domingo, 16 de julio de 2017

El Estado y las ideologías


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Margaret Thatcher y Ronald Reagan son los autores de la célebre sentencia: “el Estado no es la solución sino precisamente el problema”.

Gente más capacitada que yo ha demostrado inequívocamente que el Estado es absolutamente imprescindible para una vida social pacífica.

Así, pues, lo que está en discusión es cuál debe ser la actitud que el Estado debe adoptar en orden a su intervención como árbitro de los conflictos sociales.

¿Debe reducir su intervención a un mínimo indispensable para que las fuerzas en conflicto, capital y trabajo, actúen lo más libremente posible en la producción, o, por el contrario, su intervención debe de ser exhaustiva para que ninguno de ambos factores campe por sus anchas?

Debo reconocer que tengo los cojones más grandes que el caballo de Espartero para atreverme a encarar la cuestión esencial que se halla en el fondo de todos los problemas que asolan al mundo, un viejo como yo, en el umbral estricto de los 88 años y sin ninguna clase de conocimientos especiales sobre la materia.

Pero precisamente porque he vivido tanto y lo he hecho tan intensamente que ahora me siento esencialmente cansado, pienso que, por lo menos, en el terreno existencial sí que es posible que tenga algo pensado o, por lo menos, intuido sobre el tema.

Los liberales que, como ellos mismos dicen, van ganando la batalla, lo tienen muy claro: el Estado no debe de intervenir en la llamada lucha de clases si no es para darles la razón porque, si hace lo contrario, todo el andamiaje social se irá al carajo.

La función del Estado no es otra que las fuerzas y cuerpos de seguridad del mismo estén siempre dispuestos a salir a la calle para mantener el orden público.

Que se lo pregunte, si no, a Cristina Cifuentes, cuando casi ayer ella era la Delegada del Gobierno en Madríd, cómo sus subordinados se esforzaban bravamente en aplastar con sus botas de clavos  y porras de goma las cabezas de los que habían salido a la calle precisamente a eso, a pedir que se hiciera una mejor distribución de esa riqueza que, según Rajoy, se está produciendo en cantidades tan industriales que éramos y somos la envidia de todo el mundo civilizado.

Pero también los hay los que, como yo, creemos que el Estado y sus fuerzas y cuerpos de seguridad deben de intervenir para todo lo contrario, para que se cumpla a rajatabla, sí, la justicia, precisamente, pero ésa que se ha dado en llamar social y que partiendo de la base de la definición de justicia que hacía el viejo jurisconsulto Ulpiano, consiste en dar a cada uno lo suyo, así al capital no toda la plusvalía que la intervención de las fuerzas trabajadoras haya incorporado a las materias primas, sino tan sólo un importante interés a lo invertido que, en todo caso, debe de ser superior al que se atribuya a los casos de inversión directamente improductiva, para que sea interesante dicha inversión, pero de ningún modo abarque casi el total de dicha plusvalía puesto que, entonces, se incurre en una clara injusticia distributiva.


lunes, 3 de julio de 2017

Bienvenidos al infierno

Manifestaciones en contra del G20

Recuerdo como si hubiera sucedido ayer, las sesiones de catecismo en la parroquia de San 
Miguel de mi pueblo.

Infierno, el conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno.

Joder, qué definición, a ver quién es el guapo que la mejora.

¿Hay entre mis lectores alguien que pueda señalarnos qué coño de bien hay en este jodido mundo en el que intentamos sobrevivir?

¿Que comemos, el que lo hace, dos o tres veces al día, y qué comemos, coño, qué comemos?

Vegetales pasados de fertilización, carnes engordadas con hormonas, líquidos que ningún otro animal en el mundo se atrevería a beber.

¿Qué dormimos, el que puede hacerlo porque se lo permite su buena conciencia, echados sobre somieres de hierro o de madera, cubiertos con sábanas y mantas de nylon que te abrigan o hielan cuando tenían que hacer lo contrario?

Claro que hay quien come, bebe y duerme como los propios reyes después de haber jodido con mujeres de ensueño. Sí.

Pero ¿quienes son, coño? 

Ellos, ¿y quienes son éstos?

Trump y su compañero del alma, Warren Buffett, sí, ese jodido y asqueroso tipo que se reía de todos nosotros diciendo:

-Claro que hay lucha de clases, pero, a joderse, amigos, porque la vamos ganando nosotros.

