domingo, 13 de diciembre de 2015

Reflexiones de última hora de Rajoy.

¿Es una casualidad que estos muchachos hayan elegido el color naranja y que dos de sus máximas figuras se apelliden Rivera?
No creo en las casualidades y sí, y mucho, en las causalidades.
Albert Rivera quiere ser un caudillo pero no como aquél sino un tipo de una pieza como su homónimo José Antonio.
Caudillo militar puede ser cualquiera que haya pasado por una de las academias militares, pero José Antonio, hasta ahora, sólo ha habido uno.
Este hombre preclaro ha nacido en Cataluña, pero no se siente catalán sino ciudadano del mundo, “citadan”, siguiendo la estala de su homónimo José Antonio, el fundador de la Falagene, “España es una UNIDAD de destino en lo universal” y de sus mentores Arcadi Espada, otro catalán, Albert Boadella, Federico Jiménez Losantos, Jorge Bustos, etc., el núcleo duro de El Mundo, la Biblia de nuestra derecha, el diario que todavía sigue manteniendo contra viento y marea, incluso contra sentencias judiciales,  que el 11M fue cosa de Eta, porque eso significa que Aznar tenía razón y toda la izquierda, todo el pueblo español, se equivoco apartando del poder a Aznar y a su PP porque el PP es lo contrario de la izquierda y por lo tanto siempre tiene razón porque la izquierda no es sino un puñado de resentidos y envidiosos que no aceptan que el mundo debe ser gobernado por gente como nosotros, de buena estirpe.(Ver mis artículos sobre la materia en El Faro de Vigo).
A mí, para explicarme todo esto, sólo me queda averiguar por qué esta gente, puesta en el trance de decidirse por el PP o Ciudadanos, entre yo y Rivera, se ha decidido por éste. Porque lo ha hecho y decididamente, Rivera es el primero en el ranking de popularidad y yo, el último. ¿O tal vez sea precisamente por esto?
El caso es que Rivera es tan belicista como Aznar, o más, y tan totalitario como Franco, o más, o tan racista o xenófobo como Albiol o el Fhürer, o más.
Ayer un comando yihadista atacó nuestra embjada en Kabul y Rivera y yo hemos hecho lo que teníamos que hacer según mandan nuestros respectivos protocolos, yo, primero dije que el atentado no era contra nuestra embajada sino contra un hostal de al lado, siguiendo la doctrina Aznar, contra nosotros no se pueden dar atentado yihadistas porque nuestra conducta respecto al mundo árabe es perfecta, y, además, aunque lo fuera, ¿qué? es una mierda de atentado que apenas si produjo un muerto de nada, ah, bueno, que son dos, sigo diciendo lo mismo, contra nosotros, o sea, contra el PP nadie se mete en ningún sitio porque somos absolutamente perfectos, mirenme, si no, a mí, que abandoné el que sin duda es el mejor empleo de mundo, registrador de la propiedad, miles de millones por no hace nada, y me vine a aquí, a esta cochambre de presidencia de gobierno donde no sólo pierdo dinero a manta sino que, además, tengo que estar continuamente preocupándome de todos los otros y, encima, duramente criticado todos los días por esa chusma de desarrapados envidiosos que son toda esa gentuza que se engloba bajo rótulo de izquierdas, un hatajo de vagos y maleantes que el maestro de todos nosotros reprimió con la ley más acertada que nunca se promulgó en este país, la de Vagos y Maleantes, coño, que no sé todavía como hay gente que critica a ese maestro de maestros que fue nuestro caudillo.
Menos mal que creo que no debemos preocuparnos en absoluto porque, como si lo hubiéramos preparado de propósito, asoma vigoroso por el horizonte político de nuestro país, ese partido que ha asumido como su color distintivo el de la fruta más famosa de nuestro país, dando de lado a ese engendro apestoso de Stanley Kubric, La naranja mecánica, en el que un puñado de jóvenes fascistas sumen en el terror Londres y sus alrededores.
Nada que ver con Ciudadanos, un grupo de élite, donde los haya, que ha bebido en las mejores fuentes, Franco y José Antonio, de modo que no nos pueden nunca llevar a un mal sitio. Fíjense, si no, en la postura que han adoptado en Cataluña, ni la flor y nata de nuestra Nuevas Generaciones lo habría hecho mejor, tan bien lo han hecho que mientras nuestro Albiol, ha quedado último en el ranking de todos los partidos, ellos, por el contrario, han logrado el primer puesto porque dominan a la perfección las técnicas del marketing político.
Esta gente pinta tan bien que a mi me ha entrado una enorme tranquilidad: sí, es posible que el pueblo, harto de todas nuestras corrupciones y trapicheos, deje de votarnos tan masivamente como ahora pero lo compensarán votando a ese amantísimo hijo nuestro que es Albert Rivera, de manera que ese pozo de sabiduría, el sanhedrín de hombres juiciosos que es el Ibex 35, una vez más, tendrá toda la razón, como cuando apostó por nosotros.

1 comentario:

Futbolín dijo...

EL OTRO DEBATE. EL DE SALVADOS.
UN BUEN ARTÍCULO DE BEATRIZ GIMENO.



http://blogs.publico.es/econonuestra/2015/12/16/el-otro-debate-el-de-salvados/

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