sábado, 18 de junio de 2016

Se van aclarando las cosas

Según todas las encuestas, PP+C's, 130+40, 170 se hallan sólo a 6 escaños de la mayoría parlamentaria; Psoe+Podemos, 90+90, 180, ganan por muy poco pero ganan, al fin.
Parece, pues, que las cosas están claras, pues si bien UPN puede añadir sus parlamentarios a los primeros, el PNV puede hacer lo mismo respecto a los segundos, luego la izquierda podría gobernar si al Psoe no le da por hacer alguna tontería que sería, sin duda, su hundimiento definitivo.
Pero, tal vez la incógnita más inquietante del panorama político de hoy es qué es lo que va a hacer el Psoe el día 27 de Junio y el ínclito Jordi Sevilla nos ha dado una clave absolutamente decisiva para despejarla.
En un twig, Jordi ha dicho que, si no queremos ir a unas terceras elecciones, debemos permitir que gobierne el partido con más apoyos parlamentarios.
Esto, que no es sino una obviedad, en un régimen político parlamentario, como el nuestro, es absolutamente definitivo porque es una anticipo, una preparación a su electorado frente a lo que ellos, viejos dirigentes del Psoe, ven ya como inevitable, su   sorpasso por parte de Podemos.
Y es que el Psoe es el único partido que se juega en este envite algo más, mucho más que alcanzar el gobierno de España, él se juega su propia supervivencia, porque el Psoe, como ayer le escuché a inefable Alfonso Guerra, podrá ser tan centenario, como ellos quieran, pero está dando sus estertores como partido y, en lugar de preguntarse por qué, organiza una lucha contra todo lo que se mueve, aunque sea de su propia familia, dándole así la razón a aquel egregio filósofo, Hobbes, que además de decirnos que el hombre es un lobo para el hombre nos advirtió de que la vida es una lucha de todos contra todos.
Pero en esta lucha haya que guardar, como en todas, una serie de normas, la primera de las cuales es la de no traicionar los principios porque no es válido aquello que nos decía el gran Marx, Groucho, estos son mis principios, pero si a v. no le gustan, tengo otros.
En esos 135 años de historia, de los que con tanto énfasis nos hablaba Guerra, el Psoe, al menos teóricamente, siempre ha buscado beneficiar a los debiles, a los humillados y ofendidos, según Dostoyevski, de modo que ahora, cegado por el odio que les inspira ver cómo una fuerza nueva, como ellos lo fueron en su día, ha surgido de la nada para gritar “¡NO!” a ese canallesco sindicato del crimen que nos gobierna, no puede revolverse contra ella sino unírsele para entre ambas cumplir con el mandato imperecedero de sus propio fundador.
De modo que, ahora, porque sus hermanos de lucha les hayan adelantado noblemente en su afán, no deben de reaccionar contra ellos sino unirse al gran esfuerzo que supone erradicar al sindicato del crimen de la cúpula del poder para que este pueblo indefenso que tanto ha sufrido pueda respirar un poco.

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