Y, de vez en cuando, para comprobar como marcha la cosa, estos tipejos se reúnen en fastos que denominan de una manera rumbosa, G20, en este caso, por ejemplo. En Hamburgo.

Y nosotros, ¿qué podemos hacer para contraprogramar estos aquelarres que se celebran, como es lógico, alrededor de quien es el mismísimo Diablo?

Quemar un par de coches y cuatro cubos de basura, a cambio de que nos abran sus esbirros, con sus porras, la cabeza y nos encierren en esos mugrientos calabozos que hay en todos los bajos de las comisarías de policía de todo el mundo.

Y con la cabeza a medio vendar y la espalda llena de cardenales, nos iremos luego, cuando los del G20 se hayan ido a sus magníficos palacios, a nuestras inhabitables madrigueras a vanagloriarnos, ante nuestros hijos y nuestros vecinos, como si hubiéramos hecho algo de provecho.

domingo, 2 de julio de 2017

Una nota sobre el orgullo gay


Imagen de la celebración del Orgullo Gay en Sao Paolo. Foto Twitter

No sé, pero esta vez, tengo la sensación de que me salgo de la corriente, de la buena corriente que empuja a la humanidad por la buena senda. No estoy de acuerdo con esa exhibición obscena y grosera de esa sexualidad, tan natural como la mía, pero que ayer se mostraba con un orgullo que yo nunca he sentido por mi propia sexualidad.

Ya sé, ya sé, ya sé que eso que a mi me parece un exceso para ellos es un grito que sale de sus entrañas donde tanto tiempo han tenido que ocultar su naturaleza sexual, pero creo que dicha manifestación contra la injustísima represión de que han sido objeto no justifica su obscena exhibición de atuendos sadomasoquistas y de gestos de evidente contenido sexual.

Tendría yo veinte años cuando leí el Libro negro de Papini, hace, pues, 68, pero recuerdo como una de sus grandes reflexiones aquella que dice de que igual como nos ocultamos para defecar deberíamos de hace lo mismo para comer porque casi es tan obsceno lo uno como lo otro.

martes, 27 de junio de 2017

Saurios en aguas cenagosas


Una cocodrilo hembra acaba de engullir al Banco Popular, al que todo el mundo conocía como el banco del Opus.

¿Es posible, acaso no es universal esa ley que ordena perro no come perro, o es que acaso, en ese inmenso bocado de no sé cuántos millones de millones de euros, que ese saurio hembra del Santander acaba de engullir de un sólo trago puede haber también una parte sustanciosa para alguna institución encubierta de la Obra de Dios?

No lo sé, quizá no lo sepamos nunca porque yo no participo de esa idea que ayer defendía bravamente, en Hora 25, ese catedrático de universidad, Fernando Vallespín, de que, en este mundo, todo acaba por saberse.

Lo que sí que sé es que los juzgados españoles, que están cambiando lentamente sus puntos de mira, no se van a llevar por delante al despacho de asesoría fiscal de Cristobal Montoro, que él abandonó formalmente antes de entrar en el Gobierno de Rayoy, al que alguien ha denunciado ante la fiscalía por una colisión de sus intereses con los generales del Estado.

En cualquier caso a don Cristobal, como a cualquiera de ellos, esto es algo demostrado hasta la saciedad, le importa un pito que le pillen con las manos en la masa porque para eso ellos han sido tantos años panaderos, de manera que ahora mismo, está pendiente de reprobación ante el Congreso y toda España pide su dimisión porque incluso un tribunal tan imparcial como el Constitucional y con un ponente tan ajeno al PP y al Opus como Ollero ha dicho por unanimidad que la Amnistía Fiscal de Montoro y Rajoy no sólo es inconstitucional sino también contraria a toda Ley y Derecho.

Mientras, el PP acaba de presentar querella por prevaricación y malversación de fondos contra dos concejales del Ayuntamiento de Madrid por haber solicitado  información a un despacho de abogados, ajeno al propio concejo, sobre un contrato llevado a cabo por el anterior equipo municipal de Ana Botella con la empresa que organiza todos los años el Open de Tenis de Madrid, bajo condiciones absolutamente leoninas, a lo que parece, para los intereses de los madrileños, de modo que nunca como ahora puede decirse eso de "el alguacil alguacilado".


sábado, 24 de junio de 2017

Los renegados



Los peores atacantes de la izquierda son precisamente aquéllos que un día fueron más izquierdistas que nadie.

