lunes, 31 de octubre de 2016

Un soneto me manda hacer Violante

Photo published for El TC avala la reforma legal que le permite suspender a políticos
“Un soneto me manda hacer Violante 
que en mi vida me he visto en tanto aprieto; 
catorce versos dicen que es soneto; 
burla burlando van los tres delante”.
Si hay alguien a los que yo debo no sólo agradecimiento sino también obediencia son mis querido amigos eddie y futbolín, porque, sin ellos, hace ya mucho que este blog, que estos blogs habrían tenido que cerrar y creo sinceramente que, sin ellos, a lo peor ya no tendría ningún otro aliciente para seguir viviendo.
Porque el hombre, o, por lo menos, algunos hombres necesitamos una tarea, algo que hacer que justifique el hecho diario de existir.
Pero lo que hoy “me manda hacer eddie”, no es ni mucho menos una tarea fácil, porque el derecho constitucional es tan duro que por ahí andan atareados los mejores cerebros en la materia, tratando de encontrar la salida a ese “impasse” que, como hemos visto, se produce en nuestro país con motivo de la investidura de un nuevo, o el mismo, presidente de Gobierno.
La Constitución ha sido denominada por algunos “ley de leyes”, lo que quiere decir que todas las leyes han de respetar dicha norma suprema.
Pero, para ello, sería, sobre todo, imprescindible, que ella se respetara a sí misma.
¿Lo hace? 
Yo he respondido ya varias veces a esta pregunta negativamente.
Y no lo hace porque todos los gobiernos que han habido hasta la fecha, la han utilizado para imponer a los otros partidos políticos aquello que no podían imponerles por las buenas.
En este sentido, el PP ha sido un maestro, como en todo, de la tergiversación y la manipulación.
Decía el famoso Conde Romanones, varias veces ministro de los gobiernos de aquella vieja España monárquica que hoy vuelve por sus fueros, refiriéndose a la Cortes: “dejemos a los diputados que hagan las leyes, que, luego, lo arreglaré yo todo haciendo sus reglamentos”.
El PP aprendió del famoso conde la lección y ha dicho “sotto voce”, para que no se enteren los que no se quieren enterar: “1º, yo, haré lo necesario para dominar las Cortes y, por lo tanto, la tarea de hacer las leyes, como por ejemplo, ésa que han dado en llamar “Mordaza”,
y, luego, me apoderaré de tal modo del Tribunal Constitucional, que éste no será sino el patio trasero del salón en el que se celebran los Consejos de ministros”.
Y así ha sido. Desde el primer momento, y ante la actitud pasiva de los demás partidos, el PP ha hecho todo lo que tenía que hacer y más, para tener siempre, siempre, siempre, mayoría absoluta en dicho tribunal.
De modo que, cuando el PP, por lo que sea, no puede legislar en las Cortes en primera instancia, impugna la ley que le molesta ante el TC y éste, sumisamente, le arregla el asunto como el PP quiere.
Esto es un escándalo tal que se ha hecho famoso en todo el mundo mundial.
De manera que las Cortes promulgan leyes que capacitan a este ¿tribunal? para hacer lo que le dé la gana, de modo que en este desdichado país todo está preparado para que siempre gane el PP.
Porque lo que van a conseguir ahora es que un tribunal que por su concepción y regulación nunca fue pensado para que fuera un tribunal ejecutivo de sus propias decisiones, ahora, sí, ahora, un tribunal pensado y creado como órgano meramente doctrinal, encargado solamente de decir lo que es o no constitucional, ahora podrá poner sus propias manos a hacer lo que a Rajoy u otro pepero le convenga sin tener que esperar a que otro tribunal de autentica instancia tenga que tramitar y llevar a efecto las sentencias y resoluciones que hasta ahora creaban doctrina constitucional pero que no eran susceptibles de ejecución por el mismo tribunal, por lo que han terminado por darle la razón a Alfonso Guerra cuando dijo aquello de que Montesquieu, el creador de la teoría de la división e independencia de los poderes del Estado, no sólo estaba muerto sino también enterrado.
Dicho de otro modo, mis queridos amigos. El PP ha convertido el TC, la luz que debería iluminar toda la justicia española con excelsas construcciones teóricas de los más altos conceptos jurídicos en  un juzgado más que hace guardia, en una callejuela perdida de una ciudad española más.
No sé si he cumplido tu mandato, tal como querías, eddie.

