viernes, 30 de septiembre de 2016

Los desnudos y los muertos




“Ave, Caesar Imperator, morituri te salutant”, Salve, César Emperador, los que van a morir, te saludan.

¿Por qué, por qué, por qué?-preguntaría el ínclito Mourinho.

Y la única respuesta cierta sólo la puede dar el César Emperador del Psoe, El Gran Gato, el inefable Felipe González, porque él lleva ya muchos años dirigiendo con mano maestra el ocaso del que fue su partido, un partido al que no ha cesado de traicionar desde el primer momento porque la cuestión era ésta: o traicionaba al Psoe o traicionaba a los jerarcas alemanes y usanianos que estaban financiando a este partido para que sirviera fielmente a sus intereses.

La triste historia del socialismo europeo es ésta: murió en la Italia de Crasi, en la Grecia de Papandreu, en la Inglaterra de Blair, y siempre por el mismo motivo, la traición de los que debían dirigir a sus respectivos partido.

En España se había resistido bravamente hasta ahora en que todas las asechanzas del felipismo acaban de implosionar, Felipe González, FP, no se ha cansado de ponerle trampas a Pedro Sánchez, PS, hasta que ayer lo hizo volar todo por los aires, el fetiche, el enorme jarrón chino del Psoe, proclamó a voces por todo espacio noticioso español que el pobre PS le había engañado miserablemente y García Page asomó por todas las pantallas de televisión gritando que PS debía pedir perdón a FG por haberle resistido miles de tarascadas sin ceder.

Y pocas horas más tarde 17 miembros del Comité Ejecutivo del Psoe presentaban su dimisión en el mismo pretendiendo hacerlo saltar por los aires y dar al traste con el propósito de PS de convocar el sábado un Congreso General a fin de que de una puñetera vez se aclarara el panorama, no ya tan convulso sino insoportable.

-“Tu, etiam, Brutus”“: tú, también, Bruto-les podría preguntar PS todos y cada uno de estos 17.

Yo no soy ni mucho menos un experto en el panorama jurídico corporativo del Psoe, aún así, me atrevo a pensar que la traición de estos 17 miembros del Comité Ejecutivo lo que han provocado es lo contrario de lo que pretendían: si ya no hay Comitè Ejecutivo hay que celebrar un Congreso General que nombre uno nuevo, que puede aprovechar la ocasión para hacer todo lo demás que pretende el traicionado PS.

Extraños los caminos que a veces elige la justicia para manifestarse.

martes, 27 de septiembre de 2016

Necesitamos urgentemente un Ciceron

Llevo siglos citando por aquí las insuperables requisitorias que Marco Tulio Cicerón, al que junto a Demóstenes se considera como el mejor orador universal, pronunció en la Roma clásica, denunciando los abusos del Rajoy de aquel entonces, que se llamaba Catilina, requisitorias que, por lo tanto, son conocidas como “las catilinarias” y que fueron, entre otras muchas denuncias que este azote de tiranos prepotentes realizó, las que motivaron su asesinato.
O sea que no sólo es muy cierto eso de que en todas partes cuecen o han cocido habas sino que parece que en todas las épocas de la humanidad ha habido canallas que han hecho y deshechos a sus anchas sino que además, cortaban de raíz las críticas que se les hacían por muy bien hechas y fundamentadas que estuvieran.
Pues, bien, las famosas catilinarias comenzaban con esa magistral inquisición que nadie ha conseguido superar: “¿Quosque tamden, Catilina, abutere patienta nostra?”.
Ustedes se imaginan a alguno de nuestros actuales tribunos increpando desde su escaño a don Mariano de esta manera.
Efectivamente, no, porque la dignidad y el decoro políticos han descendido a tales niveles que el hemiciclo entero prorrumpiría en la más estruendosa carcajada.
Recuerden, si no, las protestas de la bancada socialista cuando Pablo Iglesias, PI, citó a Felipe González, FG, diciendo que tenía las manos manchadas de cal viva.
Y PI no sólo vive todavía sino que asiste al Congreso.
Aquellos días en los que Cicerón denunció las conspiraciones y marrullerías de Catilina, éste planeó el asesinato de aquél pero
Cicerón se enteró a tiempo de la conjura y la evitó, yendo al Senado y pronunciando la 1ª Catilinaria.
Ahora, hemos visto como Núñez Feijó ha hecho cuanto le ha dado la gana en Galizia y ha ganado las elecciones con mayoría absoluta sabiendo los gallegos que es íntimo amigo de un capo del trafico de drogas, que ha dejado morir si medicinas a los enfermos de hepatitis C de la región y que ha llevado a su diestra, durante toda la campaña electoral, a Baltar, el tipo que ofreció a una señora un empleo si se acostaba con él.
Total: la única mayoría absoluta de España.
Si Cicerón viviera aún y andara por aquí, indudablemente hubiera dicho, como dijo entonces, “¿Ubinam gentium sumus, in qua urbe vivimus?”: ¿Entre qué gente estamos, en qué país vivimos?”.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Qué es lo que busca la ultraderecha del Psoe (II).


