiados a los que nosotros apaleamos en las vallas de Ceuta y Melilla, cuando ellos intentan saltarlas y, si lo consiguen, los encerramos en esa especie de campos de concentración que hemos dado en llamar tan eufemísticamente Cear, centro español de ayuda a refugiados.
Mientras tanto, de los 15.000 emigrantes que debemos de aceptar en España, según el reparto hecho por la benevolente Unión Europea, UE, sólo hemos recibido hasta la fecha la extraordinaria cifra de 14.
¿Qué puede hacer un pueblo como el sirio, agredido por las más grandes potencias militares el mundo, desde los Usa a Rusia, pasando por esa furiosa Francia, cuyo ardor bélico es absolutamente inexplicable si no es por la cercanía de las elecciones y la competencia que dos consumados belicistas, Marine Lepen y Sarkozy le hacen a Hollande?
¿Por qué el pueblo sirio tiene que sufrir los rigores de dicha competencia unidos a los no menos furiosos de los Usa y Rusia, que intentan demostrar que no consentirán de ninguna manera que suceda algo en las zona geoestratégica político militar y económica más importante del mundo en estos momentos, sin su ominosa presencia?
Y, al mismo tiempo, en Irak, sin que nadie se conmueva lo suficiente para que lo que allí sucede aparezca como noticia relevante en los diarios del mundo, todos los días mueren en sangrientos atentados, decenas de personas inocentes, mientras Bush y Aznar continúan impertérritos en sus arrogantes posturas y no siguen el ejemplo del tercer o cuarto hombre de las malditas Azores, Blair, que ha expresado "urbi et orbi" su tardío e ineficaz arrepentimiento.
A mí no me cabe la menor duda de que, pasado un cierto tiempo, todos estos responsable de las tragedias de Libia y Siria entonarán el más cínico de los “mea culpa, mea maxima culpa”, mientras que otros, más cínicos aún, evitan cuidadosamente expresar donde estarían ahora con sus armas y bagajes, de no ser porque se juegan, el próximo 20D, la posibilidad de seguir participando en ese genocidio universal, que supone seguir explotando económicamente a todos los desvalidos de la Tierra.

jueves, 19 de noviembre de 2015

¿Es ya la tercera guerra mundial?