Por supuesto que conozco el dicho de que el joven que a los veinte años es de derechas es un hijo de puta, el viejo que a los sesenta años es de izquierdas es un idiota. 

Pero nunca he estado de acuerdo con él, porque yo mismo, a los 10 años, fui atado con la cadena de una persiana y paseado por todo el pueblo, no sólo por los que yo creía eran mis amigos sino también por algún que otro pariente.

Y, ahora, que voy a cumplir el mes que viene los 88 años, sigo pensando lo mismo que entonces.

No, no todos somos iguales. Yo, que vengo leyendo a Raúl del Pozo, desde que inició sus pasos periodísticos exitosos en el Pueblo de Emilio Romero, cuando se declaraba, y no sólo vivía Franco sino que estaba en todo su apogeo, comunista a rabiar, hasta ahora que en El Mundo, lo leo y me da la sensación de que está tratando de hacerse perdonar aquellos inocentes desvaríos juveniles, porque resulta que es más rajoyista que Rajoy y más de ultraderecha que todo el PP.

El puñetero Raúl, hoy, en su columna de El Mundo dice literalmente que: “El género humano es La Internacional, pero no sé si los votantes del PSOE se van o no a hacer un lío cuando haya que votar a un partido que defiende los valores republicanos sin cuestionar la Monarquía y la plurinacionalidad, sin cuestionar la soberanía de España”.

Este tío, que no se cansa de citar a los más sesudos genios de la humanidad, cuyas citas cualquiera puede leer en un buen diccionario de citas célebres, hace como que está encendiendo una vela a Dios y otra al Diablo, cuando sólo está arrimando el fuego a la sardina de los capitalistas que ahora le pagan el sueldo. Porque seguro que en dicho diccionario ha leído también esa cita que dice que la política es el arte de lo posible, y el Psoe, que no es ni mucho menos mi partido, el pobre hace lo que puede para no acabar de desaparecer del mapa.

-¡Qué vergüenza, coño, qué vergüenza!-como gritaba el otro día, encorajinada, esa Némesis de la ultraderecha que responde por Irene Montero, desde la tribuna de las Cortes.

miércoles, 21 de junio de 2017

El Real Madrid y la ideología

“Sostiene Pereira”-y, en este caso, Pereira soy yo-que todo fan del Real Madrid, RM, es un ultraderechista y, por tanto, un fascista de tomo y lomo.

Porque un fascista ¿qué es?

Un tipo que por ser él quien es y por su excelencia infinita tiene derecho a todo, y cuando digo “todo” quiero decir todo, o sea que todo lo que hay en el mundo ya sea espiritual, como el honor, la honra, la fama, el prestigio o material como todo el dinero del mundo o sea el poder económico y, por ende, el político  no sólo es suyo sino que también lo es, lo debe de ser en exclusividad, porque el RM es el único dios, porque la característica esencial de la divinidad es la exclusividad, la unicidad, porque si hubieran varios dioses, todos ellos no serían tales porque uno de ellos, el verdadero, el auténtico dios tendría algo de lo que los demás carecerían por lo tanto no serían todopoderosos, o sea, no serían dioses.

Los aficionados del RM no sólo quieren que su equipo sea el mejor, que, algunas temporadas lo es, sino que además los otros equipos del mundo, en el que, a veces, hay alguno que lo supera, por lo que sea, porque se ha producido una eclosión de jugadores insuperables en Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, etc., pidan perdón por ser así  e incluso nieguen, bajo juramento que tal hecho se produzca, o sea, que digan, que afirmen, que juren que no, que ninguno de los Manchesteres, ni de los Chelseas, Arsenales o Liverpoores, PSGs, Bajerns, Juventus, etc. es, ha sido nunca, ni será mejor que el RM y entonces, ellos, en un gesto de magnanimidad insuperable, dirán que “bueno, sí, este equipillo de medio pelo, este año no ha jugado mal, pero, ojo, que no se les suba el orgullo a la cabeza que eso ha sido porque el RM se lo ha permitido generosamente”.

Así que su dominio deviene sobre todo en político porque no siempre se basa en la verdad sino en un pacto de dicha naturaleza en el que todos los demás equipos del mundo se le someten.

¿Por qué?

