miércoles, 23 de noviembre de 2016

La piel del elefante (II)


-Margui, por favor, pero ¿es que no me vas a saludar?
Y el ex ministro Margallo ni siquiera se detuvo un momento para cumplir con el protocolo con la que ¿era o había sido? gran amiga suya en aquellos casi 30 años de vino,o naranjada, y de rosas.
Tal vez ésta fue la última o penúltima puñalada, no lo sé, no lo sabremos nunca, porque apenas hacía unos minutos que Rita Barberá había intentado encontrar refugio en las bancadas del PP del Congreso en la solemne apertura de la legislatura por el Rey.
Y, luego, en el posterior besamanos, no la acompañó nadie en su desfile procesional ante SS.MM.
Y sale al patio y ve cómo su mejor amigo entre los componentes del consejo de ministros saliente, intenta evitarla desesperadamente y ella tiene que llamarlo, a voces, para que la salude, por su cariñoso mote amical.
Y ésta puede ser, repetimos, la última puñalada trapera. 
A ella, casi no le había dolido que Pablo Casado y el tal Maroto hubieran propalado a los cuatro vientos que si ellos estuvieran en el caso de Rita hace ya mucho que hubieran salido del mapa para no dañar tanto a su partido.
Esto sólo la indignó, que aquellos pipiolos casi imberbes, apenas salidos del cascarón, se atrevieran a meterse con ella, el nº 3 de los primeros carnet del PP.
Pero lo que le había partido el corazón era lo de Rajoy, ella, infeliz, creía que Mariano tenía normas éticas que nunca se saltaría, y ella y él, Rajoy, sabían muy bien que Mariano no sería lo que es ni estaría donde está si ella no le hubiera servido mejor que nadie.
Esto la derrumbó, Mariano y ella habían desfilado muchas veces, cogidos de la mano por las calles y plazas de Valencia, cuando él tenía los pies más fuera que dentro, cuando tantos querían echarle para ocupar su puesto, y ella, la gran Rita Barberá, fue el principio de su asombrosa recuperación.
Y, ahora, todos le pagaban con esto, o mandándole recados para que se fuera de una puñetera vez o escondiéndose detrás de las columnas del Congreso, para no tener que saludarla.
Ahí, en ese momento, es cuando el corazón se le rompió en mil pedazos y ella se sintió tan mal que llamó a los más cercanos de la familia para que acudieran allí, a darle el último abrazo, de tal manera que ella se pudo morir como quería, en brazos de su hermana.
Y, ahora, el gran cinismo de todo un partido que, como un sólo hombre, le echa la culpa a los demás de lo que ellos acaban de perpetrar.

domingo, 20 de noviembre de 2016

La piel del elefante

 Merkel a Rajoy: “Mariano, aquí diríamos que tienes la piel de elefante”. 
Esto ¿es un cumplido o el peor de los insultos que se le puede hacer a un gobernante?
Decía Floriano, al que seguramente decapitaron por ello, en aquella comedieta de Ponza que los pperos se inventaron como sicodrama para promocionar su campaña electoral:
-Quizá nos ha faltado un poco de piel-mientras se frotaba los dedos índice, medio y pulgar.
Yo, modestamente, creo que tiene razón Merkel, Rajoy no sólo tiene piel de elefante, absolutamente insensible ante toda esa gente que echan de su casa todos los días y a los que no expulsan de sus hogares pero los dejan allí terriblemente aislados, sin fuego, sin agua ni electricidad, hasta que se mueren de asco o se suicidan.
Pero ¿y los demás, cómo tenemos la piel los demás, cuando dejamos que toda esta gente vaya todos los días a todas las tertulias   radiofónicas o televisivas y nos restrieguen por los morros que, como ayer titulábamos, vivimos en el mejor de los mundos posibles y no hacemos, no pensamos qué debemos de hacer contra esta insoportable infamia?

lunes, 14 de noviembre de 2016

El mejor de los mundos posibles

Pangloss El Tornillo Que Sujeta El Cielo
 
 
Tengo 88 años y desde los 10 estoy viendo fútbol casi cotidianamente.
 
He sido de varios equipos, del primero, el Atlétic de Bilbao por la fascinación que provoca un club que nutre su plantilla sólo con la gente de su cantera y asimilados. Y la verdad es que yo nunca he visto una delantera mejor que la de Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza.
 
Luego me dejé seducir por aquello que fue el Atlético Aviación con gente como Gabilondo, Germán, Machín y en la delantera el mejor futbolista que yo haya visto nunca, Ben Barek.
 
Luego, el Madrid comenzó a hacer de las suyas, y ya nunca ha dejado de hacerlo y tuve la ¿suerte? de ver a Kopa, Didí, Diestefano, Rial y Gento.
 
Pero, claro, también he tenido que ver toda esa larga serie de canalladas que es la historia, la pequeña o gran historia, del fútbol español.
 
Hay por ahí una pléyade de grandes periodistas, es broma, que machacan a la gente con eso de que el fútbol no tiene nada que ver con la política. Cuando es política pura.
 