Juan Carlos Rodríguez Ibarrra, RI, siempre fue un buen dialéctico, pero ahora lo encuentro mucho más cerca de la sofística, aquella técnica filosófica utilizada por algunos mercaderes de la palabra que acudían al ágora y vendían tanto una tesis como su contraria.
RI, se arroga, y hace bien, el derecho a la libertad total de expresión hasta tal punto que amenaza con dejar el partido si Pedro Sánchez, PS, pacta con los independentistas catalanes.
Cuando su interlocutor le recuerda que eso ya lo hicieron antes otros secretarios generales del Psoe para poder gobernar España, RI responde que, entonces, estos mismos catalanes de ahora no eran independentistas.
Pero eran los mismos catalanes. Los catalanes son gente muy específica y no sólo por su lengua propia sino por todas, o casi todas sus costumbres.
Por desgracia no soy antropólogo. No estoy en condiciones técnicas, por tanto, de afirmar que dichas específicas costumbres son herencia directa de aquellos fenicios que acudieron a Cataluña hace siglos y se establecieron definitivamente allí.
Pero sí que creo que un catalán es completamente distinto a un sevillano o a un murciano. No piensan como ellos en ninguno de los aspectos sociales absolutamente decisivos.
Entonces ¿por que tienen que se tratados igualitariamente?
Dice Rajoy en sus famosos artículos de El Faro de Vigo, en los que tan ferozmente defiende el derecho a la desigualdad, que la igualdad no sólo no existe sino que no debe de existir y tacha a la aspiración a conseguirla de envidia igualitaria.
Y el fundamento jurídico que esgrime para defender el derecho a la desigualdad es la división de la humanidad en estirpes.
La estirpe es algo muy parecido a lo que ahora llamamos casta.
La gente de buena estirpe, como él, hijo de un magistrado presidente de audiencia provincial, tiene todo el derecho del mundo a ser registradores de la propiedad, probablemente la profesión mejor pagada de todo el funcionariado público, notarios, idem de idem, abogados del Estado, otros que tal bailan, etc., y la gente de mala estirpe, toda la otra gente, la inmensísima mayoría, ha venido a este mundo, según sostiene Rajoy, a envidiar de mala manera a los privilegiados antes citados.
¿Por qué? Por algo tan casual y arbitrario como el hecho del nacimiento.
Pues, bien, el hecho del nacimiento ha sido suficiente para que, en la familia de Rajoy, hayan conseguido ser registradores de la propiedad y notarios casi todos sus miembros.
Dejando aparte el hecho muy probable de que algo influyera en tal circunstancia que el padre de dicha estirpe fuera el presidente del tribunal que juzgó el asunto del aceite de Redondela en el que no se encausó al hermano de Franco, tampoco es desdeñable considerar que si los miembros de dicha estirpe han podido colocarse tan bien ha sido porque todos ellos han dedicado la zona mollar de su vida a estudiar la carrera de Derecho y a preparar las correspondientes oposiciones, gracias a la excelente situación económica de la familia, lo que corrobora el aserto de Marx de que todo es puñetera economía.
Pero queríamos hablar de los catalanes y su pretendido derecho a su autodeterminación geopolítica.
Los que dominan el cotarro muy astutamente niegan la mayor, o sea incluso la existencia de ese derecho de autodeterminación de los pueblos.
Ellos se jactan de ser españoles y exhiben con orgullo su propia y exclusiva nacionalidad no sólo en los tirantes de sus pantalones sino también en la cinta elástica que sostiene su calzoncillos.
Pero los catalanes no tienen derecho a algo semejante, no por nada, sino porque unos cuantos señores se reunieron bajo la protección de unos sables y pergeñaron un panfleto que llamaron Constitución Española.
Y sostiene RI que, por mor de este texto, los catalanes se han de quedar, aquí, con nosotros, que los despreciamos y maltratamos continuamente, hasta la consumación de los siglos.
Esto me recuerda, no sé muy bien por qué, a lo que sucedía no hace tanto tiempo, con el matrimonio católico, que no había manera alguna de divorciarse.
Entonces, los argumentos aún eran más categóricos porque, en aquel caso, las reglas que regían el sacramento eran consiguientemente de origen divino.
Parece indudable que RI es un hombre de izquierdas, tanto que fue el primero en calificar la cacicada de Rajoy de hacernos ir a votar el día de Navidad de auténtico chantaje, pero parece como si no advirtiera que esto no es lo peor que ha hecho el gallego, que son mucho peores aún las reformas laborales por el cometidas y la promulgación, bajo su mayoría absolutísima, de leyes tales como esa a la que se ha dado en llamar “mordaza” para reprimir mucho más aún que las franquistas para la persecución de la masonería y del comunismo, así como la de reforma de la Ley de enjuiciamiento criminal para limitar los plazos de instrucción de los delitos con lo que prácticamente, como en la ley de punto final argentina, se amnistía a todos aquellos delincuentes a los que el gobierno le dé la gana.
En fin, todo esto y mucho más es lo que quiere preservar RI, prohibiéndole terminantemente a PS pactar con los independentistas catalanes que lo único que pretenden es adquirir el derecho a gobernarse por sí mismos como hacemos los demás españoles, llevemos la bandera nacional en los tirantes o en los calzoncillos.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Qué es lo que busca la ultraderecha del Psoe.


