viernes, 25 de diciembre de 2015

Política

El clásico definió la política como el arte de lo posible.
Se equivocó. 
Denominar arte a una actividad tan rastrera como la que estamos presenciando en este momento es un error insuperable.
No hay un sólo dirigente político que en estos momentos haya antepuesto el famoso bien común a sus propios intereses y a los de su partido.
Por eso a mi me parece mucho más acertada la que doy a continuación: la política es una actividad encaminada, primero, a alcanzar el poder para, después, emplearlo en conseguir los fines que se propone el partido encargado de la gobernación.
Los fines que se propone el PP los tenemos grabados a sangre y fuego todos los españoles en nuestra piel: administrar todas las fuerzas del Estado y de la Sociedad para ampliar constantemente el statu quo del establishment.
Para el PP sólo es válido aquello que favorece a la plutocracia, no otra cosa significa el liberarismo,"laissez faire, laissez passeur", dejar hacer, dejar pasar, porque la libertad a ultranza está planteada directamente para que los únicos que son realmente libres en este régimen sociopolítico actúen con absoluta libertad de tal modo que no se le ponga ninguna traba a su canibalesco apetito.
Adam Smith decía, en La riqueza de las naciones, que el empresario más feroz era el más beneficioso para la comunidad puesto que al perseguir ferozmente su enriquecimiento personal provocaba el beneficio de todos. 
No sé si este enunciado es veraz, pero a mi me provoca una repugnancia insostenible.
Hayek profundizó en este para mi falso axioma, perfeccionándolo desde el punto de vista liberal, lo que, al fin, plasmó Popper en la que se considera biblia del liberalismo: La sociedad abierta y sus enemigos, entre los cuales incluía a Aristóteles, Platón, Kant, Hegel y, por supuesto, Marx. Casi nada.
Un inciso en el discurso: hay que ser muy soberbio para cargarse de un plumazo a los que son, sin duda, los más grandes filósofos de la humanidad, pero esta gente es así.
El Psoe ¿tiene realmente otro relato? Yo creo que no. Lo tuvo ciertamente, pero apartó de un irreverente manotazo a todos aquellos que tenían una idea socializadora de la política y se echó en manos de Willy Brandt y de la Cía, que le exigieron la abjuración expresa del marxismo para dejarle alcanzar el poder.
Y por ahí andan ahora con una doctrina que no nos permite elucidar si son realmente carne o pescado, sin son también íntegramente liberalistas como el PP o les queda algo de aquel lejano socialismo inicial.
En cuanto a los llamados emergentes, Ciudadanos y Podemos, ¿qué quieren ustedes que les diga, que el primero es una creación artificial del Ibex 35 que se asustó cuando vio el auge que alcanzaban los de Podemos y pensó que debían de oponerle otro partido joven que sustituyera al PP, y Podemos qué es en realidad este partido que tanto nos ha entusiasmado a los que nos consideramos de izquierdas?
Para empezar, ellos sostienen que no son de izquierdas ni de derechas porque estos son conceptos supersuperados, pero, ojo, que tampoco son de arriba ni de abajo sino ¿de qué?....porque yo les juro a ustedes que no lo sé. ¿Un partido que pertenece en exclusiva a una serie de profesores universitarios, entre los que destacan unos tipos tan listos como Igesias, Errejón, Bescansa y Monedero?
Yo estudié con Tierno Galván y Truyols Serra y les aseguro que ambos eran mucho mejores en todos los aspectos que estos que acabo de citar y ¿hasta dónde llegaron? Hasta la alcaldía de Madrid, el primero, y hasta el Tribunal Constitucional, el segundo. Nada con sifón. Ninguno de ellos llegó a dirigir los destinos de este país.
Y estas jóvenes lumbreras ¿podrían hacerlo?
Remitámonos a los hechos.
En las pasadas elecciones generales, Podemos obtuvo 69 escaños, una barbaridad si se piensa de dónde venían, de la puñetera nada.
Pero, ahora, cuando se trata de jugar el postpartido, ¿qué hacen?
A mí me parece que una política tan ramplona como la de los otros partidos.