A veces, como soy un feroz partidario de la duda metódica que inauguró Descartes, pienso que todo lo que escribo por aquí son las locuras de un tío que nunca estuvo muy bien del perol y que, ahora, encima, une los desvaríos propios de los 87 años.
Lo 1º que hago, cuando me levanto, es leer el post del día anterior para comprobar las locuras que escribí entonces y casi siempre encuentro motivos para arrepentirme de algo, en este caso de haber llamado a Hollande “pichabrava” porque el bueno de François no es más lascivo que yo. En fin, pido perdón por ello y prosigo.
Decía yo ayer, fundamentalmente, respecto a los atentados de Francia, dos cosas: 1) que no eran sino el episodio de una guerra y 2) que el auténtico motivo de la intervención de Hollande en cualquier guerra que se lo ponga por delante no es otro que darle la batalla a la Lepen en su propio y belicoso terreno, porque, desde luego, Marine ha demostrado que es de armas tomar. Y no te digo nada del inefable Sarkozy que quiere anillar con pulseras inapelables a todos los morenos que habitan en Francia, no sé de dónde piensa sacar tantas  pulseras porque, según Houellebec, ahora mismo el país galo está ya a punto de que lo gobierne un árabe.
Respecto a 1) todo el mundo parece que se está poniendo de acuerdo, no es ya que los Hollande y Valls, presidente y primer ministro franceses, lo proclamen así sino que los propios asaltantes de la sala de fiestas también se cuidaron de decirnoslo: “vamos a hacer con vosotros lo que vosotros estáis haciendo en Siria”.
En cuanto al punto 2) no aparece tan probado como el 1) pero a mi no me cabe ninguna duda de que Hollande actúa así para demostrar a los franceses que es tan belicoso, por lo menos, como la propia Marine y el ínclito Sarkozy.
Tan belicoso es que no sólo ha dicho que van a ser implacables sino que se ha apresurado a mandar al teatro de batalla el portaviones Charles de Gaulle, para que los aviones no tarden mucho tiempo en repostar y puedan mantenerse los bombardeos en Siria sin interrupciones.
Tengo la impresión de que ustedes han oído estos días hablar un poco de la proporcionalidad, que, por cierto, es uno de los requisitos que se exigen para que exista la legitima defensa, según todos los códigos penales del mundo, o sea que la defensa que pueda hacer el ofendido ha de ser proporcional al ataque.
¿Fue proporcional que el Enola gay, el avión que arrojó las dos bombas atómicas sobre Hisosima y Nagasaki, hiciera esto como el que lava?
Los que dieron las órdenes para que se produjera Pearl Harbor sí que acabaron de mala manera por su traicionero crimen.
Otro de los requisitos para que concurra la eximente plena de la legitima defensa es la inmediatez de la reacción de la víctima del ataque.
Entonces, ¿fue legítimo el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Hirosima y Nagasaki?
No sólo fue considerado legítimo sino ejemplar de tal manera que el  Enola Gay fue objeto de culto por los yanquis durante mucho tiempo hasta el punto de que éstos acabaron desmontando el bombardero pieza a pieza para recuerdo, de modo que, luego, tuvo que ser reconstruido.
Anoche, los franceses respondieron al último ataque del EI con el bombardeo, 20 bombas en total portadas por 10 cazas, contra la ciudad Raqqa, ciudad base de dicho grupo en Siria.
Esta ciudad ¿está habitada únicamente por los miembros del EI o viven en ella también ciudadanos civiles, si se me permite este pleonasmo ya  que todos los ciudadanos, por definición, son civiles puesto que viven en la “civitas”.
Me ha parecido muy interesante el artículo que Xavier Vidal Folch ha publicado en El País en el que dice:
“Si esto es un ataque terrorista, no estamos desprovistos de cobertura. Aplíquese la “cláusula de solidaridad” del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Dicta el artículo 222 que la Unión y sus socios “actuarán conjuntamente con espíritu de solidaridad si un Estado miembro es objeto de un ataque terrorista”, y para ello “movilizará todos los instrumentos de que disponga”, incluidos los “medios militares” adecuados.
Seguro que hay muchas maneras de actuar “conjuntamente con espíritu de solidaridad”. La clave es que se identifique la mejor manera de hacerlo, se defina el objetivo, se concreten los medios y se apoye, desde la fuerza de los Veintiocho y no solo desde la complicidad de los ciudadanos, a los franceses.
Esto significa que, más allá de los (imprescindibles) mensajes de solidaridad, los Gobiernos y la Unión deben tomar medidas.
Pero ¿y si esto es más que un ataque terrorista? ¿y si esto, como reitera París, significa que estamos en guerra? Habrá que aclararse si es que nos hacen la guerra, si la hacemos, si la hemos declarado, lo que sea. Todo conlleva matices.
Pero dentro de los matices, lo que parece jurídicamente fuera de duda es que, por lo menos, el Estado Islámico está en guerra con Francia, o más sencillo, la ataca mediante las armas.
Hay cobertura para este caso, —de mayor envergadura que el anterior—: el artículo 5 del Tratado de Washington, que fundó la Alianza Atlántica. Dice: “Las partes convienen en que un ataque armado contra una o varias de ellas (...) se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas” y por tanto todas y cada una deberán responder en comandita con las medidas “necesarias”. Es la “cláusula de defensa común”.
Claro que habrá que apelar a la juridicidad (acuerdo de la ONU, Consejo de Seguridad); a la proporcionalidad; a la reafirmación de la “justa causa” en este caso, de legítima defensa y objetivo claro; a la “recta intención” que incluye una vara igualitaria de medir; al principio del uso de la fuerza como “último recurso”, y a su eficacia. Admitamos que los artículos 222 de Lisboa y 5 de Washington no son la panacea. Que nos indiquen una vía mejor”.

sábado, 14 de noviembre de 2015

En qué manos está el gobierno de las naciones civilizadas, de las guerras del pichabrava Hollande a la justicia del desigual Rajoy