Para cerciorarnos de la mala fe de la ultraderecha del Psoe no hay sino reflexionar sobre su actitud ante los partidos independentistas.
Por supuesto que, en el fondo de su  rechazo frente a ellos, lo que más influye es su convencimiento de que su apoyo provoca como consecuencia inmediata el voto en contra del resto de todos, o casi, los ciudadanos del Estado español.
Esto es así, de tal manera, que se tiene que estar loco, o casi, para que cualquier partido del espectro político patrio se atreva a promoverlos descaradamente porque ello supone un severo castigo de los votantes.
Pero, una vez que tienen lugar las elecciones, depositados ya en las urnas todos y cada uno de los votos, siendo por tanto el sufragio irreversible hasta las próximas consultas, ¿qué es realmente lo que empuja a los Felipe González, y demás santones del Psoe a oponerse fieramente a que Pedro Sánchez incluya en sus pactos, en el camino hacia la presidencia, a los partidos independentistas de Cataluña, País Vasco y Galicia?
Es esta pertinaz hipocresía la que está impidiendo a muchos, que se consideran a sí mismos de izquierda,  votar en las urnas a los que se consideran incluidos en este ámbito, porque tácticamente nadie en sus cabales puede hacer algo tan decisivo como ayudar a llegar al poder a los que son sus enemigos mortales.
Es por eso, que no entiendo de ninguna manera la actitud de gente como Juan Carlos Rodriguez Ibarra, que afirman estentóreamente que se darán de baja del Psoe, si Pedro Sánchez pacta con Podemos y los partidos independentistas para alcanzar la presidencia.
¿Que es lo que pretende toda esta gente, que gane el PP su carrera presidencial a costa del Psoe?
¿Por qué, porque eso significa la victoria del bipartidismo?
¿Porque piensan que al PP alguna vez se le podrá ganar en las urnas, cuando la gente, esa estúpida gente que se deja engañar: con las amenazas de que los comunistas les van a robar no sólo ese coche que ya ni siquiera arranca sino ese apartamento de 50 m2 cuadrados de esa playa a la que ya no pueden ir porque se la han cargado a base de sobre explotación, o con la promesa del establecimiento de esos sueldos y pensiones dignas, que llevan anunciándonos ya cinco decenios, pero nunca podrá ganarsele a un partido que está demostrando que es realmente de izquierda, si se entiende por ello una conducta personal honesta y la defensa de la justicia hasta la última gota de sangre?

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Pastores y borregos. Un país sin dignidad

Hace muy poco, cuando lo de los papeles de Panamá, el presidente del gobierno de Islandia, un pequeño país septentrional, que tiene más géiseres y volcanes que habitantes, tuvo que dimitir en menos de 24 horas, porque su nombre apareció en aquella lista. No tuvo más remedio porque el pueblo entero se echó a la calle y se posicionó con ánimo de permanencia enfrente del palacio presidencial.
Aquí, no pasa un solo día sin que una nueva fechoría del gobierno nos indigne.
Pero es igual. Parece como si esa legión menguante de individuos que nunca han poseído un adarme de dignidad y de vergüenza estuviera realmente blindada para cualquier ataque de ignominia.
Da absolutamente lo mismo que el gobierno se haya cargado sin el menor empacho la celebérrima división de poderes, sin la que no sólo no puede haber democracia sino un Estado que merezca este nombre, si son los mismos tíos los que hacen las leyes, las ejecutan y, luego, son también las que someten los actos del gobierno al teórico control de los tribunales, convirtiendo a un grupo de amigotes en una especie de Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.
Y esto es lo que, lamentablemente, está ocurriendo en España desde hace ya tanto tiempo que la gente se ha acostumbrado  de tal manera que  ni siquiera percibe una tal acumulación de indignidad.
De modo que, en mi modesta opinión, lo que ocurre aquí, en este país, de todos nuestros pecados, no tiene solución, porque la indignidad y las tropelías forman ya parte inseparable del paisaje de manera que todo lo que el gobierno haga ni siquiera será ya enjuiciado, ¿para qué?, si todo da igual.