Está claro que de todos ellos al que más conviene la repetición de las elecciones es a ellos porque terminaron en la cresta de la ola. Necesitaban una semana más y un debate más, dijo Iglesias.
Pero existe el riesgo de que el voluble electorado cambie de preferencia.
¿Y si lo hace en el sentido de apostar por el más vale malo conocido que bueno por conocer y vota otra vez PP?
Otros 4 años de infierno para los más débiles,corrupciones y canalladas.
¿Habrá valido la pena, desde el punto de vista de la política, de haber asumido este riesgo? ¿No hubiera sido mejor jugar todas sus bazas a la formación de un gobierno de izquierdas que barriera de la faz del mundo ese infierno que ha supuesto el gobierno del PP?

sábado, 19 de diciembre de 2015

El comando Arriola

El sorprendente consejo de Arriola a Rajoy: “Nos interesa perder las elecciones”. Su explicación: PSOE y Podemos tendrán que pactar, eso les “contaminará” ante su electorado, el PP aparecerá como el único partido fiable y podrá ganar las generales.
Yo sólo he conocido personalmente, en mis 87 años de vida, a 3 genios, mi padre, Enrique Tierno Galván y Arriola.
Los dos primeros fueron genios benéficos, Arriola, no.
Pero tal vez, en lo que se refiere a genialidad, Arriola sea el más grande de los tres.
Hay que ser absolutamente genial no sólo para concebir un plan tan fabuloso como el que acaban de poner en práctica sino también para convencer a Moragas y al propio Rajoy de que no había más remedio si no querían que la jornada de reflexión todo el mundo la pasara meditando sobre el asalto a nuestra embajada en Kabul y en como esos dos facinerosos, Aristegui y de la Serna, habían continuado el rentable negocio de comisionistas que ejercieron hasta hace dos días esos insignes personajes que son Federico Trillo y Vicente Martínez Pujalte.
Y era de una importancia capital que la gente no pensara en la extraordinaria semejanza que concurre entre todos estos casos.
El asalto contra la embajada española en Kabul no tiene las gigantescas dimensiones del atentado de Atocha, aquí fueron 192 muertos y allí, 2, pero la motivación y las consecuencias son idénticas: la participación de España en acciones de guerra contra los pueblos árabes y la necesidad, a juicio de estos asesinos, de corresponder de cualquier manera a ellas.
En cuanto al asunto Arístegui-De la Serna no es sino la enésima versión de los de Bárcenas, Correa, Gürtel, Púnica, Rato, etc.
No se podía tener peor suerte, le dijo seguramente Arriola, ir al día de reflexión con estos dos jodidos precedentes.
Había que hacer algo definitivo que le diera la vuelta a la tortilla y él, Arriola, tenía un plan inspirado en el debate a dos entre Pedro Sánchez y Rajoy.
Pedro Sánchez le había dicho a Rajoy que no era un hombre decente. Un ataque sin precedentes en este tipo de debates, ya que en otros, como los que se celebran en el Congreso, Rajoy había puesto el nivel muy alto, casi insuperable diciendo que Zp era culpable de los asesinatos de Eta y del dolor de sus víctimas o diciéndole al propio Sánchez que era absolutamente impresentable y que se fuera de allí, del Congreso, y que no volviera más.
Pero una cosa es dar cera y otra recibirla, la cuestión era que se había producido en la contienda electoral una especie de “impasse” en todos los ámbitos porque, incluso fuera del PP, la frase de Sánchez, en un espectáculo tan formal y pautado como son esta clase de debates, había producido, aparte de la lógica indignación de las filas peperas una especie de disgusto generalizado, que había predispuesto el ambiente a que Rajoy fuera víctima de la violencia, por lo menos verbal.
Y aquí, está, precisamente el quid de la cuestión, convertir, transformar esa indudable violencia verbal en la imperdonable violencia física provocada por ella.
Había que hacer a Rajoy víctima de una agresión física de la que todo el mundo culparía al insulto de Sánchez.
¿Es o no es genial la idea?
Tanto lo es que la inicial reserva de Rajoy y Moragas se convirtió después en entusiasmo.
Pero había que hacer las cosas muy bien para que no ocurriera como con los vídeos de la piel, la operación quirúrgica y el hípster.