Porque ha conseguido algo parecido a lo logrado por los EE.UU.  de América, infiltrar todas las instituciones, todos los ámbitos en los que el poder reside realmente.
Y, consiguientemente, lo ha podrido todo hasta la raíz, haciendo el uso más instrumental y rastrero del poder económico.

Es por eso que yo no admito, de ninguna manera, que pueda haber un sólo seguidor del RM que sea honrado, una buena persona de izquierdas, como dicen que lo son, por ejemplo, García Ferreras y Rubalcaba.


domingo, 18 de junio de 2017

Los abanicos de papel o el tercer mundo comienza en los Pirineos

Tal vez, seguro, que este título es erróneo, porque en España, efectivamente, hay 3 millones de niños bajo el nivel de la pobreza y 14 millones de hogares que subsisten milagrosamente mediante esa limosna que les cae no sabemos muy bien de donde, pero también es cierto que en este jodido país vive uno de los 3 hombres más ricos del mundo, sí, porque según las organizaciones internacionales que establecen los índices de desigualdad este asqueroso país es uno de los más desiguales de la Tierra. Pero eso sí, en fútbol, somos los mejores porque para este deporte, el nuevo “panem et circenses”, no se escatima ni un euro.
Desde que el genio de Lampedusa estableció su máxima: es preciso que todo cambie para que todo siga igual, la conformación del mundo mundial (¿o es global?) se pergeñó de esta hipócrita manera: no más divisiones Norte-Sur, con un Norte espléndido y un Sur de auténticos esclavos, a partir de aquel momento, Norte y Sur, señores y esclavos podían convivir, es una manera de hablar, sobre ese mismo pedazo de la Tierra que hemos dado en llamar Estado o Nación, según de lo que estemos hablando.
A partir de ese momento cómo se podía hablar, tratándose, por ejemplo, de Nueva York, de señores y de esclavos, si unos y otros podían deambular, al propio tiempo, por la Gran Avenida.
El problema ya no era que los negros habían de usar autobuses para ellos solos o utilizar la parte trasera de los de los blancos. No.
El problema es que los negros tenían que vivir en barrios aparte, Harlem, por ejemplo, que funcionaban como auténticos gettos.
De modo que los negros ya no estaban en Africa pero era aún peor que si continuaran allí.
Pero yo no quería hoy escribir de los negros y los blancos y cómo funciona su convivencia en los Estados Unidos de América.
Yo quería hablar de España y de lo que está ocurriendo en Valdemoro.
En Valdemoro viven los que no pueden hacerlo en Majadahonda, La Finca o alguno de estos otros barrios para supermultimillonarios de Madrid.
Y ya me parece estar oyendo a Cristina Cifuentes decir:
-Oiga, y usted que me dice con eso a mí, si yo vivo de alquiler, porque tengo que cumplir con la máxima de Lampedusa. Yo ahora, mientras esté en política, tengo que vivir así, porque es preciso que todo cambie para que todo siga igual, cómo si no, podría hoy yo dirigirme a todas esas madres que indignadas ven como sus hijos en Valdemoro se desmayan porque no pueden soportar el calor que hace en su aulas de estudio. Ya tendré tiempo, luego, cuando me vaya o cuando me echen, de vivir en esa clase de palacios que hemos visto que se han procurado Ignacio González y Francisco Granados para cuando por fin salgan de la cárcel. Mientras tanto, yo tengo que callarme y mirar para otro lado, cuando mi consejero de sanidad les dice a esas indignadas madres que un abanico de papel, confeccionado con sus propias manos, por sus hijos, es mucho mejor para su salud que el aire acondicionado.