lunes, 12 de septiembre de 2016

La traición de los intelectuales

Podemos cambia de etiquetas
La verdad es que estoy un poco asqueado de los que se llaman a sí mismos “partidos de izquierda”.
La izquierda o no es nada o es la pasión por la justicia, aquel dar a cada uno lo suyo de lo que nos hablaba ya el viejo Ulpiano, aunque él añadía dos cosas más: vivir honestamente y no dañar a otro.
¿Cómo es posible que una parte considerable del Psoe ande cogiéndosela con papel de fumar en uno de los trances más duros de la historia de nuestro país, cuando la gente está ya muriéndose de hambre por las esquinas y vemos cómo es echada de su casa a palos por los hombres que hasta hace muy poco mandaba Cristina Cifuentes y de los que tan mal uso acabamos de saber que hace nuestro inefable ministro de Interior?
Si yo tuviera los reaños y el talento de Cicerón, al que asesinaron sus coetáneos por hacer preguntas como las que yo quiero formular aquí, preguntaría a los del psoe, podemos, ezquerra y los otros a qué esperan para intentar con todas sus fuerzas evitar esa sangría interminable de niños depauperados por falta de alimento y viejos y dependientes agonizando solos por falta de la más elemental atención.
Yo que soy ya muy viejo y que todavía no estoy desatendido siento una enorme angustia y una terrible ansiedad cuando pienso en todos esos semejantes míos que, a lo peor, esta noche no tienen dónde dormir y si lo tienen carecen del afecto de una mano amiga que los conforte.
Y, mientras tanto, tengo que soportar que Pedro Sánchez le exija a Pablo Iglesias que abjure del independentismo catalán para pactar con él en orden a intentar echar al apóstol de la desigualdad y de la injusticia de ese nefasto palacio desde el que se han pensado los mayores crímenes cometidos contra la justicia distributiva en este país.
Y es que todos los intelectuales de las últimas levas de la humanidad se han dejado derrotar por esa inmensa legión de canallas que ha impuesto en el mundo esa idea criminal de que todo vale con tal de crear riqueza, porque esto es lo esencial, no que se distribuya la que había, la que hay y la que habrá, sino que los dueños de la tierra, las materias primas y del capital aumenten la que tienen en una lucha feroz por ver quién encabeza la lista de Forbes, lo que, por cierto hace ahora el español Amancio Ortega, que exprime hasta la últimas gotas de sangre y de sudor a todos los esclavos asiáticos que trabajan para  que, en ninguna de las tiendas de Zara, falten atuendos para que se vista toda esa patulea canallesca que se se niega a pensar que, con sus compras, contribuye a que ese Creso maldito haga ostentación mundial de su sangrienta riqueza adquiriendo los edificios más emblemáticos de todas las mayores capitales del mundo.
Por eso se me revuelve hasta la última entraña cuando oigo a uno de esos cínicos tertulianos afirmar tajantemente que todos los millonarios del mundo son la honra de la humanidad.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Mar de mierda