Pero Arriola lo tenía todo pensado para que el asunto quedara todo él en familia y no pudiera producirse ninguna clase de filtraciones. Había leído por ahí, que en la familia de Rajoy había una especie de eslabón rebelde que se había significado ya contra éste y había amenazado incluso con atentar contra él.
O sea que el vídeo casi estaba ya hecho. Sólo se trataba de manejar adecuadamente al chico y a su familia.
Al chico fue muy fácil, estaba encantado con ser el protagonista de la película, convencer a los padres no lo fue tanto. Porque era inevitable que se le detuviera e internara en un establecimiento "ad hoc", lo que siempre constaría en su expediente. Pero esto sería suficientemente compensado por la propia función correccional de la institución y por las medidas que Rajoy "and company" se encargarían siempre de proporcionarle.
La "mise in scene" fue absolutamente perfecta, con un cámara del periódico de Pontevedra situada en lugar preeminente para que todo fuera convenientemente filmado.
En resumen: que en esta jornada de reflexión en lugar de hablar de lo de Kabul=11M y de lo de Arístegui-De la Serna=a la esencial corrucción del PP, todos estamos hablando de ese verdugo convertido en víctima por arte de birlibirloque.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Una conspiración de silencio



Supongo que mi fama de loco se confirmará, pero no tengo más remedio que escribir lo que sigue.
Mi cerebro no es más que una máquina como la de este puñetero ordenador en el que, si yo le doy a unas determinadas teclas, el puñetero chisme escribe lo que le da la gana.
De mismo modo, funciona mi jodido cerebro, yo estoy sentado aquí tranquilamente, delante del ordenador, y leo la siguiente frase de Rajoy: “No saco conclusiones políticas del incidente y pido que nadie lo haga”.
Dejando aparte el fondo de autoritarismo que subyace en el mensaje, la frase sale disparada a mi jodido cerebro y en él salta, como impulsada por un resorte, la famosa máxima: “excusatio no petita, acusatio manifesta”. ¿Por que no quiere Rajoy que se comente este asunto? Luego, volveremos sobre esto.
Y, luego, también por ese otro mecanismo cerebral, la puñetera asociación de ideas, me viene a la mente la carta del hermano de ese policía que murió en el atentado a nuestra embajada en Kabul, en la que se pide igualmente que no se utilice la muerte de su hermano en la dialéctica política.
Y en este país de imbéciles casi nadie cae en la cuenta de que las dos peticiones, la de Rajoy y la del hermano del policía, son en sí mismas actos perfectos de dialéctica política puesto que lo que ambos pretenden es imponer la ley del silencio a dos sucesos de eminente cariz político.
Rajoy y su régimen, porque se trata de un auténtico régimen directamente heredero del franquista, tratan de perpetuarse en el tiempo con la misma táctica que no sólo no ha envejecido sino que se muestra en plena vigencia: si un hecho, un suceso no nos interesa que se difunda, silenciemoslo, ¿cómo? Por todos los medios a nuestro alcance, si se trata de que no se comente ante todos el increíble trato de favor que está recibiendo el padre de Rajoy, alojado en el palacio de La Moncloa y con dos personas atendiéndole día y noche, como está mandado, por su estado de salud posterior a un ictus, previo pago de 5.000 euros con cargo al fondo de la ley de dependencia, una pesada losa de silencio cae sobre el asunto y no se lee ni se oye ni se ve en diarios, radios y tvs ni una sola palabra al respecto. Es más, si unas personas presentan ante un juzgado una demanda para que se investigue el asunto, ésta es rechazada de plano e inmediatamente.
O sea que la famosa ley Mordaza no es más que un síntoma que sólo trata de prevenir los acontecimientos más gruesos, aquellos que si saltan a la vista provocan una enorme repercusión social, pero había que reprimir también estos casi desconocidos brotes de la más feroz de las injusticias, estos que atentan directamente a la esencia de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Porque, como ya hemos expuesto por aquí varias veces, Rajoy es el más grande apòstol de la desigualdad.
