viernes, 27 de mayo de 2016

Frases (l)

Ante todo, pedir disculpas a mis posibles lectores por la imposibilidad en que me hallo de escribir las sentencias que voy a exponer en su escritura original, porque mi ordenador no me permite escribir, por ejemplo , en griego.
De modo que mi primera frase suena igual pero se escribe radicalmente de otra manera, “panta rei” dijo, con toda la razón del mundo, Heráclito, el Oscuro, lo que traducido al español, significa que “todo fluye” y apostilló, aún más, la cosa añadiendo, “nadie se baña dos veces en el agua del mismo río”, lo que es una manera, muy sintética, de decir que “en la naturaleza nada se crea ni se destruye, sólo se transforma”, lo que hemos dado en llamar ley de Lavoisier.
Lo que yo,modestamente, resumo en otra frase que no es sino la conjunción de las anteriores, todo evoluciona.
De modo que cuando el que es, para mí, el más grande de todos nosotros dice aquello de el “hombre es un animal político de manera que todo aquel que no es político o es un dios o una bestia”, mi alma, si es que puede hablarse de algo así, o mi cerebro, que esto sí que estoy seguro de que lo tengo, se expande como el aire para ocuparlo todo. 
De modo que si el hombre es tan necesariamente político que todo lo que hace adquiere esa naturaleza política, no hay nada de lo que el hombre hace que escape a esta clase de naturaleza.
Y aquí tengo el primero de mis grandes tropiezos con todos esos pigmeos hipócritas que se esfuerzan en privar de esta naturaleza política a todos esos actos humanos que ellos quieren manejar a su antojo.
Vayamos a otra de esas grandes frases: el ser humano y su alma se hallan marcados, desde el principio, y para siempre, por eso que se ha dado en llamar pecado original: Algo inclina, por su propia naturaleza, al hombre al mal. Y los grandes sabios hacen referencia expresa a eso cuando hablan de pecado original, de la naturaleza desfalleciente del hombre o de que éste es, sin duda, un lobo para los otros hombres.
Otros autores, más modernos, nos dicen que el hombre es humano, demasiado humano o un ser moribundo que hará cualquier cosa, la que sea, por sobrevivir.
Y así estábamos cuando llegan dos genios más, uno que nos dice que todo no es sino puñetera economía y el otro que no es sino producto de un primigenio instinto sexual. Coño.
Y todo este brevísimo pero ineludible camino para afirmar categóricamente que el hombre es una puñetera mierda de la que no se puede esperar nada bueno, porque aun cuando originariamente, al principio de su camino, sea como un ángel, la vida acaba por corromperlo hasta el mismísimo tuétano.  

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