lunes, 25 de enero de 2016

El Gran Gato


Hay quien dice que la soberbia es el peor de los pecados del hombre.
 
Esto a propósito de Felipe González, al que un amigo llamaba el Gran Gato, el infame coautor de aquella canallesca frase “gato negro o gato blanco es igual, lo importante es que cace ratones”.
 
Es, posiblemente, la expresión más desvergonzadamente   cínica que nunca se haya proclamado, porque viene a consagrar "in eternum" el vergonzoso reinado del peor de los utilitarismos ya que significa que lo importante no es la ideología, la blancura o la negrura del pensamiento polìtico, sino la utilidad de la gente en orden a implantar un pensamiento monolítico.
 
Sólo un cinismo moral semejante puede justificar lo que ahora pretende este Gran Gato que ya sabemos todos que es negro como el más negro de todos los fascismos.
 
Se trata de implantar, definitivamente, hasta ahora todo está según parece en el aire, la gran coalición, la "grose koalition"alemana para que rija siempre aquí los destinos que siempre guiaron al genio maligno sevillano y, efectivamente, para eso a Felipe le da igual que el gato sea negro, PP, o blanco o rosado, Ciudadanos, o todos ellos juntos en una "mesalliance" porque como ya dijo ese otro genio maldito español, la política hace extraños compañeros de cama.
 
Y a mi me parece que a este genio cabrón que, al igual que su colega Aznar, nunca quiso dejar de manejar las riendas de su infame partido, se va a salir con la suya y va abortar, Comite Federal del Psoe mediante, el posible pacto con Podemos, la única solución viable para que todo no quede como está.
 
Y le importa un pijo, al muy felón, que eso represente el fin de la posibilidad de una vida mejor para 14 millones de españoles que viven ya bajo el nivel de la pobreza, amén de la muerte de su propio partido, porque él de lo que se ha preocupado siempre es de que todos sus amigos que siempre han sido los hombres más ricos del mundo, ahí está, por ejemplo, su mejor amigo y socio, Carlos Slim, que, según Forbes, ayer o antesdeayer, era el hombre más rico del mundo.
 
Y este canallesco rufián es el tipo del que depende el puñetero destino de este asqueroso país que tan mal elige siempre a sus dirigentes.
 

1 comentario:

Futbolín dijo...

Un buen artículo del gran Wyoming

http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/01/26/to_not_be_43877_1023.html

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