sábado, 3 de junio de 2017

Un auténtico palacio casi gratis

Foto: La polémica casa del exfiscal Anticorrupción Manuel Moix, en un fotomontaje elaborado por Vanitatis.
Teóricamente, no hay nadie más experto en leyes que un fiscal, tanto que una de las denominaciones que se le asigna es “curator legis”, cuidador de la ley, y, si no, que se lo pregunten al ex juez Elpidio Silva, que tuvo que soportar, en el proceso que se montó contra él por enchironar al amiguísimo de Aznar, Miguel Blesa, y que dio con sus huesos fuera de la carrera judicial, que la acusación oficial contra él la llevara un fiscal que se llama Manuel Moix. ¿Les suena?
Bueno, pues supongamos que yo soy fiscal y que, por ello, conozco al dedillo todos los recovecos de las leyes y que poseo un magnifico solar en una de las mejores zonas residenciales de Madrid y que tengo unos planos para construir no un chalet sino un auténtico palacio.
El problema teóricamente irresoluble es que, para dicha construcción, se necesita un montón de millones de euros, que nosotros no tenemos.
Pero si nosotros constituimos una sociedad en un paraíso fiscal e inscribimos el solar, allí, cuidando muy mucho de que dicha sociedad figure a nombre testaferros profesionales con los que se firmarán, aparte, los pertinentes contratos para la recuperación de la propiedad del inmueble, una vez que hayan prescrito las acciones civiles y penales que se originen por la construcción del palacio sobre un solar que no es nuestro sino de una sociedad domiciliada en una paraíso fiscal.
Estos días, he leído y oído por ahí, que la familia Moix tiene una maravilloso chalet en Collado Villalba, por cuya construcción los patriarcas de la familia tuvieron que soportar juicios por alzamiento de bienes y otros, sin que los proveedores consiguieran el resarcimientos de los gatos originados por dicha obra.
Asi como también hemos leído u oído que Moix y sus hermanos tienen inscrita a su favor la titularidad de dicho inmueble por ser ahora los titulares de la empresa tapadera de Panamá, que adquirieron por derecho de herencia.
¿Por qué no han repatriado dicha sociedad? Moix dice que porque resulta muy caro.
No sé pero en nuestro ordenamiento jurídico, que tan bien conoce Moix, por su profesión, hay una serie de artículos legales muy interesantes: los que heredan una propiedad heredan también las obligaciones que pesan sobre ella y que del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes presentes y futuros.
Claro: si no han prescrito, por el transcurso del tiempo, dichas obligaciones.

