jueves, 14 de enero de 2016

La domesticación de la historia y la teta de la Bescansa

Por una vez-¿o son más?-no estoy de acuerdo con mi maestro. Marx dijo que la historia se repite y que la primera vez lo hace como tragedia y la segunda como farsa.
El genio judío-alemán quiso abarcarlo todo y eso es absolutamente imposible para un sólo hombre, aunque a él le ayudara tanto Engels.
El caso es que yo ayer, contemplando fascinado todo lo que ocurría en el Congreso de los diputados y en sus alrededores, tuve la más clara de las sensaciones de “dèjá vu”.
Yo no   viví, lógicamente, la Revolución Francesa pero estoy hipnotizado por ella. Para mi, todo lo que entonces sucedió es como una inmensa fuente de luz. Y ayer la luz penetró a raudales en el Congreso.
-“No nos representan”-era uno de los gritos del 15M, nuestro Mayo francés.
Y, ayer, no había más que ver la cara de Maria Antonieta Rajoy cuando un muchacho jovencísimo, con su abundante cabellera alborotada y su poblada barba hirsuta, pasaba por delante de él.
El muchacho ni siquiera miró a la Reina Madre. Porque él no sentía ni horror ni temor, sólo asco. Era un auténtico jacobino pasando indiferente delante de esa medusa que regurgita y chispea abundante  baba.
La suerte para nuestra María Antonieta es que la historia ha domesticado demasiado sus ímpetus. El mandato de Lampedusa funde, como si fuera mantequilla, el furor de los débiles que ahora se limitan sólo a gritar y a protestar en lugar de subir a los carros, camino de la guillotina, a sus canallescos opresores.
Pero un girondino es un girondino y siempre tiene mala conciencia.
Sin embargo, afuera, está la ley mordaza y los que antaño fueron los grises y ahora son azules marino fuertemente pertrechados, de modo que los jacobinos no son ya tan temibles.
Ahora, la tarea pesa sobre los hombros de un sólo hombre. Tiene la apariencia de un Robespierre pero yo lo veo mejor como un Sansón que ha conseguido penetrar en el Templo de los Filisteos.
Ayer,iba por todas partes bramando “qué vergúenza, qué vergüenza”.
Y es mucho más que una vergüenza que todas las fuerzas del hemiciclo se preparen para establecer un cordón sanitario alrededor de estos furiosos jacobinos que son capaces también de llorar mientras a su lado una de sus mujeres amamanta a su hijo ante el hipócrita escándalo de los girondinos.
Pero la historia, aquel materialismo histórico del que hablaba el sabio de la barba blanca y frondosa, está degenerando a ojos vistas porque todavía Freud no nos había desnudado las miserias del hombre.
Adorno y Marcuse acabaron la tarea del genio judío que ahora se esfuerza bravamente por concluir Jürgen Habermas con su teoría de la acción comunicativa.
De modo que al Sansón jacobino no le queda más remedio de, ya que está dentro, derribar sobre toda esta gentuza su propio templo, es decir, no pergeñar con el fementido Psoe un pacto de legislatura sino dándoles el más feroz de los empujones a las columnas del que dicen que es templo de la democracia, provocar unas nuevas elecciones para intentar que este pueblo tantas veces engañado, como un Jesucristo cualquiera, arroje a los mercaderes del templo.

2 comentarios:

bemsalgado dijo...

Los productos estrella desarrollados por Laboratorios Bescansa son un Callicida y un Laxante con sabor achocolatado.
En los años sesenta eran popularmente conocidos y empleados, al menos en Santiago me refiero. Mi madre utilizaba a veces el Laxante Bescansa.
Yo, únicamente una vez, me vi obligado a recurrir al Callicida. Santo remedio, porque no volví a necesitarlo.

No me consta que los Laboratorios Bescansa hallan orientado sus esfuerzos en I+D hacia la leche maternizada.
Si lo hubieran hecho y hubieran alcanzado el mismo éxito que con el Callicida, se habría dado un paso casi definitivo para hacer desaparecer la desnutrición infantil de la faz de la tierra.

Y al niño de Carolina, de sus brazos y de los de P.I.T.en el Congreso de los Diputados.
Y esto sí que sería un drama.

http://beminvitados.blogspot.com.es/2016/01/lactancia-parlamentaria.html
.

Futbolín dijo...

ROMPIENDO MOLDES

Impresionante el barullo organizado ayer a cuenta del bebé de Carolina Bescansa en el Congreso. Este es un país de cotillas y palurdos en el que algo tan natural provoca escándalo, comentarios jocosos, salidas de tono y consume tiempo en los medios audiovisuales y prensa impresa cuando no tenía que haber sido noticia en absoluto. Tan es así que decidí ajustarme a mi propio juicio y no hablar de ello.

Pero luego me vino otra idea: yo llevo haciendo lo mismo que Bescansa con mis dos hijos desde que eran bebés (hoy tienen 8 y 10 años), esto es, los he llevado siempre a todas partes. A donde ellos no puedan ir, tampoco voy yo. Tenía que mostrar mi solidaridad con Bescansa.

No debe haber lugares exentos de niños.

Y algo más. Leí comentarios repulsivos. Fue el inevitable Hernando, creo, quien se permitió observar que el Parlamento tiene una guardería, como si Bescansa lo ignorara. Es el insoportable autoritarismo de esta derecha antediluviana. Bescansa hace uso de su derecho a no usar la guardería cuando puede y cuidar personalmente de su hijo. ¿O la guardería es obligatoria?

Y una segunda cuestión. Me parece de perlas que el Parlamento tenga una guardería que, claro, pagamos todos los contribuyentes. Espero que sus señorías se comprometan a que las haya también en todas las demás instituciones a donde las ciudadanas y ciudadanos que están criando puedan llevar a sus bebés. Si quieren. Y, si no quieren, que ningún listo venga a enmendarles la plana.

Aplausos a Bescansa. En general, aplausos a todos los que ayer rompieron los ridículos, estirados y falsos moldes de ese lugar que debiera ser templo de la libertad y lo es del comportamiento más falso, hipócrita y filisteo. A ver cuánto dura.

http://cotarelo.blogspot.com.es/2016/01/rompiendo-moldes.html

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