viernes, 29 de enero de 2016

El cuento de la buena pipa


- ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

- ¡Sí!

- Yo no digo ni que sí ni que no, digo que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa

- Que síiiiiii

- Que yo no digo ni que sí ni que no, yo lo que digo es que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa

- Pues no!

- Yo no digo que no lo único que digo es que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa...

- Pero cuéntameloooooo yaaaaaaaaaa!!!!!

- Yo no digo pero cuéntameloooo yaaaaa, digo que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa

Que teníamos de presidente del Gobierno un cínico  ya lo sabíamos desde hace mucho tiempo todos los españoles, aunque 7 millones largos no lo quieran reconocer, pero lo que no sabíamos es que el Rey, el tal Felipe VI, a quien Dios guarde, como decía el poeta, tampoco es como para que saltemos de júbilo.

A mí me duelen ya mucho los testículos de oír eso tan socorrido de que el Rey reina pero no gobierna.

Pero, entonces, ¿qué coño es lo que hace este señor?

No creo que nadie se sorprenda ya, a estas alturas, si digo que claro que gobierna y mucho pero lo hace siempre bajo la capa del puñetero gobierno.

¿Es o no gobernar permitir a Rajoy, -hay que atender adecuadamente a la foto que le hicieron el otro día, en la que vuelve la cara y sonríe con ese cinismo cuanto menos evidente-, al día siguiente de decir que no aceptaba la propuesta del Rey para que formara gobierno porque no podía?

Hay que tener todo el cinismo del mundo para decir en un turno riguroso que prescribe la ley que él declina, eso dijo, declina tal encargo porque no está preparado para ello, ¿por qué? No lo dice, lo que sí que dice, seguramente para que sea mayor el escarnio, es que tiene la agenda totalmente libre, o sea que no tiene nada que hacer, porque él no tiene nunca nada qué hacer, se entiende bueno, porque judiadas si que ha hecho, está haciendo y hará hasta que todos esos de sus cómplices  lo sigan sosteniendo.

Pero estaba escribiendo del Rey, donde hay también mucha tela que cortar.

Porque ¿qué pretende este hombre? Estar ahí, como un pasmarote, saliendo y entrando de su despacho al salón, previo anuncio por uno de sus ayudantes de “Su Majestad, el Rey”, sin tomar ninguna decisión al respecto, porque la ley podrá tener todas las lagunas que se quiera, pero a falta de pan, buenas son tortas, si la puñetera ley no es explícita al respecto es porque lo que hay que hacer  es obvio, si el Rey le dice a un presidente de partido que forme gobierno, el referido presidente o lo hace o se retira por el foro, coño, o es que estamos contando y recontando todos el jodido cuento de la buena pipa.

A no ser de que de lo que se trate, como yo me barrunto, de que alguien, como decía Gila, nos está tomando a todos el pelo,  cuando uno, el jefe supremo del Estado, casi “na”,le dice al otro, “tú, a intentar gobernar y, si no puedes o no quieres intentarlo, quítate de en medio de un puñetera vez y no estorbes, deja que otro lo intente, pero no declines, ni te reserves, coño, no nos madrugues a todos, joder”.

Y, dando un puñetazo en la mesa, gritar con toda la fuerza de sus pulmones, “que pase el siguiente, coño”.

Y, entonces, lo que parece que sucede es que ambos están de acuerdo para afianzar la posición de Rajoy, de ahí esa grosera sutileza de que hace gala el portavoz del PP, el tal Hernando, cuando dice que hay quién está estudiando el manual de los golpes de Estado, porque yo no creo en las casualidades y menos aún cuando en ellas están involucrados tipos como éstos, Rajoy y Hernando, de modo que pienso que cuando alguien habla de algo que, por la situación no viene a cuento, es porque en el fondo sabe lo que en realidad está sucediendo.

Los latinos lo decían con gran finura: “excusatio non petita, accusatio manifesta”.

De modo que si el Rey le permite a Rajoy que siga declinando la cosa no cabrá la menor duda de que aquél no sólo reina sino que también gobierna puesto que su acción por omisión le permitirá a éste ir a unas nuevas elecciones a las que el pueblo, cansado de tanta pantomima, no acudirá, lo que sí que harán esos 7 y pico millones de individuos a los que tan bien les va en la burra.

Esto, ¿es un golpe de Estado o no lo es?

