jueves, 1 de septiembre de 2016

La boa y el pichón

-Ojalá esto sea el principio de un gran amor-Rafael Hernando a Girauta, pero, ojo, que Hernando es el mismo tío que dijo aquello del Naranjito y, luego, lo del Pichón, o sea que Ciudadanos, C’s, puede escoger lo que más le convenga entre una naranja, fácil de pelar, un pichoncito casi desplumado que la boa se tragará sin el menor esfuerzo, o el gran amor de la vida del PP, puesto que le aupará otra vez a la presidencia del gobierno, en un auténtico abrazo del oso, porque si se trata de someterse a la durísima mano de la ultraderecha, siempre será mejor, a juicio de un filonazi, el original que la copia.
 
Y que Rajoy es un nazi de tomo y lomo, ya lo demostramos aquí no hace mucho y que Alberto Primo de Rivera lo es también es una evidencia y, como tal, no necesita demostración.
 
A mí lo que me tiene intrigadísimo es lo que Primo de Rivera quiere ser de mayor, porque lo que quiere se ahora mismo, está clarísimo, el Lazarillo de Tormes: apoyándose en su fornido hombro, Rajoy está tratando de iniciar una nueva gobernanza sin haber admitido uno sólo de sus horrores ni sinvergonzonerías y la actitud de P.  De Rivera no puede ser más servil.
 
Dijo que nunca negociaría con el PP si Rajoy continuaba a su cabeza. Es más pidió la chola de éste como condición "sine qua non" para sentarse a negociar y no solo se ha sentado a eso sino a todo lo que ha querido el otro, ¿qué pretende, desprestigiarse para siempre, parece que no teme esto porque ya pactó con fascistas descarados y demás gente de esta laya y no le ha ido tan mal?
 
Quizá el secreto lo guarde como siempre esa prodigiosa cabeza que es el presidente del Banco de Sabadell, su autentico mentor ahora.
 
Pero lo que está claro es lo  que va a pasar ahora. 
 
La boa va a deglutir en un plis plas al inocente pichón (?) del que no va a dejar ni las plumas porque el pichón ha ofendido gravemente a Rajoy pidiendo su cabeza continuamente y si algo es el jefe pepero es el rencor personificado y no lo perdonará jamás.
 
 
Así que atentos a la pantalla. Pronto veremos en ella importantes acontecimientos .
 
 

4 comentarios:

Adrián Massanet dijo...

Hola, amigo Jose

Mucho tiempo sin comentarle en esta insustituible página.

El otro día preguntaba (se preguntaba) usted, si la derecha puede ser democrática, lo que evidentemente conlleva como respuesta un no rotundo. Pero solamente en el terreno de las ideas. Porque en el terreno pragmático, la derecha hace mucho tiempo que ha entrado en este tablero de juego que llamamos democracia, y aparenta jugar a ese juego mientras juega al suyo propio, con sus propias reglas ocultas, mientras todos nos hacemos los ciegos y los sordos con este compañero de tablero, mientras sabemos perfectamente que solamente le interesa el poder, el dinero, y la destrucción de los contrincantes.

Y es que hace tiempo que llevo pensando una teoría quizá descabellada...o quizá no tanto. Desde que el hombre, o el prototipo simiesco de hombre, apareció en este desgraciado planeta Tierra, ha tratado de gobernar la charca sirviéndose de la fuerza y de la puñalada por la espalda. En lugar de compartir y crear una sociedad en la que todos nos beneficiemos, una línea genética del hombre ha tratado de aprovechar lo que hay disponible, con ayuda de sus gorilas, mientras al resto entrega las migajas, con suerte, expulsando de la charca a esa otra línea genética del hombre que trataba de acceder a esos mismos recursos confiando en que el resto sería como ellos. Pero qué equivocado estaba.

¡Y en esas seguimos! Esas dos líneas genéticas han evolucionado hasta la actualidad, y algunos, muy astutos, despiadados, mezquinos pero ambiciosos, siguen queriendo controlar la charca con ruindad, negando el derecho al resto de compañeros a que puedan alimentarse, beber y tener cobijo. Estamos condenados, sin duda, a seguir haciéndolo hasta que el hombre por fin desaparezca de la existencia, o bien hasta que los que no tratan de liderar o gobernar en base al miedo, a la mentira, o a la fuerza, entiendan que no pueden dar cuartel a los otros. Hasta que se unan y les digan hasta aquí hemos llegado. Pero seguramente es imposible que eso suceda.