Decía el gran teórico de la materia, el inefable Clausewitz, que la guerra no es más que la continuación de la política con otros medios.
Hollande teme que la muy belicosa Le Penn le gane las próximas elecciones a la presidencia de la república francesa y entonces ha transformado su extraordinario ardor sexual en un mucho más peligroso ardor guerrero, ya se sabe: “Ardor Guerrero vibre en nuestras voces. Y de amor patrio henchido el corazón. Entonemos el Himno Sacrosanto. Del deber, de la Patria y del Honor” dice el himno de la academia militar de infantería de Zaragoza.
Pero lo malo de las guerras es que constituyen un juego de toma y daca. Hollande se ha vuelto loco últimamente y ha enviado a sus aviones a sembrar la muerte por donde veía una ocasión, como ya hemos dicho, para desarmar a la muy belicosa Le Penn, y los pueblos que él machacaba le han acusado recibo. Y no es la primera vez. Todavía resuena por las esquinas francesas el echo del incalificable atentado de Charlie Hebdó, cuando ya tenemos otro que se presenta mucho peor, ayer, cuando me dormía, oí que eran ya más de 120 muertos los habidos en este injustificable atentado.Pero que no se confunda nadie. Que el atentado, o los atentados, de ayer en París no sean en modo alguno justificables, no quiere decir que sean también inexplicables: el que juega con fuego tantas veces, acaba inexorablemente quemándose.
De hecho, yo, en mi obra Los jueces de Israel, predije, con una precisión quirúrgica, los atentados de las torres gemelas de Manhattan, una veintena de años antes de que se produjeran.
¿Facultades adivinatorias? Ninguna. Simple aplicación de la lógica aristotélica a la situación.
Escribamos, ahora, un poco de lo que está sucediendo en el mundo jurisdiccional español. 
He escrito mucho, tal vez demasiado, sobre este tema. He dicho, por activa y por pasiva, que el mundo judicial actual es el directo sucesor del mundo judicial franquista.
No era un trabajo difícil el que Franco le encargó a su edecán Fraga.
Los jueces son por su propia naturaleza ultraconservadores, tienen que serlo, para condenar a otros hombres a la ruina y la miseria, a veces, con absoluta justicia, y quedarse tan frescos sin pensar por un momento que cuando se condena a alguien a tales penas, éstas las van a sufrir no sólo ellos, los incumplidores de las leyes sino también sus hijos y sus mujeres.
Se tiene que estimar mucho a sí mismo un señor que es capaz de irse tranquilamente a su casa, a comer y a dormir, cuando acaba de lanzar a la miseria a toda una familia.
Pero es que ellos no sólo no piensan así sino que están absolutamente convencidos de que la suya es una función egregia, insuperable desde el punto de vista humano.
Decía yo hace unos días por aquí, cuando se planteó la recusación de  los jueces López y Espejel, que ésta iba a resultar infructuosa porque yo en mis casi 50 años de profesión ante los tribunales, nunca había visto no una recusación contra un juez que triunfara sino tan siquiera una simple recusación contra ellos. Nunca. Durante casi 50 años.
Parece, pues, que me he equivocado, ¿no?
Fíjense ustedes bien en lo que ha ocurrido.
En virtud de la doctrina impuesta por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, TDHE, una especie de tribunal supremo a la manera de la Unión Europea, el tribunal que ha resuelto sobre la recusación de estos dos magistrados no ha tenido más narices que admitir la recusación en virtud del principio de dicho tribunal que manda que los jueces no sólo deben de ser imparciales (imparcialidad subjetiva) sino también parecerlo (imparcialidad objetiva).
¿Y bien?
Apenas pronunciado el fallo apartando a dichos jueces del conocimiento del asunto Bárcenas, las tvs nos mostraron a López saliendo del brazo de su sucesor, que no se ha cortado un pelo de afirmar algo que le sitúa mucho más allá de donde aquél estaba: este asunto no afecta al PP más que de un modo colateral.
En realidad, en puridad, este sr., creo que se llama Hurtado, con sus  declaraciones, ya se ha situdado tambièn como López y Espejel mucho más allá de donde estaban éstos puesto que ya ha prejuzgado su fallo:
El PP no tiene nada que ver con Bárcenas.
De modo que las acusaciones tendrían que empezar otra vez con este cuento de la buena pipa, recusar a este señor por falta de la susodicha imparcialidad objetiva. Y así, una y otra vez, en un juego que se desplazaría hasta el infinito porque nunca encontrarían un juez español capaz de condenar al PP, es por eso que los peperos siempre exigen cuando alguien los acusa de corruptos ¿dónde está la sentencia que así lo establece? Esta es su gran coartada, que ellos repiten una y otra vez, sabiendo como saben que después de que el juez Ruz no se atreviera a acusarlos directamente teniéndolo a huevo como lo tenía, ningún otro magistrado se atreverá nunca a hacerlo.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Rajoy y la igualdad

