sábado, 21 de enero de 2017

Panorama desde el puente, según el genio Arthur Miller

Panorama desde el puente’ de Arthur Miller ICAS Teatro Lope de ...
Irene Montero: Tratamos de que cada círculo, cada grupo, elija directamente a sus dirigentes.
Esto ¿es conveniente, o dicha atomización llevará directamente a una anarquía total?
Los tiros parece que van en esa dirección.
Ayer, fue Bescansa y el economista, que ahora no recuerdo como se llama, los que se unieron a esa ya larga lista que encabezan, aparte de los cabecillas, Iglesias y Errejón, Miguel Urbán, el anticapitalista, y la de Andalucía cuyo nombre tampoco recuerdo. Seguramente, olvido alguna facción más.
O sea que el panorama que se observa desde el puente es desolador.
No es necesario ser politólogo ni sociólogo ni profesor de cualquier otra materia para comprender que así se va al desastre total y que Podemos corre el riesgo de ser uno de esos movimientos absolutamente efímeros como aquellos que surgieron como hongos después del Mayo del 68 francés, con Conh Bendit y todos aquellos otros jóvenes furiosos que ahora militan en partidos de la ultraderecha o casi, no sin antes ser recibidos con toda la alegría del mundo por tipos tales como Miguel Foucault “et alii”.
Lo siento mucho, amig@s mí@s, pero tengo una terrible sensación de “ya visto”, como dicen los franceses que, en esto de la política, nos llevan siglos de ventaja.
Esto, unido a que, en el aspecto personal, estoy pasando la peor época, creo, de toda mi vida, me sume en una melancolía casi insuperable, porque esto de la política, y un poco lo del fútbol, si Messi juega bien, son los únicos alicientes que tengo.

viernes, 6 de enero de 2017

A propósito de Trillo

Federico Trillo-Figueroa, the new Spanish ambassador in London, a ...
Este inefable personaje es uno de los pocos de los que he escrito por aquí que conozco personalmente.
El común de los mortales piensa que el Opus Dei, Obra de Dios, no sólo es originario del Norte de España, donde anduvo durante mucho tiempo su fundador, monseñor Escrivá de Balaguer, a quien también vi por aquí, una vez, en una charla que dio a un selecto grupo de matrimonios.
No. Tal vez yo esté equivocado, pero el venero del Opus, el auténtico venero del Opus, el manantial del que manan numerarios y supernumerarios de  este grupo como por arte de magia es el Ejército y, dentro de él, la Marina.
No sé el porcentaje de militares de Marina respecto a la población total de habitantes de Cartagena pero es muy elevado. No conozco a una sola familia en la que no haya uno de sus miembros que sea marino de guerra.
Tampoco estoy seguro de que mi impresión sea cierta pero creo que el almirante Carrero Blanco, el que iba a suceder, militarmente, a Franco y la figura más significativa del Opus, también anduvo por aquí durante algún tiempo.
Lo que estoy tratando de decir es que ser cartagenero, o vivir en Cartagena, y tener relación amistosa, profesional o de cualquier otra clase con miembros de la Obra es la cosa más corriente del mundo.
Cuando yo llegué a Cartagena, hace ya mucho tiempo, el Alcalde de la ciudad era un tal Federico Trillo, ¿les suena?, que también, como el hombre que hoy nos ocupa, era también de profesión militar, porque no es cierto, como hoy le he oído decir a Trillo, hijo, que su profesión sea la de letrado del Consejo de Estado, no, cuando yo llegué a esta ciudad, Trillo, hijo, era miembro del cuerpo jurídico de la Armada, como algún amigo mío, que incluso estudió conmigo la carrera y, luego, ingresó también en dicho cuerpo jurídico, Isidoro Valverde Alvárez, q. e. p. d. cronista oficial de esta villa.
O sea que yo me he cruzado por estas calles de Dios con Federico Trillo, hijo, muchas veces.
De modo que sé su historia. Si eres de derechas, hijo de un célebre militar que, además, llegó a ser alcalde de la ciudad, y uno de los miembros fundadores, aquí, que, como ya dije antes es uno de sus grandes veneros, del Opus, tú no sólo eres miembro del cuerpo juridico de la Armada sino también letrado del Consejo de Estado y no sé cuantos otros puestos más en el organigrama oficial del país que, según las malas lenguas, si uno tiene ocasión de leer algunas de sus páginas parece que está repasando la relación íntegra de las grandes familias de la derecha y la ultraderecha españolas.
Así, si por casualidad casual, llegas a conocer la composición familiar de los Fraga, por ejemplo, dicen que no hay un sólo miembro de la familia que no sea un alto funcionario de la Administración General del Estado, e igual puede afirmarse de los Gallardones, Rajoyes, etc., etc.
Todos ellos, sin excepción, son magistrados, abogados del Estado, notarios, registradores de la propiedad, letrados de las Cortes o del Consejo de Estado, etc., etc., eso, sí, ellos se encargarán de decirte que, en todos los casos, mediante la obligada oposición.
Y el éxito de todos ellos en las correspondientes oposiciones a los cuerpos de élite anteriormente citados no tiene nada que ver, por supuesto, con el hecho de ser todos ellos hijos, hermanos o cónyuges de otros titulares de dichos cuerpos, además, claro está de pertenecer al referido Opus y a otras instituciones tan preclaras como ésta.
¿A quién le puede extrañar entonces que Trillo sea precisamente el llamado a ocupar la plaza de Letrado Mayor del Consejo de Estado, el órgano que acaba de designarlo como el inequívoco responsable de la tragedia militar del Yak 42 que, además, como se ha apresurado a proclamar Rajoy, todas las consecuencia penales, civiles, administrativas y demás han sido ya sustanciadas en todas las correspondientes instancias hace ya un millón de años?
Otra vez más, no tengo más remedio que acudir al más célebre de los oradores romanos que hizo aquella afirmación insuperable que le empujó hacia su vil asesinato: “¿Ubinam gentium sumus? ¿In qua urbe vivimus?” ¿Entre qué gente estamos? ¿En qué país vivimos”.
Y es que, con Ley Mordaza o sin ella, siempre ha sido y será peligroso proclamar la verdad, una de las esencias de la auténtica izquierda.

