martes, 25 de octubre de 2016

La abstención


Legalidad, legitimidad y justicia.
La vida es mucho más jodida de lo que parece, os lo aseguro. Llevo 17 días sin pasar por aquí para comentar algo, lo que sea sobre la actualidad política y no he podido hacerlo porque todo, de repente, todo lo que se refiere a mi vida particular se me ha complicado de tal forma que casi me parecía un crimen salir de ella para concentrarme en todo lo demás.
La verdad es que si un día, tú empiezas a transigir con la injusticia, cuando te descuidas terminas así, votando a favor de la investidura de Rajoy.
Y encima tienes que aguantar que todos esos zascandiles que pululan por la prensa española vengan y te digan que todo es perfectamente legítimo, porque todo está de acuerdo con la legalidad vigente, confundiendo a conciencia la legalidad impuesta por un régimen esencialmente viciado de injusticia con aquellas disposiciones que emanan directamente de la justicia.
-Sí, claro,-se me dirá-¿pero quién es el que le cuelga el cascabel al  gato? ¿Usted?
Hace ya cientos de años que un viejo jurisconsulto romano definió inequívocamente la justicia: “honeste vivere, alterum non laedere, suum quique tribuere”: “vivir honestamente, no hacer daño a otro y dar a cada uno lo suyo”.
-Usted no es una persona honesta-le dijo Pedro Sánchez, PS, a Mariano Rajoy, MR.
¿Esto es verdad o no?
Ahora, otros seguidores del Psoe van a darle gratuitamente el gobierno de España a este individuo que, a juicio del que era entonces, su Secretario General no lo merecía porque no era honesto.
Esto, ¿es admisible bajo cualquier forma de Estado de Derecho?
-Sí-dirán los del PP, Ciudadanos, C’s y parece que también el Psoe.
Si les preguntamos que por qué, responderán que porque así lo impone legítimamente nuestro ordenamiento jurídico.
Y esto no es verdad porque una cosa es la legitimidad, lo que, en el fondo de todo se halla de acuerdo con aquella justicia que ya hace tanto tiempo que nos definiera Ulpiano y otra, absolutamente distinta, muy distinta, la que sólo coincide con las leyes que los propios gobernantes hayan promulgado, como hacía Berlusconi, para justificar sus trapacerías. 
Porque unas leyes que, de cualquier manera que sea, permiten que siga gobernando el hombre que todos los días ve cómo los mejores de entre los suyos comparecen en los banquillos de una justicia tan poco justa como es la española, no son legítimas y por lo tanto no pueden justificar tal dislate.
De modo que el Psoe no puede abstenerse ante la investidura de Rajoy porque por encima de la ley está ese principio jurídico que afirma “fiat justitia et pereat mundus”, hágase justicia y que perezca el mundo. No hay nada, ninguna consideración que pueda estar por encima de la realización de la justicia.

1 comentario:

Futbolín dijo...

http://iniciativadebate.org/2016/10/26/el-dia-que-el-socialismo-obrero-puso-en-el-gobierno-a-la-derecha/

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