viernes, 29 de enero de 2016

El cuento de la buena pipa


- ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

- ¡Sí!

- Yo no digo ni que sí ni que no, digo que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa

- Que síiiiiii

- Que yo no digo ni que sí ni que no, yo lo que digo es que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa

- Pues no!

- Yo no digo que no lo único que digo es que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa...

- Pero cuéntameloooooo yaaaaaaaaaa!!!!!

- Yo no digo pero cuéntameloooo yaaaaa, digo que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa

Que teníamos de presidente del Gobierno un cínico  ya lo sabíamos desde hace mucho tiempo todos los españoles, aunque 7 millones largos no lo quieran reconocer, pero lo que no sabíamos es que el Rey, el tal Felipe VI, a quien Dios guarde, como decía el poeta, tampoco es como para que saltemos de júbilo.

A mí me duelen ya mucho los testículos de oír eso tan socorrido de que el Rey reina pero no gobierna.

Pero, entonces, ¿qué coño es lo que hace este señor?

No creo que nadie se sorprenda ya, a estas alturas, si digo que claro que gobierna y mucho pero lo hace siempre bajo la capa del puñetero gobierno.

¿Es o no gobernar permitir a Rajoy, -hay que atender adecuadamente a la foto que le hicieron el otro día, en la que vuelve la cara y sonríe con ese cinismo cuanto menos evidente-, al día siguiente de decir que no aceptaba la propuesta del Rey para que formara gobierno porque no podía?

Hay que tener todo el cinismo del mundo para decir en un turno riguroso que prescribe la ley que él declina, eso dijo, declina tal encargo porque no está preparado para ello, ¿por qué? No lo dice, lo que sí que dice, seguramente para que sea mayor el escarnio, es que tiene la agenda totalmente libre, o sea que no tiene nada que hacer, porque él no tiene nunca nada qué hacer, se entiende bueno, porque judiadas si que ha hecho, está haciendo y hará hasta que todos esos de sus cómplices  lo sigan sosteniendo.

Pero estaba escribiendo del Rey, donde hay también mucha tela que cortar.

Porque ¿qué pretende este hombre? Estar ahí, como un pasmarote, saliendo y entrando de su despacho al salón, previo anuncio por uno de sus ayudantes de “Su Majestad, el Rey”, sin tomar ninguna decisión al respecto, porque la ley podrá tener todas las lagunas que se quiera, pero a falta de pan, buenas son tortas, si la puñetera ley no es explícita al respecto es porque lo que hay que hacer  es obvio, si el Rey le dice a un presidente de partido que forme gobierno, el referido presidente o lo hace o se retira por el foro, coño, o es que estamos contando y recontando todos el jodido cuento de la buena pipa.

A no ser de que de lo que se trate, como yo me barrunto, de que alguien, como decía Gila, nos está tomando a todos el pelo,  cuando uno, el jefe supremo del Estado, casi “na”,le dice al otro, “tú, a intentar gobernar y, si no puedes o no quieres intentarlo, quítate de en medio de un puñetera vez y no estorbes, deja que otro lo intente, pero no declines, ni te reserves, coño, no nos madrugues a todos, joder”.

Y, dando un puñetazo en la mesa, gritar con toda la fuerza de sus pulmones, “que pase el siguiente, coño”.

Y, entonces, lo que parece que sucede es que ambos están de acuerdo para afianzar la posición de Rajoy, de ahí esa grosera sutileza de que hace gala el portavoz del PP, el tal Hernando, cuando dice que hay quién está estudiando el manual de los golpes de Estado, porque yo no creo en las casualidades y menos aún cuando en ellas están involucrados tipos como éstos, Rajoy y Hernando, de modo que pienso que cuando alguien habla de algo que, por la situación no viene a cuento, es porque en el fondo sabe lo que en realidad está sucediendo.

Los latinos lo decían con gran finura: “excusatio non petita, accusatio manifesta”.

De modo que si el Rey le permite a Rajoy que siga declinando la cosa no cabrá la menor duda de que aquél no sólo reina sino que también gobierna puesto que su acción por omisión le permitirá a éste ir a unas nuevas elecciones a las que el pueblo, cansado de tanta pantomima, no acudirá, lo que sí que harán esos 7 y pico millones de individuos a los que tan bien les va en la burra.

Esto, ¿es un golpe de Estado o no lo es?

Y, como decíamos en el colegio cuando el maestro nos acusaba de algo: “Yo no he sido, ha sido ése”.

Yo no he sido el primero que ha hablado de golpe de Estado sino el señor Hernando, el portavoz del PP el Congreso, que ha rechazado que se pretenda poner «en riesgo la unidad y la seguridad» de España y que se pueda «aceptar como viable que una fuerza de extrema izquierda que ha sido financiada al parecer algunos de sus dirigentes por países extranjeros puedan ocupar los grandes resortes del poder de cualquier país: el Ejército, la Policía, el CNI y encima la televisión».

«Eso está en el manual del golpista», ha sentenciado Hernando, quien pese a la insistencia de los periodistas ha rehusado concretar a quién se refería con ese adjetivo. «Yo digo que en todos los manuales de los golpistas aparecen siempre estas pretensiones. No me refiero a nadie».

Cuando se le ha repreguntado si estaba hablando de Podemos, el portavoz del Grupo Popular ha replicado: «No, qué va, para nada. Eso son interpretaciones de usted».


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