domingo, 1 de enero de 2017

Feliz año 2.017


Como la memoria ha comenzado a fallarme estrepitosamente no recuerdo el nombre de esa ley que dice que todo lo que puede empeorar, empeora, pero yo creo que es la ley más cumplidora que existe.
El caso es que en este famoso año 2.016 que apenas se acaba de ir, a mi no me han ocurrido más que tragedias, la peor de las cuales tal  vez sea la que por ahí apunta el inefable futbolín, la huella tan profunda que deja en nuestra fisiología un año más cuando ya se tienen más de sesenta.
Es por eso que el famoso 22-12, el día de la lotería, no jugué ni un euro porque a estas alturas de mi vida se demasiado bien que con la suerte más me vale no jugar.
Pero de todas formas la esquiva fortuna o el maldito infortunio hizo que me pegara el enésimo porrazo del año, dando apenas un paso en mi cuarto de estar.
En fin, que llevo unos días viviendo en un ay y tomando analgésicos a punta de pala sin que apenas note sus efectos.
Quizá sea por eso que no me fije mucho en lo que ocurre a mi alrededor y ni siquiera he leído todo lo que se publica en mis diarios favoritos sobre la actualidad o, tal vez, sea que se ha iniciado ya ese temido desinterés por todo que algún día terminará postrándome en la apatía absoluta.
Y es que, en realidad, ¿qué hay de nuevo en este infinito montón de mierda que me rodea para que yo me interese por él?
Nada. Rajoy sigue ahí, impertérrito y aparece por el plasma para decir las mismas cosas de siempre, como un doctor Pangloss cualquiera, afirma sin el menor rubor que vivimos en el mejor de los mundos posibles pero que si le dejamos que continúe gobernando a él, conseguirá lo que es sin duda la cuadratura del círculo, la perfección no sólo económica sino también social, de modo que las fuentes de los pueblos servirán café con leche y azúcar y los perros circularán guiados por sus dueños mediante longanizas.
En cuanto a las peleas en el seno de lo que hemos dado en llamar izquierdas también es lo mismo de siempre.
Porque los izquierdosos creen que ser de izquierdas no es otra cosa que discrepar incluso con los que están de acuerdo contigo.
Y así están ellos, que se los están comiendo vivos los partidos de derechas y ultraderechas, mientras ellos continúan con su eterna discusión sobre si los que se los van a tragar enteros son galgos o son podencos.
Pero nada de esto empece para que os desee a todos los que de vez en cuando pasáis por estas páginas la mayor de las suertes posibles en este año que acaba de empezar.

calificacion de las entradas