domingo, 30 de octubre de 2016

La culpa es de la prensa






Presidentes del Congreso de los Diputados 1810 - 2016
Democracia  viene del griego “demos”, que significa “pueblo” y “cratos”=“poder”, lo que Lincoln tradujo por el poder del pueblo, ejercido por el mismo pueblo, a favor del propio pueblo.
Tratemos de desarrollar esto.
Poder del pueblo. O sea que sea el pueblo, precisamente el pueblo, el que tenga realmente el poder.
¿Cómo se ha el pergeñado el sistema político para que sea el pueblo, precisamente, el pueblo el que tenga el poder?
Y, ahora, vendrá toda esta patulea de gente que nos desinforma, que nos engaña todos los días para que sus amos sigan siendo los dueños del mundo, o sea, los jodidos periodistas, cuánto daño nos están haciendo estos tíos-La traición de los intelectuales, de Jules Benda-y me dirán:
-Por el único sistema posible: la elección de los hombres y mujeres que van a constituirse como órganos personales, individuales del poder, por medio de la elección de los mismos mediante un proceso universal, secreto, directo, o sea libre.
Pero a esta gentuza se le ha olvidado un aspecto de la cuestión: no se trata de que la elección sea libre sino acertada: si a a mí me dan a elegir en un elenco de partidos como el PP, el Psoe, Ciudadanos y ese partido que ha sustituido a CDC y que ahora mismo no recuerdo cómo se llama, elija al que elija me equivocaré. Yo y todo el mundo.
Es por eso por lo que, los muy taimados, se han limpiado de todos los planes de estudios la filosofía, porque ésta nos enseña a pensar y sólo pensando podemos acertar en las más importantes decisiones de nuestra vida: la elección de los que nos van a gobernar.
Un principio filosófico básico para acertar en la elección de nuestros gobernantes es el que dice “Nihil volitur qui precognitur”, que traducido, como hago siempre a bote pronto y mal, quiere decir “no se puede querer lo que no se conoce”.
Aquí reside la causa que tanto preocupa a los que exigen moralidad en la elección de nuestros gobernantes y que tanto se asombran al comprobar cómo el partido más corrupto de Europa-eso al menos se dice-es precisamente el que más votos obtiene en nuestras increíbles elecciones.
Si la prensa, en lugar de ocultar a fondo la conducta  de los populares, dedicara todos los días sus páginas a profundizar en lo que hacen estos señores, describiendo sus continuas tropelías, denunciándolas con todo lujo de detalles hasta que las mismas se conformaran como el equipaje habitual de esta gente, explicándole a sus lectores que ningún país puede funcionar con justicia, equidad y eficacia gobernado por una auténtica mafia, insistiendo una y otra vez hasta que este mensaje penetrara en el fondo de sus corazones, haciéndoles comprender que no sólo serán ellos sino también sus hijos y los hijos de sus hijos, los que sufrirán para siempre un verdadero infierno del que no podrán escapar nunca porque la perpetuación del dominio de los injustos concluye por cerrar cualquier tipo de salida.
Es por eso por lo que Lampedusa lanzó su célebre aformismo: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.
Y todo el dinero del mundo, o sea, todo el poder, se ha conjurado en contra de toda posibilidad de redención y todo lo que huela a instrucción, a educación, a formación de la infancia y de la juventud se ha prostituido y cada día lo hace todavía más, desinformando, engañando y pervirtiendo a la gente para que pueda inscribirse como frontispicio del universo la célebre sentencia que Dante puso a la entrada del infierno: “Abandonad toda esperanza los que entráis”, “lasciate ogni speranza, voi ch'entrate”.