Y me salta también a la memoria la frase de Rajoy defendiéndose de la afirmación de Sánchez de algo que es esencialmente evidente, que él, Rajoy, no es una persona decente, “nadie nunca ha presentado ante ningún juzgado una denuncia contra mi”, subsiguiente a esta otra “si v. pensaba que yo debía dimitir por lo de Bárcenas, ¿por que no presentó una moción de censura?”.
Este es Rajoy en todo su esplendor, pidiéndole a los demás lo imposible, como hacen todos sus corifeos.
Que se actúe contra él, sus seguidores y el PP, judicialmente es la actividad más inútil del mundo y lo inútil, en cuanto inefectivo, es de por si absolutamente estúpido: ¿para qué vas a actuar contra ellos ante una jurisdicción que no sólo dominan íntegramente sino que está constituída precisamente por ellos?
De modo que han aprendido la lección, no son tan tontos, a Rajoy se  lo cargó en su primer intento de ser presidente de gobierno el propio Aznar gritando por todas las esquinas del mundo frente al 11M “ha sido Eta, ha sido Eta”, cuando lo que había sucedido es que el yihadismo nos había pasado factura por lo de Irak, ahora la situación, si no igual es muy semejante, el atentado contra nuestra embajada en Kabul no es sino directa consecuencia de nuestro alineamiento con todas las fuerzas represoras de los pueblos árabes, y éstos se defienden atacando ciegamente nuestras instituciones y matando a quienes no son precisamente sino víctimas también de otro modo de represión.
En cuando al puñetazo a Rajoy de ayer, he leído por ahí la alocada historia de que su mentor ha sido Arriola, que pretendía provocar una ola de conmiseración de su jefe por ese sentimiento del pueblo llano a ponerse de parte del ofendido. Y al sobrino de Rajoy, o sea, el agresor, sólo se le había ido la mano, en lugar de una simple bofetada, una palmada como la que Rajoy dio a su hijo aquel día del programa deportivo, le cascó un puñetazo de no te menees, que ha sido repetido hasta la saciedad por todas las televisiones, merced a la previsión de un periodista gráfico que nos dice que se subió a una determinada altura para realizar la toma desde el ángulo más efectivo.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Reflexiones de última hora de Rajoy.

¿Es una casualidad que estos muchachos hayan elegido el color naranja y que dos de sus máximas figuras se apelliden Rivera?
No creo en las casualidades y sí, y mucho, en las causalidades.
Albert Rivera quiere ser un caudillo pero no como aquél sino un tipo de una pieza como su homónimo José Antonio.
Caudillo militar puede ser cualquiera que haya pasado por una de las academias militares, pero José Antonio, hasta ahora, sólo ha habido uno.
Este hombre preclaro ha nacido en Cataluña, pero no se siente catalán sino ciudadano del mundo, “citadan”, siguiendo la estala de su homónimo José Antonio, el fundador de la Falagene, “España es una UNIDAD de destino en lo universal” y de sus mentores Arcadi Espada, otro catalán, Albert Boadella, Federico Jiménez Losantos, Jorge Bustos, etc., el núcleo duro de El Mundo, la Biblia de nuestra derecha, el diario que todavía sigue manteniendo contra viento y marea, incluso contra sentencias judiciales,  que el 11M fue cosa de Eta, porque eso significa que Aznar tenía razón y toda la izquierda, todo el pueblo español, se equivoco apartando del poder a Aznar y a su PP porque el PP es lo contrario de la izquierda y por lo tanto siempre tiene razón porque la izquierda no es sino un puñado de resentidos y envidiosos que no aceptan que el mundo debe ser gobernado por gente como nosotros, de buena estirpe.(Ver mis artículos sobre la materia en El Faro de Vigo).
A mí, para explicarme todo esto, sólo me queda averiguar por qué esta gente, puesta en el trance de decidirse por el PP o Ciudadanos, entre yo y Rivera, se ha decidido por éste. Porque lo ha hecho y decididamente, Rivera es el primero en el ranking de popularidad y yo, el último. ¿O tal vez sea precisamente por esto?
El caso es que Rivera es tan belicista como Aznar, o más, y tan totalitario como Franco, o más, o tan racista o xenófobo como Albiol o el Fhürer, o más.