Y, como decíamos en el colegio cuando el maestro nos acusaba de algo: “Yo no he sido, ha sido ése”.

Yo no he sido el primero que ha hablado de golpe de Estado sino el señor Hernando, el portavoz del PP el Congreso, que ha rechazado que se pretenda poner «en riesgo la unidad y la seguridad» de España y que se pueda «aceptar como viable que una fuerza de extrema izquierda que ha sido financiada al parecer algunos de sus dirigentes por países extranjeros puedan ocupar los grandes resortes del poder de cualquier país: el Ejército, la Policía, el CNI y encima la televisión».

«Eso está en el manual del golpista», ha sentenciado Hernando, quien pese a la insistencia de los periodistas ha rehusado concretar a quién se refería con ese adjetivo. «Yo digo que en todos los manuales de los golpistas aparecen siempre estas pretensiones. No me refiero a nadie».

Cuando se le ha repreguntado si estaba hablando de Podemos, el portavoz del Grupo Popular ha replicado: «No, qué va, para nada. Eso son interpretaciones de usted».


lunes, 25 de enero de 2016

El Gran Gato


Hay quien dice que la soberbia es el peor de los pecados del hombre.
 
Esto a propósito de Felipe González, al que un amigo llamaba el Gran Gato, el infame coautor de aquella canallesca frase “gato negro o gato blanco es igual, lo importante es que cace ratones”.
 
Es, posiblemente, la expresión más desvergonzadamente   cínica que nunca se haya proclamado, porque viene a consagrar "in eternum" el vergonzoso reinado del peor de los utilitarismos ya que significa que lo importante no es la ideología, la blancura o la negrura del pensamiento polìtico, sino la utilidad de la gente en orden a implantar un pensamiento monolítico.
 
Sólo un cinismo moral semejante puede justificar lo que ahora pretende este Gran Gato que ya sabemos todos que es negro como el más negro de todos los fascismos.
 
Se trata de implantar, definitivamente, hasta ahora todo está según parece en el aire, la gran coalición, la "grose koalition"alemana para que rija siempre aquí los destinos que siempre guiaron al genio maligno sevillano y, efectivamente, para eso a Felipe le da igual que el gato sea negro, PP, o blanco o rosado, Ciudadanos, o todos ellos juntos en una "mesalliance" porque como ya dijo ese otro genio maldito español, la política hace extraños compañeros de cama.
 
Y a mi me parece que a este genio cabrón que, al igual que su colega Aznar, nunca quiso dejar de manejar las riendas de su infame partido, se va a salir con la suya y va abortar, Comite Federal del Psoe mediante, el posible pacto con Podemos, la única solución viable para que todo no quede como está.
 
Y le importa un pijo, al muy felón, que eso represente el fin de la posibilidad de una vida mejor para 14 millones de españoles que viven ya bajo el nivel de la pobreza, amén de la muerte de su propio partido, porque él de lo que se ha preocupado siempre es de que todos sus amigos que siempre han sido los hombres más ricos del mundo, ahí está, por ejemplo, su mejor amigo y socio, Carlos Slim, que, según Forbes, ayer o antesdeayer, era el hombre más rico del mundo.
 
Y este canallesco rufián es el tipo del que depende el puñetero destino de este asqueroso país que tan mal elige siempre a sus dirigentes.
 