jueves, 1 de junio de 2017

Gobernando desde la cárcel

Foto: Fotografía de archivo de Eduardo Zaplana (i) e Ignacio González.
Lo tengo escrito por aquí hace ya mucho tiempo, todo juez es de derechas porque además de que la función crea el órgano, metámonos en la cabeza de ese muchacho de 21 años que comienza a preparar la oposición, una de las más duras donde las haya. ¿Qué es lo que busca ejerciendo la judicatura? ¿Aplicar el Derecho? Éste se aplica también desde un despacho de abogados y no hay que romperse previamente la cabeza y los nervios machacando hasta la extenuación 530 temas de la mejor manera para exponer 6 de ellos en una hora, con el ritmo y la seguridad de un papagayo. Un juez se hace juez porque quiere gobernar la vida de los otros.
También lo tengo escrito ya, lo más cercano a un dios en la Tierra es un juez, se lo dijo el anterior presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a un diputado del PP que menospreciaba la firma de un juez:
“pues con esa misma firma que u. tanto desprecia ese pobre juez lo puede arruinar a u. o mandarlo a la cárcel para toda su vida”.
O sea un juez es “Deus ex machina”, lo dice un tío que ha convivido con ellos todo los días durante 50 años.
Y todas las legislaciones del mundo civilizado han tratado de proteger este status privilegiado rodeándolo de privilegios cuasi divinos: a un juez no se le puede tocar: inmunidad; a un juez no se le puede trasladar si él no lo pide, inamovilidad, etc.
Pero este mismo sujeto, al propio tiempo, es un hombre como los demás, es decir quiere vivir bien y con el menor esfuerzo posible, o sea, que quiere prosperar en su carrera, alcanzar pronto un buen puesto y vivir lo mejor posible su propia vida.
Y, aquí, es donde interviene ese CGPJ, que mencionábamos antes y que es el órgano encargado de la dirección y gobierno de todos los jueces de España y cuyos miembros son designados, en su mayoría, por el partido que gobierna.
O sea que los jueces, normalmente, temen y respetan a dicho Consejo como un asno a una vara verde, en realidad, el presidente actual del mismo dijo que a los jueces se les gobierna con el palo y la zanahoria.
Y así es. Si un juez no hace lo que quiere el PP, partido que actualmente desgobierna España, se le suprime cualquier clase de zanahoria, dietas por asistir a congresos o a cursillos, o por ocupar una plaza en comisión de servicio, sustituyendo a otros, etc y, además, se le señala con una cruz y que lleve cuidado porque, si se descuida puede acabar como Garzón o Elpidio Silva.
Estas son las reglas del juego, pero, ya lo hemos dicho,los jueces son también hombres y siendo muy cierto eso de que el miedo guarda la viña, si a un tío como Garzón, Felipe González lo incluye en sus listas a las elecciones generales y, luego, cuando las ganan todo lo que le da es una secretaría de Estado y no un ministerio, Garzón se enfada y se va de la política dando un portazo, vuelve a su despacho de la Audiencia Nacional y saca de un cajón un expediente que tenía contra Barrionuevo y su subsecretario, lo reactiva y acaba metiéndolos a ambos en la puta cárcel.
Luego, Garzón cuando trató de hacerle al PP algo parecido, Federico Trillo movió los hilos entre bastidores y acabó con el juez campeador en la puta calle.
Es lo mismo que le pasó a Elpidio cuando se creyó eso de que los jueces son dioses y se atrevió a meter en la trena ni más ni menos que a Miguel Blesa, Presidente de Caja Madrid, donde lo había colocado José María Aznar, total: Elpidio fuera de la judicatura y Blesa, a la calle.
Pero de vez en cuando uno de estos jueces, además de tener los cojones como el caballo de Espartero, tiene mucha suerte.
Es lo que ha sucedido con Eloy Velasco, que fue cargo jurídico importante en la corte de don Francisco Camp y que, al final, no se por  qué se pelearon y el juez se vino a la Audiencia Nacional, AN, y dijo: “ahora le voy a enseñar al PP lo que vale un peine”.
Y vaya que sí que se lo ha enseñado. Media Comunidad de Madrid está ya en la cárcel y el escrache asumía ya tal envergadura que el PP ha puesto pies en polvorosa y ha actuado de tal manera que Eloy Velasco ya no es juez de instrucción en la AN.
Para quitárselo de encima lo ha tenido que ascender a un puesto de nueva creación, la famosa patada hacia arriba, será uno de los 3 magistrados de la Sala de apelaciones de dicha AN.
Pero decíamos, al titular este post, que se estaba gobernando desde la cárcel y vamos a intentar demostrarlo.
En ese rosario de conversaciones entrañables entre amigos de toda la vida, Ignacio González le dice a Eduardo Zaplana, aquel alcalde de Benidorm que como manifestò en otras conversaciones telefónicas que también le fueron grabadas se había metido en política para enriquecerse, y que en dicho intento fue nada menos que ministro con Aznar y ahora no sé lo que es en ese inmenso almacén de enchufes que es Telefónica:
-Pero, coño, es que nos estamos metiendo nosotros solos en todas las trampas, parece como si no supiéramos que o dominamos todo el entramado judicial o vamos a terminar todos en la cárcel. Ahora vamos a nombrar ni más ni menos que al fiscal anticorrupción, o sea, al tío que manda en todos los fiscales que nos pueden buscar las cosquillas y tenemos ahí a ese tal Moix, un tío cojonudo que ya nos ha demostrado de qué va, coño,vamos a nombrarlo de una puñetera vez.En cuanto a este hijoputa de juez que no va aparar hasta que no estemos todos en chirona, coño, ¿no es un juez sustituto?, pues hala, coño, que vuelva de una vez el titular que esta viviendo la "dolce vita" en Roma" y que se ponga a trabajar donde debe de hacerlo y a este carcelero, coño, a Onteniente, joder, a escarbar cebollinos.  
Y todo esto está sucediendo, al pie de la letra, ante nuestros atónitos ojos, Moix ya ha sido nombrado y cesado Fiscal Jefe Anticorrupción y Eloy Velasco ya no es juez de instrucción y por lo tanto no puede empapelar ni un solo elemento más del PP.
O sea que el ex Presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Madrid sigue gobernándolo todo desde su celda, con hermano y televisión, en la cárcel.
-Qué cosas veredes, Sancho, amigo mío.

domingo, 28 de mayo de 2017

El triunfo definitivo del franquismo

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Comenzaba el otro día mi post con un “consumatum est”, todo se ha acabado, y eso es lo que se ha producido en nuestro desgraciado país.

Como dicen en esta mi tierra, Franco era más listo que el hambre.

Desde que tuvo uso de razón, se propuso ser algún día el amo de España y ahí está la historia.

Pero como todo los seres superposesivos quería que él mismo y su obra se perpetuaran para siempre.

De modo que dedicó gran parte de su tiempo a encontrar un plan para llevar a cabo dicha perpetuación.

Lo primero era hallar los hombres capaces de llevar a cabo la tarea legislativa, no digo filosófica para no mancillar esta egregia palabra, y, como no, los encontró: el inefable Fraga y el no menos ínclito Fernández de la Mora.