Ayer un comando yihadista atacó nuestra embjada en Kabul y Rivera y yo hemos hecho lo que teníamos que hacer según mandan nuestros respectivos protocolos, yo, primero dije que el atentado no era contra nuestra embajada sino contra un hostal de al lado, siguiendo la doctrina Aznar, contra nosotros no se pueden dar atentado yihadistas porque nuestra conducta respecto al mundo árabe es perfecta, y, además, aunque lo fuera, ¿qué? es una mierda de atentado que apenas si produjo un muerto de nada, ah, bueno, que son dos, sigo diciendo lo mismo, contra nosotros, o sea, contra el PP nadie se mete en ningún sitio porque somos absolutamente perfectos, mirenme, si no, a mí, que abandoné el que sin duda es el mejor empleo de mundo, registrador de la propiedad, miles de millones por no hace nada, y me vine a aquí, a esta cochambre de presidencia de gobierno donde no sólo pierdo dinero a manta sino que, además, tengo que estar continuamente preocupándome de todos los otros y, encima, duramente criticado todos los días por esa chusma de desarrapados envidiosos que son toda esa gentuza que se engloba bajo rótulo de izquierdas, un hatajo de vagos y maleantes que el maestro de todos nosotros reprimió con la ley más acertada que nunca se promulgó en este país, la de Vagos y Maleantes, coño, que no sé todavía como hay gente que critica a ese maestro de maestros que fue nuestro caudillo.
Menos mal que creo que no debemos preocuparnos en absoluto porque, como si lo hubiéramos preparado de propósito, asoma vigoroso por el horizonte político de nuestro país, ese partido que ha asumido como su color distintivo el de la fruta más famosa de nuestro país, dando de lado a ese engendro apestoso de Stanley Kubric, La naranja mecánica, en el que un puñado de jóvenes fascistas sumen en el terror Londres y sus alrededores.
Nada que ver con Ciudadanos, un grupo de élite, donde los haya, que ha bebido en las mejores fuentes, Franco y José Antonio, de modo que no nos pueden nunca llevar a un mal sitio. Fíjense, si no, en la postura que han adoptado en Cataluña, ni la flor y nata de nuestra Nuevas Generaciones lo habría hecho mejor, tan bien lo han hecho que mientras nuestro Albiol, ha quedado último en el ranking de todos los partidos, ellos, por el contrario, han logrado el primer puesto porque dominan a la perfección las técnicas del marketing político.
Esta gente pinta tan bien que a mi me ha entrado una enorme tranquilidad: sí, es posible que el pueblo, harto de todas nuestras corrupciones y trapicheos, deje de votarnos tan masivamente como ahora pero lo compensarán votando a ese amantísimo hijo nuestro que es Albert Rivera, de manera que ese pozo de sabiduría, el sanhedrín de hombres juiciosos que es el Ibex 35, una vez más, tendrá toda la razón, como cuando apostó por nosotros.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Franco y yo, Fraga y yo, Rajoy y yo


Lo confieso paladinamente: nunca me engañaron ninguno de ellos, los tres fueron y son más transparentes que el más claro de todos los cristales.
Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios, decía una de las monedas que se imprimieron durante su ominoso mandato, y esos ingenios naturales tan espontáneos tradujeron: Franco, Caudillo de España porque Dios es así de gracioso.
Durante dicho mandato, yo pasé toda el hambre del mundo. Entonces, adquirí el hábito, que todavía, 87 años después, no he podido superar, de tragar la comida sin masticar, a tragar más rápidamente que los otros, para comer más que ellos en una inmensa sartén de gachasmigas, hechas con harina de panizo.
El pan también lo hacían con harina de panizo y se te deshacía en las manos cuando tratabas de comerlo en una especie de polvo rojo amarillo que ardía y explotaba si lo arrojabas al fuego.
Harina de panizo y piojos. Te pican en la cabeza, donde viven como dioses entre el pelo y también lo hacen rabiosamente sobre el esternón, donde sangraba yo de tanto rascarme. 
Los piojos, la miseria, eran consecuencia de no haber jabón para lavar la ropa, que se lavaba sólo con agua que era completamente ineficaz contra estos insectos.
