miércoles, 11 de noviembre de 2015

No se ha hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre.

Esta gente que nos gobierna y sus panfletarios cómplices quieren darle la vuelta a la tortilla de la naturalidad y al principio de contradicción.
No se puede ir por ahí, gritando a plena voz que el marxismo es el peor de todos los inventos porque supedita la voluntad humana al totalitarismo socialista, para, a continuación, afirmar sin el menor rubor que la voluntad de todos y cada uno de esos catalanes, que se sienten humillados, ultrajados, explotados y ofendidos, tiene que aguantarse porque así lo decide la mayoría del pueblo español, que los ofende sistemáticamente: esto es una aberración de tal calibre que creo que no necesita demostración.
Lo que más me indigna es que toda esta gente, como la señora Arrimadas, no se cansa de decir que lo que el pueblo catalán quiere no es democrático.
Pero ¿qué concepto tiene esta sra. de la democracia, el mismo que tiene el sr. Albiol, ese epígono hitleriano?
Es paradigmática la definición de democracia que hizo Lincoln, que, como todos los grandes demócratas de verdad, murió asesinado: el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Yo le presunto a Arrimadas: ¿quién es el pueblo en este caso, el pueblo catalán o el español, quién debe gobernar al pueblo catalán, el mismo pueblo catalán o el español, para quién gobierna ahora el pueblo español al pueblo catalán para el bien del pueblo catalán o del español?
Se han empeñado en afirmar que la democracia catalana no es tal porque se sale de la legalidad española.
Pero ¿cuál es la legalidad española, la que tiene conocimiento hace ya treinta años de que la familia Pujol está sometiendo al pueblo catalán a una especie de tributación paralela y la tapa porque luego tiene que conchabarse con ellos para completar las mayorías del PP y del Psoe para gobernar en España, mientras hablan en catalán en la intimidad, y que guarda este conocimiento cuidadosamente hasta que le conviene como arma política y entonces lo saca del fondo del armario para utilizarlo como arma extraordinariamente destructiva  contra su antiguo socio y protector?
Pero ¿qué clase de legalidad es ésta?
Y nadie puede ahora alegar ignorancia porque fue el propio Pascual Maragall el que le dijo al hoy tan vituperado Artur Mas: “ustedes tienen un problema y ese problema se llama 3%”.
O sea que era de absoluto dominio público lo que allí estaba pasando desde “in illo tempore”.
Y todos, Psoe y PP, callaban en aras de seguir en el machito, desde el que ellos, PP y Psoe, robaban, y roban,  a los españoles mucho más.
Pregunto de nuevo: pero ¿qué clase de legalidad es ésta?
¿La del compañero de escaño de Arrimadas, Javier Nart, que tenía cuenta en Suiza, en la misma Suiza que Bárcenas y otros, y que llega y nos dice que aquella cuenta era de su padre, notario de Bilbao, que se olvidó de repatriarla hasta que su vástago le convino políticamente? ¿O de ese tejemaneje que ahora mismo ha salido a la luz entre el inefable Albert Rivera y dos de sus inmediatos colaboradores, cuyas empresas se nutrían de fondos del partido porque de algo tenían que comer, “dixit”? ¿O de esa subvención a fondo perdido del Ibex35 absolutamente subterránea pero tan evidente?
¿O la de aquel ministro de Defensa del ínclito Felipe, Narciso Serra, del que ahora sabemos que se lucró tan ilícitamente como los Pujol, como mandamás de una Caja de Ahorros que ahora ha devenido insolvente mientas que a él los millones le salían por las orejas?
¿O es la de ese especie de monstruo xenófobo que perseguía a muerte a los pobres inmigrantes que tenían la desgracia de vivir en su ciudad al propio tiempo que lo justificaba con proclamas que hubieran avergonzado al propio Hitler?
Como he dicho ya muchas veces, vivimos en un país podrido hasta la médula en el que o te pudres tú también o los demás te machacan, entonces, ¿por que perseguimos a los que se quieren ir si éste es el más honesto de los deseos de la gente decente?
¿Porque este movimiento de independencia lo ha encabezado muy arteramente un tío que nunca fue independentista pero que ahora ha aprovechado muy astutamente este tren que pasaba, para esconder todos los crímenes neoliberales capitalistas que ha cometido y cubrir con un manto de impunidad todos los trapicheos cometidos por su padre político?
Y una última cosa más: en el caso de la justicia, el derecho y la ley hace ya cientos de años que se descubrió qué era antes, el huevo o la gallina. Si la ley y el derecho se oponen a la justicia, ni uno ni la otra son realmente tales derecho y ley sino cáscaras vacías de contenido que manejan los trileros para engañar a la gente. 

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