Hace ya algún tiempo que comencé a escribir un ensayo sobre el nacimiento y la función del lenguaje. Estaba yo entonces en Cáceres, adonde había ido a pasar unos días con mi querida hija Cristy. La inspiración, como siempre, me acometió de pronto e imperiosamente, en la cama, en la que me pasé los 3 días escribiendo furiosamente.
Me imaginé a los cromagnón o a los neardentales gruñendo desesperadamente para convencer a sus compañeros de tribu para que hicieran lo que a ellos, particularmente, les convenía.
Estoy seguro de que fue así y todas las investigaciones bibliográficas que realicé después confirmaron mi tesis.
La Tierra ha dado miles de millones de vueltas sobre su eje y lo esencial de nuestros impulsos siguen ahí.
Los últimos discursos que le he oído a Rajoy siguen el patrón de aquel viejo discurso del cromagnón y del neardental, sólo pretenden engañar a sus compañeros de viaje en este puñetero planeta que no se cansa de dar vueltas alrededor del sol.
El tío dice que luchará hasta la muerte para que todos los españoles seamos iguales ante la ley.
Pero esto no es lo que decía en unos artículos que escribió en El Faro de Vigo, cuando sólo era presidente de la diputación.
Entonces, dijo que los hombres no sólo no eran iguales sino que de ningún modo deberían de serlo.
Es más, dijo también que todo hombre que pretende la igualdad no es más que un repugnante envidioso y llamó a ese ansia de igualdad connatural al hombre como la envidia igualitaria.
Y he aquí que aquel tío que malgastó todo su talento literario escribiendo aquellos dos artículo que debieron de entusiasmar a su mentor, Fraga, hasta el punto de que le ordenó que se dejara ya de devaneos y se casara ya de una puñetera vez, viene ahora y recorre todo el país diciéndonos que va a luchar porque todos los españoles sigamos siendo iguales.
¿En qué quedamos? 
Si los seres humanos no sólo no somos por naturaleza iguales y de ello se han ocupado severamente las leyes fisiológicas como demostrara Mendel, Rajoy dixit, sino que tampoco deberíamos de serlo porque ello lesionaría irreparablemente la justicia meritocrática, ¿por qué ahora, repentinamente, este apóstol de la esencial desigualdad de los hombres va a luchar porque en España, triunfe precisamente lo contrario?
No se preocupen ustedes, los fieles del apóstol de la desigualdad, Rajoy no ha cambiado de opinión, no puede hacerlo, no tiene la flexibilidad mental necesaria para ello, Rajoy sigue utilizando el lenguaje como aquellos nuestros padres de cromagnón y de neardantal, como un instrumento para engañar.
Y lo peor, como acaba de demostrar el New York Times, es que todos, absolutamente todos los periodistas que todavía tienen empleo en España, le darán la razón y escribirán en sus sesudos y brillantes artículos que es verdad lo que el eterno embustero dice: que él está luchando por la igualdad de todos los españoles ante la ley. 
Si será cínico.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

No se ha hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre.