Me cuesta mucho hablar bien de estos personajes, pero no se puede negar que tuvieron la consistencia intelectual suficiente para ayudar al tirano a pergeñar un plan que ha concluido por cumplirse.

Porque ahí están: Constitución, Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial, Fiscalía General del Estado, Tribunal Supremo y Audiencia Nacional.

Todos ellos, absolutamente, se hallan en poder del PP, o sea, del partido político que representa, que siempre encarnará el franquismo, porque éste, como sus coetáneos fascismo y nazismo, han pasado a formar parte de la historia de las ideologías para siempre.

Es por eso que toda esa gentuza que es franquista o que apoya al franquismo repite continuamente el mantra de que la verdad sacrosanta no es, no puede ser sino lo que digan los tribunales.

Por Dios.

jueves, 18 de mayo de 2017

El fin de la historia




“Consumatum est”, todo se ha acabado, dijo Cristo en la cruz, antes de exhalar el último suspiro.

Esto mismo podríamos decir al unísono todos los españoles de bien.
Acaban de concederle al Juez Eloy Velasco una de las dos plazas de la Sala de Apelación  de la Audiencia Nacional, lo que implica dos cosas: una, que ya no instruirá más asuntos en 1ª instancia; dos: que, como tiene compañero de Sala a Enrique López, ya tiene el PP por lo menos empatados todos los asuntos de que conozca la misma en apelación, porque el juez Enrique López es  más Pepero que Aznar y Rajoy juntos, y, como, además, el presidente de dicha Sala lo nombrará el CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, CGPJ, serán siempre dos votos contra uno, o sea que se han acabado la sentencias penales condenatorias para el PP.

Con menos motivo se suicidaron aquellos dos españoles insignes: Mariano José de Larra, autor de aquel famoso artículo “Vuelva usted mañana”, y Angel Ganivet.

Porque aquella separación de poderes que exigía Montesquieu para que realmente exista un Estado moderno digno de tal nombre se ha ido ya irreparablemente a hacer puñetas, porque todo el aparato jurisdiccional está constituido por los acusadores, los fiscales, todos absolutamente todos entregados fervorosamente al Poder Ejecutivo, y los jueces, todos handicapados definitivamente vista la suerte que han corrido los últimos de Filipinas, Garzón, Elpidio Silva, Bermúdez y éste último, Eloy Velasco, éstos 2 con mucha suerte y testículos porque igual que les ha salido tan bien podrían haber corrido la misma suerte que los dos primeros que malviven como pueden fuera ya para siempre de la carrera judicial.

Y si los rumores que corren por ahí se confirman, Dios mío, ya que se dice que se va a nombrar para ocupar el puesto de Eloy Velasco ni más ni menos que a Concepción Espejel, aquella juez que condecoró Cospedal al propio tiempo que la llamaba “Concha” porque, para todos ellos, la susodicha siempre será “Concha”.