Mierda flotando en Torre del Mar. - Foto van Paseo Maritimo, Torre del ...
jotaeme | Tumor Gráfico | Página 172
Lo han organizado de tal modo que todo no es más que un inmenso montón de mierda.
Yo mismo no soy más que ochenta kilos de pura mierda que se aferra a todo lo que le rodea como una puñetera lapa.
Por supuesto que no lo hicieron de una vez, que han ido perfeccionado su obra a través de los tiempos, riéndose, al propio tiempo, de nuestros inútiles esfuerzos por impedirlo.
El caso es que aquel canallesco macho alfa que se imponía por la mera fuerza física a la mujeres de su entorno y a los otros machos con lo que probó su fuerza y venció, se convirtió automáticamente en el jefe de la tribu.
Hoy, aquel asqueroso tipejo se ha convertido en ese patán que llama chochitos a todas sus empleadas, a las que no les renueva el contrato si no se dejan tocar el culo.
Pero el de los chochos no sería como es si Rajoy y toda su banda no fueran como son.
Acabo de leer la última encuesta del CIS, CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLOGICAS, que dice que Núñez Feijó va a ganar las elecciones gallegas con una cómoda mayoría absoluta, a pesar de que uno de sus hombres de confianza, el tal Baltar, le ofreció a una mujer de aquella tierra un empleo a cambio de sexo.
No me voy a exponer otra vez a que uno de mis mejores amigos, un compañero del alma, compañero, me retire la palabra por generalizar y hablar de los gallegos como pueblo, Baltar y Feijó son gallegos por la misma razón que el tocaculos  de los chochitos es de mi tierra, o sea, murciano.
Dicen por aquí, no sé si lo dirán también por allí, que en todas partes cuecen habas.
Son las habas que yo soporto todos los días cuando me humillan con un trato denigrante en cualesquiera de las oficinas públicas a las que acudo en pretensión de que me reconozcan un derecho y sólo  recibo del funcionario que me mal atiende una mirada de desprecio que parece calcada de una de las de Rajoy.
¿Y saben lo peor de todo: que el funcionario tiene razón por despreciarme porque yo, como justa correspondencia a su trato, no le he escupido en la cara después de cagarme en su padre?
Y ahora dirán todos ellos: ¿ven como tenemos razón, no sólo son unos inútiles sino, además, unos maleducados, seguramente el mastuerzo éste ni siquiera sepa leer, no le habrá dado tiempo de ir a la escuela tan ocupado como estaba apedreando perros?  
Y el maquiavélico Wert, sonreirá mefistofélicamente, mientras dice “aquí, en París, en una sede principesca sólo para mi mujer y para mí, me las van a dar todas porque para eso fui uno de los ministros de Rajoy que hizo al pie de la letra lo que éste me ordenaba, pergeñar una ley de educación que empeorara, si es que era posible, todas las anteriores”.
Repito, todo no es más que un inmenso mar de mierda en el que nos ahogamos todos los que no hemos tenido la suerte, como decía el registrador, en sus artículos de El Faro de Vigo, de haber nacido de buena estirpe, mientras que él y todos sus hermanos de casta contemplan desde una segura distancia el enorme muro que los separa de nosotros, mientras les conceden una mayoría absoluta tras otra ocho o diez millones de los que chapotean incansablemente en la pura mierda.

jueves, 1 de septiembre de 2016

La boa y el pichón

-Ojalá esto sea el principio de un gran amor-Rafael Hernando a Girauta, pero, ojo, que Hernando es el mismo tío que dijo aquello del Naranjito y, luego, lo del Pichón, o sea que Ciudadanos, C’s, puede escoger lo que más le convenga entre una naranja, fácil de pelar, un pichoncito casi desplumado que la boa se tragará sin el menor esfuerzo, o el gran amor de la vida del PP, puesto que le aupará otra vez a la presidencia del gobierno, en un auténtico abrazo del oso, porque si se trata de someterse a la durísima mano de la ultraderecha, siempre será mejor, a juicio de un filonazi, el original que la copia.
 
Y que Rajoy es un nazi de tomo y lomo, ya lo demostramos aquí no hace mucho y que Alberto Primo de Rivera lo es también es una evidencia y, como tal, no necesita demostración.
 
A mí lo que me tiene intrigadísimo es lo que Primo de Rivera quiere ser de mayor, porque lo que quiere se ahora mismo, está clarísimo, el Lazarillo de Tormes: apoyándose en su fornido hombro, Rajoy está tratando de iniciar una nueva gobernanza sin haber admitido uno sólo de sus horrores ni sinvergonzonerías y la actitud de P.  De Rivera no puede ser más servil.
 
Dijo que nunca negociaría con el PP si Rajoy continuaba a su cabeza. Es más pidió la chola de éste como condición "sine qua non" para sentarse a negociar y no solo se ha sentado a eso sino a todo lo que ha querido el otro, ¿qué pretende, desprestigiarse para siempre, parece que no teme esto porque ya pactó con fascistas descarados y demás gente de esta laya y no le ha ido tan mal?
 
Quizá el secreto lo guarde como siempre esa prodigiosa cabeza que es el presidente del Banco de Sabadell, su autentico mentor ahora.
 
Pero lo que está claro es lo  que va a pasar ahora. 
 
La boa va a deglutir en un plis plas al inocente pichón (?) del que no va a dejar ni las plumas porque el pichón ha ofendido gravemente a Rajoy pidiendo su cabeza continuamente y si algo es el jefe pepero es el rencor personificado y no lo perdonará jamás.
 
 
Así que atentos a la pantalla. Pronto veremos en ella importantes acontecimientos .
 
 

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