De modo que aquellos años de piedra fueron duros, muy duros, tan duros que marcaron mi vida para siempre, hoy, día, a veces, durmiendo, me despierto con aquellos terribles picores que no cesan nunca por mucho que te rasques.
Fraga. Fraga era el lado oscuro, el rostro más duro de Franco. Siempre recordaré la cara que puso y como se pasó todo el rato mirándome porque me negué a estrecharle la mano en una comida de juristas en Santiago de Compostela.
Fraga heredó, al pie de la letra, el sentido patrimonial de España que tenía Franco, para ellos, España no era su país ni siquiera su casa o su cortijo, era su retrete, su taza del wáter, en la que hacían sus asquerosas deposiciones todos los días y odiaban todavía más que despreciaban aquella apestosa bacinilla que recogía todos sus excrementos. Decía mi suegro, que fue presidente del Consejo de Administración de uno de estos asquerosos chupasangres, que la hija del Caudillo era miembro del máximo órgano de dirección de uno de los bancos suizos más importantes.
¿Ustedes se acuerdan de aquella maravilla que fue la Vespa? Seguramente fue el mismo genio de lo de la moneda el que tradujo este acrónimo así: Vespa= Villaverde estraperlea sin pagar aduanas.
Franco y Fraga se repartieron equitativamente todo el patrimonio español: Franco, su yernísimo mediante, se hizo con todos los chollos industriales que entraban en España de alguna manera y Fraga colocó a todos sus parientes, cosanguíneos y políticos en el escalafón de la Administración pública española, porque en el campo de las importaciones industriales no podía, ni debía, hacerle la competencia a su admirado jefe.
Y nos toca ahora escribir del apóstol de la desigualdad, Rajoy no ha engañado a nadie que no anhelara ser engañado.
Ya en 1.983, en dos artículos, de El Faro de Vigo, en los que, haciendo un inconmensurable esfuerzo entre Marca y Marca, plagió un par de ideas de dos de los más acreditados pensadores del franquismo, eso, sí, citando las fuentes, dijo cosas como éstas:
“…ya nadie pone en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual. No solo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación (…)
El hombre después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural de hombre viene descrita en el código genético.
(…) Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas (…) son radicalmente contrarias a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen así mismos “modelos progresistas”, constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural institnto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido el mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad rebajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única igualdad que hasta la fecha de hoy han logrado imponer….".
Esta es la primera tanda de barbaridades. Pero se ve que alguien le dijo que se había quedado a mitad del camino y lo retomó apenas unos meses después en la misma tribuna:
“Pero si importantes son todas y cada una de estas ideas, individualmente consideradas, a todas ellas trasciende el mensaje, o la pretensión final del autor sobre la que entiendo todos los ciudadanos y particularmente los que asumen mayores responsabilidades en la sociedad, debemos reflexionar. Demostrada de forma indiscutible que la naturaleza, que es jerárquica, engendra a todos los hombres desiguales, no tratemos de explotar la envidia y el resentimiento para asentar sobre tan negativas pulsiones la dictadura igualitaria. La experiencia ha demostrado d de modo irrefragable que la gestión estatal es menos eficaz que la privada. ¿Qué sentido tienen pues las nacionalizaciones? Principalmente el de desposeer –vid. RUMASA-, o sea, el de satisfacer la envidia igualitaria. También es un hecho que la inversión particular es mucho más rentable no subsidiaria. Entonces ¿Por qué se insiste en incrementar la participación estatal en la economía? En gran medida, para despersonalizar la propiedad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria. Es evidente que la mayor parte del gasto público no crea capital social, sino que se destina al consumo. ¿Por qué, entonces, arrebatar con una fiscalidad creciente a la inversión privada fracciones cada vez mayores de sus ahorros? También para que no haya ricos para satisfacer la envidia igualitaria. Lo justo es cada ciudadano tribute en proporción a sus rentas. Esto supuesto, ¿por qué, mediante la imposición progresiva, se hace pagar a unos hasta un porcentaje diez veces superior al de otros por la misma