sábado, 23 de enero de 2016

La deconstrucción de Rajoy

No salgo de mi asombro. 
De pronto, tipos como este Javier Aroca, que a mi me parecía de izquierdas, confiesa su amor por Rajoy. ¿Es posible?
Se me reproduce esa controversia que a veces sostengo con mi hija y su marido, profesores de universidad,de ciencias, no de letras, que siempre concluye de la misma manera, afirmando ellos que han refutado todas mis ideas.
Según mi hija, su marido y, a lo que perece, el ínclito Javier Aroca, el hombre es capaz de asumir en sí mismo el principio de contradicción, de ser y no ser al mismo tiempo un canalla y un ángel.
Me niego rotundamente a admitir esta tesis. Un hijo de puta es un hijo de mala madre y una buena persona es un buen hombre o una buena mujer.
Lo que no significa, claro está, que en algunos momentos de sus podridas vidas estos malnacidos sean capaces de sentir un atisbo de compasión por alguna de esas personas que ellos mismos han condenado a la miseria, al hambre y el suicidio. Esto me recuerda un fotograma que vi hace unos días en la tv, en el que unos miembros de la policía obligaban a unos de esos canallas que trafican con los fugitivos del mundo, vendiéndoles un asiento en esas barcas de Caronte que los llevarán directamente al finfierno, a contemplar los cadáveres de unos niños que se habían ahogado en el intento de llegar a eso que lo hipócritas han dado en llamar “mundo libre”.
Por supuesto que la naturaleza nos ha dotado a todos, incluso a ellos, Rajoy y sus secuaces, de una aparato cognitivo capaz de percibir la desgracia humana, y de su correlativo sistema sensitivo capaz de emocionarse por ello.
El problema radica en que en estos desalmados sujetos se ha llevado a cabo un proceso radical de insensibilización que les hace absolutamente impermeables a todas esas desdichas que pueden sucederle a los humanos, en abierta contradicción a la consideración de Terencio: soy humano y pienso que nada humano me es ajeno.
Porque ¿qué es lo que hace que Rajoy sea incapaz de identificarse con el insuperable sentimiento de desolación y de angustia que supone que, todos los días, en este desdichado país, cientos de personas sean echadas a patadas de sus casas como sucedió, ayer mismo, con esa pobre mujer que no había podido pagar la derrama de uno de los gastos comunes de la comunidad de propietarios?
Yo no sé lo qué les pasaría a ustedes pero yo no sería capaz, como magistrado-juez, de firmar la sentencia que decretaba dicha actuación policial, como tampoco sería capaz de formar parte de ese pelotón de guardias que, pertrechados como si fueran a asaltar la línea Maginot, cogían por las axilas y los tobillos y manejaban a los desahuciados como si fuera sacos de patatas.
Y de todo esto es muy consciente Rajoy, que no es sino titular del registror de la propiedad de Santapola, órgano en el que acaban por inscribirse todas esas sentencias que privan de la propiedad a los que han tenido la desgracia de caer en la miseria por las medidas que él mismo han propiciado, con sus terribles medidas de gobierno en favor de los poderosos, los desahuciantes, y en perjuicio de los desahuciados,los humillados, los ofendidos. 
Porque este infame ser humano es capaz de dejar que mueran miles de personas por falta de los indispensable auxilios que consagró la Ley de Dependencia, mientras él tiene a su padre, paciente de un ictus, alojado a cuerpo de rey en La Moncloa, atendido día y noche directamente por dos personas que perciben 5.000 euros al mes.
Hay que recordar que cuando Sánchez le acosó en aquel famoso debate, llamándole indecente, él, Rajoy se defendió alegando que nadie, nunca, le había puesto una demanda en los tribunales.
Ahora, ya no lo podría decir porque “la asociación El Defensor del Paciente ha denunciado a Mariano Rajoy ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo por un presunto delito de malversación de fondos públicos tras conocerse que los gastos de atención de su padre corren a cargo del erario público. La información, publicada en exclusiva por eldiario.es el pasado día 14 de octubre, revela que el presidente del Gobierno decidió cargar al presupuesto de La Moncloa el cuidado de Mariano Rajoy Sobrado, de 95 años y enfermo, para evitar a la familia facturas de 3.600 euros.
Mientras tanto, 417.000 personas con dependencia, según los últimos datos oficiales (30 de agosto de este año),  siguen esperando las ayudas a las que tienen derecho al haber sido valoradas ya como dependientes. Debido a la "gravedad de los hechos", El Defensor del Paciente acusa a Rajoy, que por su condición de aforado debe ser juzgado por el alto tribunal, de un presunto delito de malversación de fondos públicos, contemplado entre los artículos 432 y 435 del Código Penal.
Según se destaca en la denuncia, a la que ha tenido acceso eldiario.es, los hechos "obligan a realizar una investigación que aclare lo sucedido". La familia de Rajoy costeó en abril de 2014 solo un mes de cuidados durante la hospitalización de su padre y es la única factura que el Gobierno ha aportado. Sin embargo, ante los gastos que se preveían una vez que estuviera instalado de nuevo en el Palacio de La Moncloa, Presidencia decidió buscar otra fórmula y encargó la asistencia a dos funcionarios eventuales”. Eldiario.es.
Por supuesto que el Tribunal Supremo, faltaría más, ha rechazado la denuncia interpuesta contra el padre del hombre del que dependen sus carreras profesionales.

2 comentarios:

Futbolín dijo...

Javier Aroca? donde? sería en broma es muy de la guasa el amigo Javier Aroca, como puedes ver cuando interviene en La Secta Nocturna y los maruendindas no le dejan ni hablar, jajaja

Futbolín dijo...

¿Se atreverán Felipe y Susana a derribar a Pedro Sánchez?


http://www.elboletin.com/opinion/128897/felipe-susana-derribar-pedro.html

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