lunes, 18 de enero de 2016

Sansón, los filisteos y el templo=Pablo Iglesias y el Congreso de los diputados

Me ocurre algunas veces. Una analogía me asalta el cerebro y, al poco, veo que a otro escribidor le ha ocurrido lo mismo.
La última vez, que recuerde, fue cuando a Manuel Vicent, en El País, se le ocurrió, varios días después que a mi, llamar al creador de Wikileaks, Prometeo.
Hoy, compruebo que Raúl del Pozo también ha tenido en su cerebro la misma conexión de ideas que yo y se refiere, en su artículo de El Mundo, a la posibilidad que tiene Pedro Sánchez, como un nuevo Sansón, de hacer caer el templo del Congreso de los diputados con todos ellos dentro. Es otra remembranza del mito clásico de Sansón hundiendo el Templo de los filisteos.
Remembranzas aparte, Del Pozo, que, como Vicent, se acoge al mito con un día de retraso, por lo menos, a mi propia referencia, lo que pone de manifiesto que yo no les he copiado a ellos, se equivoca a mi juicio, porque sitúa como protagonista actual del mito a Pedro Sánchez, cuando debe de ser, tal como yo lo planteé, Pablo Iglesias porque no es Sánchez, eso quisiera él, el que tiene la posibilidad de mandar a hacer puñetas esta incipiente legislatura, sino el líder de Podemos, si se cierra en banda a cualquier pacto, el que nos puede mandar a todos de nuevo a votar, si no accede a los requerimientos amorosos del socialista, a lo que yo invitaba a hacer al correoso politólogo.
Sánchez no es un sansón cualquiera sino todo lo contrario, un filisteo más puesto que forma parte de lo que Podemos y todos los españoles decentes, coño, he aquí, la palabra, hemos dado en llamar “casta”.

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