Esta gente que nos gobierna y sus panfletarios cómplices quieren darle la vuelta a la tortilla de la naturalidad y al principio de contradicción.
No se puede ir por ahí, gritando a plena voz que el marxismo es el peor de todos los inventos porque supedita la voluntad humana al totalitarismo socialista, para, a continuación, afirmar sin el menor rubor que la voluntad de todos y cada uno de esos catalanes, que se sienten humillados, ultrajados, explotados y ofendidos, tiene que aguantarse porque así lo decide la mayoría del pueblo español, que los ofende sistemáticamente: esto es una aberración de tal calibre que creo que no necesita demostración.
Lo que más me indigna es que toda esta gente, como la señora Arrimadas, no se cansa de decir que lo que el pueblo catalán quiere no es democrático.
Pero ¿qué concepto tiene esta sra. de la democracia, el mismo que tiene el sr. Albiol, ese epígono hitleriano?
Es paradigmática la definición de democracia que hizo Lincoln, que, como todos los grandes demócratas de verdad, murió asesinado: el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Yo le presunto a Arrimadas: ¿quién es el pueblo en este caso, el pueblo catalán o el español, quién debe gobernar al pueblo catalán, el mismo pueblo catalán o el español, para quién gobierna ahora el pueblo español al pueblo catalán para el bien del pueblo catalán o del español?
Se han empeñado en afirmar que la democracia catalana no es tal porque se sale de la legalidad española.
Pero ¿cuál es la legalidad española, la que tiene conocimiento hace ya treinta años de que la familia Pujol está sometiendo al pueblo catalán a una especie de tributación paralela y la tapa porque luego tiene que conchabarse con ellos para completar las mayorías del PP y del Psoe para gobernar en España, mientras hablan en catalán en la intimidad, y que guarda este conocimiento cuidadosamente hasta que le conviene como arma política y entonces lo saca del fondo del armario para utilizarlo como arma extraordinariamente destructiva  contra su antiguo socio y protector?
Pero ¿qué clase de legalidad es ésta?
Y nadie puede ahora alegar ignorancia porque fue el propio Pascual Maragall el que le dijo al hoy tan vituperado Artur Mas: “ustedes tienen un problema y ese problema se llama 3%”.
O sea que era de absoluto dominio público lo que allí estaba pasando desde “in illo tempore”.
Y todos, Psoe y PP, callaban en aras de seguir en el machito, desde el que ellos, PP y Psoe, robaban, y roban,  a los españoles mucho más.
Pregunto de nuevo: pero ¿qué clase de legalidad es ésta?
¿La del compañero de escaño de Arrimadas, Javier Nart, que tenía cuenta en Suiza, en la misma Suiza que Bárcenas y otros, y que llega y nos dice que aquella cuenta era de su padre, notario de Bilbao, que se olvidó de repatriarla hasta que su vástago le convino políticamente? ¿O de ese tejemaneje que ahora mismo ha salido a la luz entre el inefable Albert Rivera y dos de sus inmediatos colaboradores, cuyas empresas se nutrían de fondos del partido porque de algo tenían que comer, “dixit”? ¿O de esa subvención a fondo perdido del Ibex35 absolutamente subterránea pero tan evidente?
¿O la de aquel ministro de Defensa del ínclito Felipe, Narciso Serra, del que ahora sabemos que se lucró tan ilícitamente como los Pujol, como mandamás de una Caja de Ahorros que ahora ha devenido insolvente mientas que a él los millones le salían por las orejas?
¿O es la de ese especie de monstruo xenófobo que perseguía a muerte a los pobres inmigrantes que tenían la desgracia de vivir en su ciudad al propio tiempo que lo justificaba con proclamas que hubieran avergonzado al propio Hitler?
Como he dicho ya muchas veces, vivimos en un país podrido hasta la médula en el que o te pudres tú también o los demás te machacan, entonces, ¿por que perseguimos a los que se quieren ir si éste es el más honesto de los deseos de la gente decente?
¿Porque este movimiento de independencia lo ha encabezado muy arteramente un tío que nunca fue independentista pero que ahora ha aprovechado muy astutamente este tren que pasaba, para esconder todos los crímenes neoliberales capitalistas que ha cometido y cubrir con un manto de impunidad todos los trapicheos cometidos por su padre político?
Y una última cosa más: en el caso de la justicia, el derecho y la ley hace ya cientos de años que se descubrió qué era antes, el huevo o la gallina. Si la ley y el derecho se oponen a la justicia, ni uno ni la otra son realmente tales derecho y ley sino cáscaras vacías de contenido que manejan los trileros para engañar a la gente. 

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