Bueno, todo lo que hace el hombre es política, desde que se levanta y va al váter hasta que, al final de la odisea diaria, se acuesta cansado en el catre.
 
Porque no puede ser de otra forma desde el momento que como nos dejo escrito en gran estagirita, el hombre es un zoon politikon, un animal político, y el hombre que no lo es o es un dios o una bestia.
 
Pero el problema es que, como apuntábamos hace unos días, “nihil volitur qui precognitur”, no conocemos, no sabemos, no vemos nada más que lo que los medios de comunicación, la jodida prensa, quiere que veamos y desde los emperadores romanos hasta estos energúmenos que nos gobiernan hoy lo primero que aprendieron en sus silabarios políticos es que al pueblo, si queremos que esté quieto, que no pregunte nada sobre lo que pasa y por qué, hay que tenerle el seso embebido en grandes pasiones que lo alienen de toda preocupación política.
 
Entonces, eran los espectáculos circenses en los que los romanos veían como unos hombres mataban a otros, o a los leones, de tal emocionante manera que los jodidos emperadores romanos ordenaban que al pueblo había que darle “panem et circenses” o sea, pan y juegos circenses.
 
Ahora, la cosa se ha rebajado, en apariencia, mucho porque sólo se nos da fútbol, el pan casi ha desaparecido de la escena.
 
Pero la exigencia se ha hecho total, aunque nadie, dado el dominio de los “mass media” por el capitalismo gobernante, se atreva, como debería de hacer, a denunciarlo y así, vemos cómo al enemigo futbolístico se le persigue a sangre y fuego, mediante la proscripción mediática, fiscal y judicial, castigando durísimamente a todas aquellas figuras que se han atrevido a fichar por el equipo nefando, a las que se procesa y juzga severísimamente mientras que a los del equipo del régimen se los ensalza hasta los cielos olímpicos.
 
Y todo esto no sólo es admitido sino que es defendido a muerte por esos nuevos reyes que son los propietarios de los grandes periódicos, radios y televisiones.
 
De modo que Messi ya está condenado a no sé cuántos años de cárcel y a Neymar acaban de sentarlo en el mismo banquillo y nadie dice ni hace nada porque, como decía aquel gran personaje creado por ese genio imperecedero que fue Voltaire, el gran Pangloss, vivimos en el mejor de los mundos posibles.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Fascismo a todas horas y por todos lados

Un huracán de fascismo asola el mundo
Los políticos más profundos han intentado comprender cómo es y para qué sirve esta ciencia que muchos de ellos se empeñaron en concebirla como arte, pero arte no es porque éste nunca llega a estos extremos de zafiedad que ahora vemos sacudir al ágora.
Porque la gran sentencia del judío alemán se cumple a rajatabla: todo es economía y así vemos cómo aquí, en España, gana sin hacer nada para merecerlo, un tipo que no se mueve ni para cambiar de postura en ese sofá desde el que ve casi todos los partidos de fútbol que él considera que merecen la pena, sólo porque así lo ha decidido eso que llaman el Ibex 35 y que no es sino el club, otros lo llamarían lobby, que ellos, los amos del dinero, han fundado para mejor defender lo suyo que debería de ser y moralmente lo es, lo nuestro.
Todos los que pintan algo en este putiferio tienen la lección muy bien aprendida: o juegas a favor de ellos o te aplastan como sea, sin que les estorbe mucho que, a veces, la pelea se traba entre dos de ellos, como ha sucedido en este caso en los Usa porque sería difícil determinar al lado de quien había más millones de dólares acumulados.
Como a mí esto de las cifras siempre me marea, creo que he leído por ahí que el Trump este maneja los dólares no por millones sino por billones, con b de burro, que es lo que el tío parece así, a primera vista.
Cuanto dinero tendrá el tío para ganarle la carrera a una tía como la Clinton que la inició hace ya un montón de años.
Pero lo que a mí me ha deshecho totalmente es comprobar que esto de la política no es un arte, creo que ni siquiera una ciencia, sino una puñetera mierda pinchada en un palo en la que siempre ganan los que quieren ellos y ellos ¿quienes son?, quienes van a ser, coño, los que amasan el dinero como si éste fuera aire y el universo entero estuviera repleto de él, que parece que lo está.
Y el viejo judío alemán, en lugar de alegrarse como un einstein cualquiera, gritando a pleno pulmón, “ya os lo decía yo, todo no es más que puñetero dinero”-él decía capital, porque queda más fino-se puso a llorar a lágrima viva, al comprobar que la cosa no tiene remedio y que fueron inútiles todos aquellos años de estudio en las bibliotecas, viviendo de la amistosa generosidad de Engels.
El hombre es un animal canallesco que todo lo que sabe, que todo lo que aprende, lo dedica a producir el mal.
¿Para qué quiere el Trump ese todo el poder político del mundo, si ya tiene casi todo el económico?
Ojalá no sea para lo que yo me imagino.

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