sábado, 23 de enero de 2016

La deconstrucción de Rajoy

No salgo de mi asombro. 
De pronto, tipos como este Javier Aroca, que a mi me parecía de izquierdas, confiesa su amor por Rajoy. ¿Es posible?
Se me reproduce esa controversia que a veces sostengo con mi hija y su marido, profesores de universidad,de ciencias, no de letras, que siempre concluye de la misma manera, afirmando ellos que han refutado todas mis ideas.
Según mi hija, su marido y, a lo que perece, el ínclito Javier Aroca, el hombre es capaz de asumir en sí mismo el principio de contradicción, de ser y no ser al mismo tiempo un canalla y un ángel.
Me niego rotundamente a admitir esta tesis. Un hijo de puta es un hijo de mala madre y una buena persona es un buen hombre o una buena mujer.
Lo que no significa, claro está, que en algunos momentos de sus podridas vidas estos malnacidos sean capaces de sentir un atisbo de compasión por alguna de esas personas que ellos mismos han condenado a la miseria, al hambre y el suicidio. Esto me recuerda un fotograma que vi hace unos días en la tv, en el que unos miembros de la policía obligaban a unos de esos canallas que trafican con los fugitivos del mundo, vendiéndoles un asiento en esas barcas de Caronte que los llevarán directamente al finfierno, a contemplar los cadáveres de unos niños que se habían ahogado en el intento de llegar a eso que lo hipócritas han dado en llamar “mundo libre”.
Por supuesto que la naturaleza nos ha dotado a todos, incluso a ellos, Rajoy y sus secuaces, de una aparato cognitivo capaz de percibir la desgracia humana, y de su correlativo sistema sensitivo capaz de emocionarse por ello.
El problema radica en que en estos desalmados sujetos se ha llevado a cabo un proceso radical de insensibilización que les hace absolutamente impermeables a todas esas desdichas que pueden sucederle a los humanos, en abierta contradicción a la consideración de Terencio: soy humano y pienso que nada humano me es ajeno.
Porque ¿qué es lo que hace que Rajoy sea incapaz de identificarse con el insuperable sentimiento de desolación y de angustia que supone que, todos los días, en este desdichado país, cientos de personas sean echadas a patadas de sus casas como sucedió, ayer mismo, con esa pobre mujer que no había podido pagar la derrama de uno de los gastos comunes de la comunidad de propietarios?
Yo no sé lo qué les pasaría a ustedes pero yo no sería capaz, como magistrado-juez, de firmar la sentencia que decretaba dicha actuación policial, como tampoco sería capaz de formar parte de ese pelotón de guardias que, pertrechados como si fueran a asaltar la línea Maginot, cogían por las axilas y los tobillos y manejaban a los desahuciados como si fuera sacos de patatas.
Y de todo esto es muy consciente Rajoy, que no es sino titular del registror de la propiedad de Santapola, órgano en el que acaban por inscribirse todas esas sentencias que privan de la propiedad a los que han tenido la desgracia de caer en la miseria por las medidas que él mismo han propiciado, con sus terribles medidas de gobierno en favor de los poderosos, los desahuciantes, y en perjuicio de los desahuciados,los humillados, los ofendidos. 
Porque este infame ser humano es capaz de dejar que mueran miles de personas por falta de los indispensable auxilios que consagró la Ley de Dependencia, mientras él tiene a su padre, paciente de un ictus, alojado a cuerpo de rey en La Moncloa, atendido día y noche directamente por dos personas que perciben 5.000 euros al mes.
Hay que recordar que cuando Sánchez le acosó en aquel famoso debate, llamándole indecente, él, Rajoy se defendió alegando que nadie, nunca, le había puesto una demanda en los tribunales.
Ahora, ya no lo podría decir porque “la asociación El Defensor del Paciente ha denunciado a Mariano Rajoy ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo por un presunto delito de malversación de fondos públicos tras conocerse que los gastos de atención de su padre corren a cargo del erario público. La información, publicada en exclusiva por eldiario.es el pasado día 14 de octubre, revela que el presidente del Gobierno decidió cargar al presupuesto de La Moncloa el cuidado de Mariano Rajoy Sobrado, de 95 años y enfermo, para evitar a la familia facturas de 3.600 euros.
Mientras tanto, 417.000 personas con dependencia, según los últimos datos oficiales (30 de agosto de este año),  siguen esperando las ayudas a las que tienen derecho al haber sido valoradas ya como dependientes. Debido a la "gravedad de los hechos", El Defensor del Paciente acusa a Rajoy, que por su condición de aforado debe ser juzgado por el alto tribunal, de un presunto delito de malversación de fondos públicos, contemplado entre los artículos 432 y 435 del Código Penal.
Según se destaca en la denuncia, a la que ha tenido acceso eldiario.es, los hechos "obligan a realizar una investigación que aclare lo sucedido". La familia de Rajoy costeó en abril de 2014 solo un mes de cuidados durante la hospitalización de su padre y es la única factura que el Gobierno ha aportado. Sin embargo, ante los gastos que se preveían una vez que estuviera instalado de nuevo en el Palacio de La Moncloa, Presidencia decidió buscar otra fórmula y encargó la asistencia a dos funcionarios eventuales”. Eldiario.es.
Por supuesto que el Tribunal Supremo, faltaría más, ha rechazado la denuncia interpuesta contra el padre del hombre del que dependen sus carreras profesionales.