martes, 25 de octubre de 2016

La abstención


Legalidad, legitimidad y justicia.
La vida es mucho más jodida de lo que parece, os lo aseguro. Llevo 17 días sin pasar por aquí para comentar algo, lo que sea sobre la actualidad política y no he podido hacerlo porque todo, de repente, todo lo que se refiere a mi vida particular se me ha complicado de tal forma que casi me parecía un crimen salir de ella para concentrarme en todo lo demás.
La verdad es que si un día, tú empiezas a transigir con la injusticia, cuando te descuidas terminas así, votando a favor de la investidura de Rajoy.
Y encima tienes que aguantar que todos esos zascandiles que pululan por la prensa española vengan y te digan que todo es perfectamente legítimo, porque todo está de acuerdo con la legalidad vigente, confundiendo a conciencia la legalidad impuesta por un régimen esencialmente viciado de injusticia con aquellas disposiciones que emanan directamente de la justicia.
-Sí, claro,-se me dirá-¿pero quién es el que le cuelga el cascabel al  gato? ¿Usted?
Hace ya cientos de años que un viejo jurisconsulto romano definió inequívocamente la justicia: “honeste vivere, alterum non laedere, suum quique tribuere”: “vivir honestamente, no hacer daño a otro y dar a cada uno lo suyo”.
-Usted no es una persona honesta-le dijo Pedro Sánchez, PS, a Mariano Rajoy, MR.
¿Esto es verdad o no?
Ahora, otros seguidores del Psoe van a darle gratuitamente el gobierno de España a este individuo que, a juicio del que era entonces, su Secretario General no lo merecía porque no era honesto.
Esto, ¿es admisible bajo cualquier forma de Estado de Derecho?
-Sí-dirán los del PP, Ciudadanos, C’s y parece que también el Psoe.
Si les preguntamos que por qué, responderán que porque así lo impone legítimamente nuestro ordenamiento jurídico.
Y esto no es verdad porque una cosa es la legitimidad, lo que, en el fondo de todo se halla de acuerdo con aquella justicia que ya hace tanto tiempo que nos definiera Ulpiano y otra, absolutamente distinta, muy distinta, la que sólo coincide con las leyes que los propios gobernantes hayan promulgado, como hacía Berlusconi, para justificar sus trapacerías. 
Porque unas leyes que, de cualquier manera que sea, permiten que siga gobernando el hombre que todos los días ve cómo los mejores de entre los suyos comparecen en los banquillos de una justicia tan poco justa como es la española, no son legítimas y por lo tanto no pueden justificar tal dislate.
De modo que el Psoe no puede abstenerse ante la investidura de Rajoy porque por encima de la ley está ese principio jurídico que afirma “fiat justitia et pereat mundus”, hágase justicia y que perezca el mundo. No hay nada, ninguna consideración que pueda estar por encima de la realización de la justicia.

sábado, 8 de octubre de 2016

¿Quién manda realmente en el Psoe?

Pedro Sánchez, ayer en el Congreso.
¿Felipe González o ese sanedrín constituido por todos los viejos jerarcas?
 
En realidad, las estructuras de los dos viejos partidos del bipartidismo son casi gemelas, lo que varía es el pegamento que une a sus diversas partes.
 
En el PP, que viene directamente del franquismo, la disciplina, la jerarquización y la sumisión al mando son totales, por eso en él es absolutamente imposible una revolución o subversión como la que acaba de producirse en el Psoe.
 
En el PP, la sumisión absoluta al mando es un dogma de fe y, por lo tanto, rigurosamente indiscutible, no olvidemos aquel círculo escrito en alguna de las monedas puestas en circulación bajo la etapa directa del Generalísimo: “Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios”, que un guasón tradujo irreverentemente por “Franco, Caudillo de España porque Dios es así de gracioso”.
 
Pero queríamos escribir hoy, un poco sobre el Psoe y su reciente cataclismo.
 
Es absolutamente inconcebible que esa subversión total que se ha producido en la reunión del Comité Federal el Psoe se produzca en el PP porque la democratización de este partido es inexistente. En este partido, el culto de latría o adoración al líder es total.
 
Ahora mismo, toda la geografía española contempla atónita todos esos escándalos judiciales que se producen espontáneamente porque también es espontánea la corrupción del PP.
 
Es muy posible que el segundo mandato del PP transcurra bajo el signo de los juicios promovidos por el abuso total que este partido ha hecho de todos los recursos del Estado, no ya sólo por enriquecerse todos ellos sino, lo que es el designio supremo del régimen, enriquecer de una manera decisiva e irreversible a los poderes económicos nacionales y mundiales.
 
Este es el objetivo final del liberalismo.
 
En el Psoe, que abrazó también definitivamente estas finalidades, por lo menos desde Suresnes, resta, allá, en el fondo, ese lastre del izquierdismo radical que movió a sus fundadores, lastre del que parece que ya no queda mucho.
 
El Psoe quiere, persigue lo mismo que el PP, lo que ocurre es que en muchos de sus miembros, cada vez menos, existe, allá, en lo mas profundo de su consciencia, el viejo residuo volteriano marxista de la rebelión contra la explotación universal de las clases trabajadoras, pero como todo el esfuerzo de sus estamentos dirigentes ha estado dirigido a extirpar dicho residuo, ahora mismo, como acaban de demostrarnos sus jerarcas, encabezados por su tótem, que muy sabiamente, como siempre, se ha mantenido a una distancia prudencial de la melée, la ideología que subyace en el Psoe es absolutamente la misma que la del PP, la única diferencia reside en una aparente diversificación de los modos en que dentro de los mismo se producen las decisiones.
 
O sea que no yerra, como nunca lo hace, la sabiduría popular cuando afirma eso de que PP, Psoe, la misma cosa es, y hemos escrito “cosa” para no ser escatológicos.
 
 
 
 

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