domingo, 11 de diciembre de 2016

La envidia igualitaria a los hijos de buena estirpe

El presidente del PP, Mariano Rajoy en un momento de su intervención durante el almuerzo mitin en el que ha participado en el Palacio de Congresos de Marbella.
La mayor parte no lo sabe pero sólo somos muertos sin sepultura todavía, ya que nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar, que es el morir.
Ayer, vi un momento, en la pantalla televisiva, a uno de los hombres que parecía haber tenido la mayor y mejor de las suertes del mundo, Francisco Luzón, creador de Argentaria, un grupo de empresas alrededor del Banco Exterior que, cuando Aznar decidió crear un superbanco sobre la base del Banco de Bilbao para regalárselo a su amigo Francisco González, era el gran estorbo para la operación de modo que fue necesaria una indemnización gigantesta, millones y millones de euros, para que Luzón se apartara gentilmente.
Pues, bien, la Tv nos lo mostró ayer en una jaula de oro, sí, pero enfermo de ELA, la terrible esclerosis lateral amiotrófica, o sea que ya ni siquiera puede hablar y muy pronto pasará a mejor vida.
Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando.
Y todo esto, aunque no lo parezca, a propósito de Rajoy.
Rajoy es uno de esos esos tipos que hasta les paren los machos. 
No tiene que hacer nada para ganar todas las batallas que se le plantean, por eso luce casi siempre esa sonrisa sardónica impregnada del mayor de los desprecios.
Desprecio por todos nosotros.
Porque, desde que nació y por ese destino glorioso que debe de ungir la cabeza de los hijos de buena estirpe, véanse sus artículos en El Faro de Vigo, su vida ha sido un paseo militar, con todo los caminos abriéndose ante él, porque, indudablemente, es uno de los elegidos, para eso era hijo de uno de los jueces más queridos por Franco. Ah, amigos, la estirpe, coño, la jodida estirpe.
Pero no es rigurosamente cierto que no haga nada.
Claro que lo hace todo subrepticiamente para que,si es posible, pase totalmente inadvertido.
Para manejar este país con absoluta impunidad había que hacerse con las Cortes y con el Tribunal Constitucional.
Hasta ayer, tenía mayoría absoluta en el Congreso y hoy, extraoficialmente la vuelve a tener sin haber hecho, aparentemente, nada para conseguirlo.
Y, respecto al Constitucional, lo ha tenido prácticamente bloqueado hasta que  ha conseguido no sólo tener mayoría absoluta del PP entre sus magistrados sino que el presidente sea un tipo tan pepero, tan pepero que ha costado Dios y ayuda que se desprenda del carnet del partido porque el tío se empeñaba en llevarlo siempre en la boca.
Y ahora vendrá un buen pepero y me dirá:
-Oiga, y si eso es así ¿por que se están produciendo procesamientos y sentencias contra el PP?
Porque uno, Franco, lo puede dejar todo atado y muy bien atado pero siempre habrá que contar, como nos demostró Graham Greene, con el puñetero factor humano y, de vez en cuando, se distraen y se les cuela uno de esos jueces que acaban militando en la bienaventurada agrupación de jueces para la democracia o similares y no hace otra cosa que cumplir con su deber.

1 comentario:

eddie dijo...

https://twitter.com/JavierLezaola/status/810506198382419968?lang=es

https://twitter.com/JavierLezaola/status/810568830883921926?lang=es

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