lunes, 18 de enero de 2016

Sansón, los filisteos y el templo=Pablo Iglesias y el Congreso de los diputados

Me ocurre algunas veces. Una analogía me asalta el cerebro y, al poco, veo que a otro escribidor le ha ocurrido lo mismo.
La última vez, que recuerde, fue cuando a Manuel Vicent, en El País, se le ocurrió, varios días después que a mi, llamar al creador de Wikileaks, Prometeo.
Hoy, compruebo que Raúl del Pozo también ha tenido en su cerebro la misma conexión de ideas que yo y se refiere, en su artículo de El Mundo, a la posibilidad que tiene Pedro Sánchez, como un nuevo Sansón, de hacer caer el templo del Congreso de los diputados con todos ellos dentro. Es otra remembranza del mito clásico de Sansón hundiendo el Templo de los filisteos.
Remembranzas aparte, Del Pozo, que, como Vicent, se acoge al mito con un día de retraso, por lo menos, a mi propia referencia, lo que pone de manifiesto que yo no les he copiado a ellos, se equivoca a mi juicio, porque sitúa como protagonista actual del mito a Pedro Sánchez, cuando debe de ser, tal como yo lo planteé, Pablo Iglesias porque no es Sánchez, eso quisiera él, el que tiene la posibilidad de mandar a hacer puñetas esta incipiente legislatura, sino el líder de Podemos, si se cierra en banda a cualquier pacto, el que nos puede mandar a todos de nuevo a votar, si no accede a los requerimientos amorosos del socialista, a lo que yo invitaba a hacer al correoso politólogo.
Sánchez no es un sansón cualquiera sino todo lo contrario, un filisteo más puesto que forma parte de lo que Podemos y todos los españoles decentes, coño, he aquí, la palabra, hemos dado en llamar “casta”.

domingo, 17 de enero de 2016

A vueltas con los poderes del Estado.

Si yo tuviera tiempo y salud, que no tengo nada de ambas cosas, dedicaría mi vida, como un Montesquieu cualquiera, a teorizar sobre los llamados poderes del Estado.
Qué lejos están ya los tiempos en que el famoso vizconde escribió su "L’esprit des lois", y la historia lo devora todo como el más famélico de los perros.
Legislativo, ejecutivo, judicial, ja. Ejecutivo por todas partes, 
ejecutivo.
Se trataba, se trata, se tratará de tener en sus férreas manos el dominio del mundo.
Dominio viene del latín "dominus", señor, y se trata de hacerse con el dominio de todas las cosas de manera que no escape a él ni siquiera el aire que respiramos. ¿Exageración?
Díganselo al Artico que desaparece a marchas forzadas, de tal manera que pronto nos faltará el oxígeno para respirar, con todos esos frenéticos y famélicos individuos corriendo por las calles de las grandes ciudades con las caras cubiertas con sus leves mordazas.
Insensatos, cuanto más corran menos aire tendrán.
Y el vizconde sigue tan tranquilo en su tumba, riéndose de todos nosotros: legislativo, ejecutivo y judicial.
Y el poder económico, el único que de verdad lo puede todo, le acompaña en sus grandes carcajadas.
Nos lo dijo un viejo sabio judíoalemán, todo no es más que puñetera economía, de manera que la historia, ese relato lleno de ruido y de furia, narrado por un idiota, ya sé, ya sé que donde dice historia decía en el original vida, no es sino la lucha a muerte de la fuerzas de la producción económica tratando de dominarse mutua y recíprocamente.
Y, como dice el inefable Warren Buffet, esa lucha mortífera la están ganando ellos, que, efectivamente, son muchísimos menos pero que poseen toda la riqueza de las naciones puesto que vivimos en plena sociedad abierta y los liberales, que qué casualidad, son los que mandan en todo el mundo, tienen plena libertad, “laissez faire, laissez paseur”, para hacer todo lo que les salga de los cojones.
O sea que el primero de todos los poderes del mundo es el económico y esto es tan indiscutible que ya nadie lo discute se limitan todos a decir "si, bwana, sí, bwana", vease, si no, a Merkel, a la resserva usaniana, al fmi, al Banco europeo, todos, en su conjunto, son tan poderosos que les importan un pijo que en España gane las elecciones Rajoy o Iglesias, al final, uno u otro no tandrán más huevos que hacer lo que ellos digan.
Ya tenemos, pues, el nuevo primer poder polìtico. 
Y el segundo todavía es peor aún, mucho más ruin, todavía más canallesco. La información.
La información es el derecho que todos tenemos a saber la verdad de todo lo que está sucediendo en el mundo.
Y esta información nos debería de llegar a través de eso que llaman “mass media”, los medios de información de masas, en jodido castellano, la prensa.
Yo tengo 87 años, estoy enfermo, casi no puedo andar. La última vez que salí a la calle para enterarme directamente de lo que estaba pasando fue cuando el 15M.
Ahora, todo lo que sé del mundo me llega siempre a través de otros.
O sea que yo sé lo que los otros quieren, o me dejan, que sepa.
Sí, ya lo sé, se puede jugar a la contra, o sea deducir que todo lo que está sucediendo en el mundo es todo lo contrario de lo que nos cuentan.
Pero es que esta jodida manera de informarse ellos también la tienen en cuenta y nos narran la historia de tal modo que cualquier interpretación que hagamos de ella les favorezca.
O sea, que el segundo poder es la prensa.
Y no sigo más. No porque esté cansado sino porque creo que ya es suficiente para que cualquiera sepa con quién nos estamos jugando los cuartos.
Como dice esa inmensa buena persona que es Tardá, salud, y nadie sabe mejor que yo que esto es lo más grande que puede deseársele a la gente.