cantidad de ingresos? Para penalizar la superior capacidad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria. Lo equitativo es que las remuneraciones sean proporcionales a los rendimientos. En tal caso ¿por qué se insiste en aproximar los salarios? Para que nadie gane más que otro y, de este modo, satisfacer la envidia igualitaria. El supremo incentivo para estimular la productividad son las primas de producción. ¿Por qué, entonces, se exige que los incrementos salariales sean lineales? Para castigar al más laborioso y preparado, con lo que se satisface la envidia igualitaria. Y así sucesivamente. Juan Ramón Jiménez lo denunció en su verso famoso "Lo quería matar porque era distinto"; y el poeta romántico Young dio en la diana cuando afirmó "todos nacemos originales y casi todos morimos copias". Al revés de lo que propugnaban Rousseau y Marx la gran tarea del humanismo moderno es lograr que la persona sea libre por ella misma y que el Estado no la obligue a ser un plagio. Y no es bueno cultivar el odio sino el respeto al mejor, no el rebajamiento de los superiores, sino la autorrealización propia. La igualdad implica siempre despotismo y la desigualdad es el fruto de la libertad. La aprobación por nuestras Cortes Generales de algunas leyes como la última de la Función Pública constituye un claro ejemplo de igualdad impuesta pues pretende equiparar a quien por capacidad, trabajo y méritos son claramente desiguales y sólo va a servir para satisfacer ese gran mal que constituye la envidia igualitaria. Frente a ella sólo es posible la emulación jerárquica: hagamos caso de la sentencia de Saint-Exupery "Si difiero de ti, en lugar de lesionarte te aumento".
Este compendio de las ideas ultraliberales que Rajoy debió estudiar en la carrera de Derecho, en el curso de Economía política, pero que asimiló pésimamente, basta, por sí solo, para descalificarle por siempre y para siempre como gobernante porque no se puede afirmar ahora, aspirando, como lo hace, a seguir presidiendo el gobierno de España, que todos los que aspiramos a que en las sociedades actuales seamos todos iguales dentro de lo posible es algo tan elemental que contradecirlo es políticamente inadmisible por lo que alguien que no sólo lo piensa sino que además lo mantiene públicamente debe de ser incapacitado para cualquier empresa comunitaria aunque sólo sea la presidencia de una comunidad de propietarios en un inmueble.
Por eso titulaba yo, al principio, “Rajoy y yo”, porque, efectivamente, como él es mucho más inteligente que yo y, además, se sacrificó mucho más preparando la que, sin duda, es la oposición más rentable y cómoda de todas, la de registradores de la propiedad, que cobran todos ellos millones por no hacer absolutamente nada, él tiene todo el derecho del mundo a que su padre, Presidente del Tribunal que conoció el asunto del aceite de Redondela (ver en Google) y que ahora ha sufrido un ictus y se halla en mucho mejores condiciones físicas y sicológicas que mi mujer que sufre una alzhéimer avanzadísimo sea atendido en las habitaciones del palacio de La Moncloa por dos personas que cobran 5.000 euros que paga religiosamente el Estado español, mientras que yo tengo que sufragar todos los gastos de la enfermedad de mi mujer de mi propio bolsillo sin recibir un sólo euro de ese servicio público que impuso la Ley de Dependencia, pero yo no siento envidia igualitaria respecto a Rajoy, juro por la salud tan frágil de mi esposa, que no me cambiaría por el por nada en el mundo, todo lo contrario si yo fuera Rajoy, si yo fuera como Rajoy, hace ya mucho tiempo que me hubiera pegado un tiro.
Detalle de los cargos realizados en mi cta. cote.en el pasado mes de noviembre por los servicios prestados por cuidadoras y sanitarios a mi mujer:
03 NOV Cheque cargado en su cuenta                                    -850,00 €
02 NOV Cheque cargado en su cuenta                                    -425,00€ 
02 NOV Cheque cargado en su cuenta                                    -425,00 €
02 NOV Abono de nómina                                                       -800,00 €
02 NOVAbono de nómina                                                        -800,00 €
02 NOV Abono de nómina                                                      -900,00 €
Total                                                                                       -4.200,00 
Repito: envidia igualitaria, ninguna. Sensación de estafa social, toda.












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