lunes, 15 de mayo de 2017

Por qué vamos perdiendo



A corazón rojo
-Claro que hay lucha de clases, pero la vamos ganando nosotros-Warren Buffett.
La democracia es un "desideratum" al que nunca hemos llegado y al que nunca llegaremos jamás.
Tanto si consideramos básica la definición etimológica griega, “demos": pueblo, “cratos”: poder, el “poder del pueblo”, como la que formulara Abraham Lincoln,  más explícita y comprensiva, de"poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, nos sirven, quizá, para el análisis que vamos a intentar.
Ante todo, como cuestión previa, consideramos inexcusable la definición de “poder”.
Etimológicamente, también, este vocablo se deriva del latín vulgar “potere”, Diccionario Joan Corominas, poder, poderío, facultad que tienen determinados sujetos para llevar a cabo en cualquier caso su voluntad.
Absolutizando el término, el poder es la facultad omnímoda de hacer lo que se plantea la voluntad del sujeto.
Entonces, el poder del pueblo, o sea el poder que éste tiene por sí mismo, ejercido por sí mismo y para sí mismo, es el auténtico poder democrático.
Pero, ¿existe dicho poder, puede existir, cómo, por cuánto tiempo?
Si se me aprieta un poco, yo diría que el poder del pueblo es imposible que exista, si tomamos por ejemplo al propio Lincoln, el tío que emprendió y ganó una guerra para liberar a los esclavos-¿hay alguien que sea más pueblo que un esclavo?-fue asesinado a tiro limpio, mientras estaba en el teatro.
Y si elegimos otro gran luchador por la libertad, Trosky, fue asesinado por un esbirro de Stalin, que le clavó un piolín en la cabeza.
Y Stalin era el amo del país que iba a liberar el mundo.
El poder es mucho más fuerte, más irresistible que el deseo, cuando se apodera de alguien, éste está perdido, vive o muere matando, sólo vive para matar.
Trump es uno de los hombres más ricos del mundo. Tiene a miles de otros hombres esclavizados trabajando para él, en condiciones absolutamente leoninas, era, es y será un auténtico dominador, ¿por qué ha luchado tanto y tan mal para ocupar el trono del mayor de los imperios del mundo?
Por afán de poder, porque necesita constantemente ejercer el poder para vivir, porque si sus manos no oprimen a millones de personas en el mundo, se siente vacío, desgraciado, no puede vivir.
Pero ¿en dónde reside el poder, en qué se asienta su maldita hegemonía?
Marx dedicó toda su vida a averiguarlo y explicárnoslo a nosotros: la economía.
Adam Smith, en El espíritu de las naciones, nos expuso esta primera evidencia: el hombre vive dominado, obsesionado, poseído por el ánimo de lucro, el hombre quiere ganar, y ganar y ganar, su ánimo de lucro no tiene fin, Amancio Ortega, gana miles de millones al día y ya no sabe qué hacer con ellos y se ha tenido que dedicar a comprar los más notables edificios en las mejores capitales del mundo, mientras sus trabajadores malviven por cuatro perras en ínfimos habitáculos por todo el universo y sus corifeos nacionales tratan de convencernos de que es un benefactor de la humanidad que, como todos ellos, es incomprendido.
Smith y sus más famosos secuaces, Popper y Hayek, han convencido a ese mundo hipócrita que nos rodea por todas partes de que es el ánimo de lucro el motor de la humanidad ya que el hombre, en su avaricia tan invencible como insana, fomenta la creación de riqueza, convirtiéndose así en el motor del mundo.
Marx sostiene todo lo contrario. Ese "homo economicus", que sólo vive para trabajar, no es sino una especie de monstruo que se queda con la plusvalía que el trabajo de los nuevos esclavos incorpora a las materias primas, incrementando así, monstruosamente, su capital inicial de una manera exponencial absolutamente inicua.
Yo conozco a fondo, porque he trabajado para él, el caso del maderero màs importante del país que sólo hace unos pocos años era uno de los chupatintas de otro maderero.
Se instaló por su cuenta y hoy el país está lleno de sus sucursales. Y, todos sus trabajadores, cuando terminan su jornada laboral, tiene que cepillarse la cabeza para no llevarse a casa, o sea, sacar de las fábricas, el serrín que se les ha acumulado en el cabello.
Todo lo demás estamos hartos de saberlo.
Como dice Buffett, ellos están ganando lo que los marxistas llamamos la lucha de clases porque es la tarea más fácil de hacer del mundo.
El mundo entero se ha estructurado para ello.
El denostado Estado,   aquél del que la Thatcher y el Reagan decían que no era la solución como preconizaba el marxismo sino precisamente el problema porque al mediar entre las relaciones de empresarios y trabajadores impedía que los abusos de aquéllos llegaran a estos límites actuales, ha sido ocupado por todos los medios, incluso por la violencia cuando ha sido necesario, para que invierta la situación, de modo que, ahora, los poderes públicos se hallan ocupados por los poderes económicos y son sus más fieles servidores.
La situación yo creo sinceramente que es irreversible de tal modo que ellos no es que estén ganando la guerra sino que ya la han ganado.
Porque esa mierda de animal que es el hombre está lleno de malos instintos y, cuando no tiene otra cosa en que ocuparse, hace como el demonio, machaca hasta el fondo a sus semejantes hasta convertirlos en máquinas que no sirven más que para trabajar y distraerse con uno de esos narcóticos modernos que son el cine y los deportes.
A mí, hasta hace poco, me quedaba la esperanza China.
Hoy, ya no sé qué pensar. Sí, su Constitución afirma rotundamente que es una nación marxista, pero ¿lo es de verdad? ¿Es el marxismo que allí se practica, si es que así se hace, auténtico marxismo?
No lo sé. No lo sé.

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