jueves, 14 de enero de 2016

La domesticación de la historia y la teta de la Bescansa

Por una vez-¿o son más?-no estoy de acuerdo con mi maestro. Marx dijo que la historia se repite y que la primera vez lo hace como tragedia y la segunda como farsa.
El genio judío-alemán quiso abarcarlo todo y eso es absolutamente imposible para un sólo hombre, aunque a él le ayudara tanto Engels.
El caso es que yo ayer, contemplando fascinado todo lo que ocurría en el Congreso de los diputados y en sus alrededores, tuve la más clara de las sensaciones de “dèjá vu”.
Yo no   viví, lógicamente, la Revolución Francesa pero estoy hipnotizado por ella. Para mi, todo lo que entonces sucedió es como una inmensa fuente de luz. Y ayer la luz penetró a raudales en el Congreso.
-“No nos representan”-era uno de los gritos del 15M, nuestro Mayo francés.
Y, ayer, no había más que ver la cara de Maria Antonieta Rajoy cuando un muchacho jovencísimo, con su abundante cabellera alborotada y su poblada barba hirsuta, pasaba por delante de él.
El muchacho ni siquiera miró a la Reina Madre. Porque él no sentía ni horror ni temor, sólo asco. Era un auténtico jacobino pasando indiferente delante de esa medusa que regurgita y chispea abundante  baba.
La suerte para nuestra María Antonieta es que la historia ha domesticado demasiado sus ímpetus. El mandato de Lampedusa funde, como si fuera mantequilla, el furor de los débiles que ahora se limitan sólo a gritar y a protestar en lugar de subir a los carros, camino de la guillotina, a sus canallescos opresores.
Pero un girondino es un girondino y siempre tiene mala conciencia.
Sin embargo, afuera, está la ley mordaza y los que antaño fueron los grises y ahora son azules marino fuertemente pertrechados, de modo que los jacobinos no son ya tan temibles.
Ahora, la tarea pesa sobre los hombros de un sólo hombre. Tiene la apariencia de un Robespierre pero yo lo veo mejor como un Sansón que ha conseguido penetrar en el Templo de los Filisteos.
Ayer,iba por todas partes bramando “qué vergúenza, qué vergüenza”.
Y es mucho más que una vergüenza que todas las fuerzas del hemiciclo se preparen para establecer un cordón sanitario alrededor de estos furiosos jacobinos que son capaces también de llorar mientras a su lado una de sus mujeres amamanta a su hijo ante el hipócrita escándalo de los girondinos.
Pero la historia, aquel materialismo histórico del que hablaba el sabio de la barba blanca y frondosa, está degenerando a ojos vistas porque todavía Freud no nos había desnudado las miserias del hombre.
Adorno y Marcuse acabaron la tarea del genio judío que ahora se esfuerza bravamente por concluir Jürgen Habermas con su teoría de la acción comunicativa.
De modo que al Sansón jacobino no le queda más remedio de, ya que está dentro, derribar sobre toda esta gentuza su propio templo, es decir, no pergeñar con el fementido Psoe un pacto de legislatura sino dándoles el más feroz de los empujones a las columnas del que dicen que es templo de la democracia, provocar unas nuevas elecciones para intentar que este pueblo tantas veces engañado, como un Jesucristo cualquiera, arroje a los mercaderes del templo.

domingo, 10 de enero de 2016

Aunque lo parezcamos, los otros no somos, todos, tan imbéciles.