Un abrazo, amigo, y cuídate, que ya tienes muchos años y el tiempo y la memoria lo devora todo.

Saludo afectuoso.

Futbolín dijo...

Jolín¡¡ Adrián que alegría verte por aquí, pues el caso es que el mono se convirtió en hombre cuando algunos de ellos le cogieron el truco a comoengañar a otros simios y servirse de ellos, hasta entonces solo follaba el mas fuerte, a partir de aquí empezó a follar el mas astuto y por ese motivo jodidos estamos, un abrazo campeón y ya ves que nuestro Pepe sigue en la brecha hasta que tengamos desgobierno y mas allá, jajaja

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Tienes razón de sobra, Adrián y no sólo me pesan los años cumplidos,87, sino también la dureza de la vida que llevo con enormes problemas familiares, pero aquí estoy, escribiendo cuando y como puedo, o sea, mal y casi nunca, pero es lo único que me distrae y me ayuda a vivir.

Como te considero uno de mis hijos pródigos, me ha alegrado infinitamente verte por aquí.

Gracias.

Futbolín dijo...

Rajoy es Dios
Raquel Pérez Ejerique
Los que creen conocer a Mariano Rajoy se equivocan. Quienes pretenden predecirlo se equivocan. Los que critican su verbo atascado, su morro y su inmovilismo, yerran. Rajoy es Dios. Mariano es mejor que Obama y no necesita ni preparador físico, ni equipo de guionistas, ni asesores de imagen ni sonrisa. Le sale a cuenta ser como es.
Porque Rajoy sabe mucho más de nosotros que nosotros de él. Juega con la fórmula del índice de cabreo, que es masa crítica entre tiempo disponible dividido por la distancia a las urnas. Sabe que twitter no es "la gente" y que los medios no afines casi no llegan a sus votantes.
Se da el lujo de darle un puestazo al ministro de los paraísos fiscales un viernes por la noche. No lo ha hecho el domingo por no contraprogramar la canonización de la Madre Teresa de Calcuta. Y no lo ha hecho el lunes para que no le den la lata los periodistas. Por mucho que arriesgue, por luminoso que sea el farol, Mariano acierta. Como en las cartas y en la apnea, siente un cierto regusto con estirar los límites. Idea peligros y le da más morbo el riesgo si además va ganando. Es un risk taker. Siente placer en dominar la mano, pero más aún en doblegar los cuerpos.
Puede permitirse que un ministro espíe a políticos y mantenerlo de candidato en plena campaña electoral para luego decir: "Hay gente con ganas de organizar un problema donde no existe". Y suben los votos para él y para el ministro candidato. Puede sacarle el corazón al sistema público, rajar la bolsa de las pensiones, puede tener el historial de su partido esparcido en los juzgados. Y cada vez tiene más razón y más votos.
Ahora, otra vez se homenajea y en plenas negociaciones de investidura nombra a un dimitido por evasión fiscal para el Banco Mundial. Ahí va eso. Se tapa la barba mientras se ríe por lo bajini y se pregunta si esta vez se habrá pasado. Luego se da cuenta de que no, tose y recompone el gesto para entrar muy digno al Comité Ejecutivo Nacional del PP.
La oposición ladra y boquea indignada, en el PP hay tres que dicen que prefieren no hablar y una en twitter que siente vergüenza ajena. Fin de la revolución. El 13 de septiembre, él sabe que nadie recordará a Soria ni la resaca de este sábado ante una de las provocaciones más chulescas de la política española reciente. Si alguien se lo recuerda, dirá: "Mire usted, uno hace lo que tiene que hacer, y si este señor es el mejor candidato según un comité técnico yo no tengo nada que decir, porque si lo dijera, me acusaría usted de que estoy interfiriendo y manipulando, así que haga yo lo que haga a usted le va a parecer mal porque hay quien prefiere criticar que sacar a este país del bloqueo institucional pese a que la necesidad de gobierno es urgente". Al acabar, nos habremos adormilado y ya no nos acordaremos de cuál era la pregunta. Y el caso Soria (segunda parte) dormirá para siempre y dejará paso a cualquier otro escándalo que el todopoderoso Rajoy calificará de "cosas" y que no interferirá en su balance de cuentas, cuentos ni resultados.

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