Algunos incluso hemos aprendido a leer y a escribir. Y hemos leído a los que, según ellos, no se debe leer, por eso sabemos donde tenemos la mano izquierda y, sobre todo, la derecha, por eso no es permisible que ese tío con cara de imbécil y que seguramente es estúpido nos gritara anoche, emulando al Inda, que esperaba que Sánchez, el del Psoe, llamara a allí, al propio programa de La Sexta, para proclamar “urbi et orbi”: “todos tranquilos, que nosotros, los del Psoe, como somos tontos de nacimiento,  vamos a salvar al soldado Rajoy”.
Lo dijo el tío tan bien, y seguramente lo asesinaron por eso, que yo, cuando tengo que gritar a los cielos esto de “¿quién si yo gritara me escucharía entre las jerarquías de los ángeles?”, no tengo más remedio que utilizar su formidable retórica: “¿Entre qué gentuza estamos, en qué mierda de país vivimos?”. Y es que no se puede decir mejor, porque, como afirma Gracián, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.
Pero, como decían en aquel viejo TBO, que yo leía de niño, dejémonos de tonterías y analicemos la situación.
Resulta que ese pueblo preclaro que siempre va, que siempre ha ido, que siempre irá por delante de todos nosotros, ayer, justo al límite del tiempo legal para hacerlo, se puso de acuerdo en lo que era evidente. Mas y los suyos son la escoria de la humanidad, tanto que incluso han adelantado al PP en ese trabajo sucio, asqueroso, de oprimir a su pueblo cuanto más mejor para que los Cresos plutócratass de Catalunya puedan exprimir a sus vasallos más allá de cualquier límite.
Era difícil la tarea porque Rajoy, ese Hitler de pacotilla, léanse, por favor, sus dos artículos de El Faro de Vigo, sobre la igualdad, había situado el listón demasiado alto, suprimiendo todas las libertades y condenando al hambre y la misería a la mayoría de los españoles, pero ahora, con esa astucia que le caracteriza, había conseguido ponerse a la cabeza de lo que se ha denominado el “proces” y lo había hecho de tal forma que todos los intervinientes en él se habían conjurado, bajo su palabra de honor, en respetar siempre su posición de líder,   su dirección suprema, de modo que fuera lo que fuere lo que sucediese, él sería el conductor de ese movimiento que, según parece, nada puede ya detener.
Pero la Cup, el partido más revolucionario que hoy existe en toda la península, puso una condición que se oponía frontalmente a la que figuraba como “condictio sine qua non” del proceso, Mas, el prototipo de la opresión del pueblo catalán, no podía ser también el Moisés, que le llevara a la tierra prometida de la independencia.
La pugna ha sido larga y   difícil pero, al final, se ha impuesto eso que ellos llaman el “seny”. Cuando Mas ha visto que su “opera magna” se iba a hacer leches para siempre, ha dado un paso al costado y ha dejado que otro tipo, según dicen, mucho más ferozmente independentista que él, recoja la antorcha de esa libertad que su pueblo ansía por encima de todas las cosas.
En esto, como en tantas otras ocasiones, los catalanes, un pueblo que parece más francés que español, va por delante de todos nosotros y nos ha dicho cómo hay que hacer realmente las cosas para que lleguen a buen término: hay que superar todo lo que nos separa, por muy importante que sea.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han de comprender que si permiten que el pequeño Hitler gallego gobierne otros cuatro años más, el daño que se le inflijiría a todas las instituciones democráticas puede llegar a ser irreversible. Así que deben olvidarse de las jodidas líneas rojas y de otras gilipolleces semejantes y centrarse ciegamente en el que debe ser su objetivo común: apartar del poder como sea, aún teniendo que tragarse ambos todos los sapos verdes del mundo, a esta gentuza sin entrañas que ha condenado al hambre, la miseria, el desahucio y el suicidio a una gran parte del pueblo español.

sábado, 9 de enero de 2016

El 15M y Podemos

El otro día escribía yo por aquí que el inefable Pedro Arriola me parecía un genio, maléfico, pero un genio, y lo hacía a propósito del  lance de ese puñetazo que recibió Rajoy precisamente en su tierra y, a pesar de que no he leído ningún comentario sobre aquel post-lo que es completamente natural dada la dificultad que, a primera vista aparece de que precisamente unos familiares de su mujer se hicieran cómplices de un atentado que, entre otros efectos perversos para dicha familia, suponía la inevitable detención del muchacho y su internamiento en un correccional, lo que, por otra parte podría ya estar decidido de antemano de manera que con la conspiración arriolana se mataban dos pájaros de un tiro-.
Yerra quien piense que Arriola no es capaz de idear y poner en práctica una conspiración semejante.
Recuerdo que, cuando los famosos hechos del 15M, ya expuse yo entonces una conspiración arriolana que parecía mucho más improbable todavía.
Eran inminentes una elecciones y la gente andaba tan inquieta e indignada como ahora, sólo que entonces quien ocupaba el poder era el Psoe de Zapatero.
Soy plenamente consciente de que mi tesis contradice todo lo que  se viene diciendo y escribiendo sobre aquel fenómeno de masas supuestamente espontáneo y que yo, ya entonces, atribuí creo que en la mayor de las soledades a la manipulación de la situación ya fuera por el propio Arriola o por el no menos sibilino Rubalcaba.
Porque había algo de antiesponténeo, de evidentemente manipulado en aquel movimiento.
Se habló entonces, y mucho, de su carácter transversal, de que la participación no era ni de la sola izquierda ni de la derecha únicamente, yo mismo y mi hija mayor participamos activamente, fuimos a la plaza central de aquí, la del Ayuntamiento, y hablamos largo y tendido con algunos de los grupos que allí habían establecido sus reales.
Fue así como yo tuve la impresión directa de una falta de espontaneidad esencial, había mucha gente que, como nosotros, no sabía muy bien por qué estaba allí y había también mucho hijo de papá que quería ayudar a sus padres a echar del gobierno aquella gentuza socialista que estaba adoptando aquella ristra de medidas antisociales que levantaban la indignación de la izquierda porque eran contrarias al Estado del bienestar, pero, sobre todo, había gente de izquierdas que al sumarse a la mayoría para mí orquestada por Arriola a través de las nuevas generaciones del PP, estaba sembrando un caldo de cultivo que provocó lo que era realmente inevitable, que los votos descontentos de la izquierda unidos a los naturales votos de  la derecha promotora de aquel movimiento diera lugar a la mayor de las victorias de la ultraderecha, el PP, cubriendo todo el mapa autonómico y municipal de azul, tal como yo no lo había visto en mi vida.
Pero ahora, Podemos dice que ellos son los herederos directos de aquel movimiento que arrasó al entonces partido gobernante, Psoe, sin  tener en cuenta que la inmediata consecuencias de dicho fenómeno no sólo fue la extraordinaria derrota del partido de izquierdas sino también la aplastante victoria de la peor de las derechas que ha gobernado de manera intratable desde entonces.
Los ideólogos de Podemos dicen ahora que no son comunistas ni mucho menos leninistas, todo lo contrario, que ellos se originaron allí, en las plazas y las calles de España en aquellos días y noches, de vino y de rosas, y que, por ello son, como eran aquellos participantes que a mí, por lo menos, no me supieron explicar muy bien quiénes eran, de dónde venían y sobre todo adonde iban, gente no de izquierdas ni de derechas sino de todos lados, también de arriba y de abajo, gente de  todas las procedencias que se unían para acabar con aquella situación que parecía insoportable y que inevitablemente condujo a la más grande de todas las victorias del PP por lo que, si hay que atribuirle aquella grandiosa efemérides a alguien, no cabe la menor duda que hay que hacerlo a Arriola, que fue quien ganó, y no a Rubalcaba que fue quien perdió.
Hay quien ha tratado de equiparar el 15M con el Mayo francés de 1.968. Craso error, el movimiento francés fue de clara inspiración maoísta y, entre otros muchos, estuvo dirigido por Foucault y otros filósofos e intelectuales de significación marxista.

calificacion de las entradas