sábado, 25 de febrero de 2017

El círculo se cierra

Urdangarin olvidadizo y la infanta Cristina pendiente de ...
Algunos no se habían enterado aún o hacían como que no lo sabían, pero una de las más firmes verdades de este país es ésa que dice que todo está atado y bien atado.
Claro que los que atan las cosas aquí no son tontos, ni mucho menos.
Porque alguien mucho más inteligente había dicho con antelación que "es preciso que todo cambie para que todo siga igual".
De modo que, para combatir esa inmensa ola del marxismo, comunismo, socialismo que recorría el mundo inconteniblemente había que luchar contra ella palmo a palmo, grano de arena contra grano de arena.
Había que falsificarlo todo de manera que todo pareciera verdad: había que decir en todas las Constituciones del mundo que el país era un Estado de Derecho y se dijo; había que decir que la soberanía residía en el pueblo y así se escribió también; había que afirmar que la justicia era independiente del poder político y así se hizo constar en miles de artículos de innumerables leyes, porque Montesquieu había escrito ya su L’esprit des lois, El espíritu de las leyes, y nadie podía ya discutir en ninguna Constitución del mundo que la organización política de un país tenía que basarse necesariamente en que los tres poderes básicos del Estado, legislativo, ejecutivo y judicial no sólo tenían que ser independientes sino también absolutamente neutros.
De modo que, en España, por poner un ejemplo, el legislativo, el poder que gane las elecciones tiene que ser excepcionalmente respetuoso con el poder judicial porque, si no, ¿quién lo va a controlar cuando se desmande?
No podrá, por supuesto, reservarse la elección de los miembros del Consejo General del poder judicial porque sería tanto como ser al propio tiempo poder legislativo y judicial, con lo que el primero de ambos poderes no podrá ser controlado por nadie.
Y en el mismo sentido, no podrá establecerse en la misma Constitución que el Ministerio Fiscal formará parte del pode ejecutivo estándole sometido jerárquicamente, porque entonces la acusación oficial no sólo no perseguirá a los miembros del poder ejecutivo que delincan sino que también defenderán a los que deberían de acusar como ha sucedido con la infanta.
Es por eso que decíamos, al principio,  que el círculo acaba de cerrarse porque el fiscal Horrach siguiendo órdenes estricta de sus superiores jerárquicos no sólo ha defendido magistralmente a la infanta, pieza fundamental de la trama juzgada, sino cuando, después, al no tener más remedio que acusar formalmente a Undargarín y resultar éste dulcemente condenado, no ha pedido prisión incondicional contra él con lo que ha posibilitado que el tribunal lo mandara no ya a prisión sino a su maravillosa mansión de Ginebra.
Y, ahora, a esperar lo que ocurra en el Supremo.
¿Está todo atado y bien atado?
Y se me podrà oponer:
-Oiga, que el presidente de la Diputación de Castellón, el famoso Fabra, ha ido a la cárcel y el de Baleares, también.
Y yo no tendré más remedio que contestar:
-Estos casos y otros semejantes no son sino la coartada para cumplir con la máxima de Lampedusa: es preciso que todo cambie-aparentemente, en algunos pocos casos sin ninguna importancia-para que todo siga igual, que es de lo que se trata.

viernes, 17 de febrero de 2017

La tentativa y el tertuliano pepero

La tentativa y el contertulio pepero

Pedro Antonio Sánchez López 2014 (cropped).jpg
No tengo solución.
Como me cuesta mucho conciliar el sueño, tengo demasiadas preocupaciones, anoche me puse a oír Hora 25 de la Ser, de Angels Barceló, cuya tertulia atrajo a Berna González Harbour, periodista de El País, Pedro Calvo, un abogado que fue concejal del Ayuntamiento de Madrid, por el PP, y una periodista catalana de cuyo nombre siento mucho no acordarme.
El asunto del día es ese escándalo del Presidente de la Comunidad de Murcia que parece que se va a ir de rositas porque, para eso, el gobierno tiene cogido por salva sea la parte, al Fiscal General del Estado al que ha dado orden de que haga todo lo necesario para que no sea sometido a proceso, antes se llamaba imputado, el susodicho presidente murciano.
Las 3 mujeres periodistas lucharon bravamente con un especialista en Derecho como es el tal Pedro Calvo, ex concejal del PP, que sostuvo la tesis de que delito no había en el caso puesto que el contrato por el que el Presidente de marras iba a ser juzgado a instancia del Juez Velasco de la Audiencia Nacional y que recoge el pacto que éste había contraído con un publicista que acostumbra a trabajar para el PP, no se llegó a firmar a pesar de estar de acuerdo ambas partes respecto a todos los extremos recogidos en el mismo, para que éste último hiciera una intensa campaña publicitando los excelsos méritos del pepero.
El tal Pedro Calvo salió vencedor del debate porque sus contrincantes, como no especialistas en Derecho, ignoraban algo tan específico como que en el camino del delito desde su ideación hasta su más perfecta comisión hay una serie de grados, planificación, connivencia, acuerdo total para su comisión y realización, siendo así que en algunos códigos penales se castiga, respecto a algunos delitos, además, de la realización perfecta del mismo, lo que la doctrina científica llama “tentativa”, como sucede en el caso que nos ocupa.
Es por eso que tanto el juez Velasco de la Audiencia Nacional, como las dos fiscales que llevan el asunto en Murcia, opinan que al Presidente de la Comunidad hay que juzgarle por un delito en grado de tentativa, por lo que las tres periodistas que participaban en la tertulia fueron arrolladas por el abogado pepero, porque parece que no hay en la redacción de Hora 25 nadie que pudiera intervenir para contrarrestar la argumentación de éste, que salió triunfante de su empeño y dejó a toda la audiencia del programa con una errónea conclusión.
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miércoles, 8 de febrero de 2017

Pablistas y errejonistas

Sanación Angelical: JERARQUÍAS ANGELICALES
Ahora mismo no recuerdo quien dijo eso de que la historia se repite una   y otra vez, unas veces como comedia y otras como tragedia, lo que sí que sé con absoluta seguridad es que ha habido filósofos de la historia que afirman que ésta no es sino una especie de “ritornello”: Juan Bautista Vico.
Escribo todo esto a propòsito de lo que está sucediendo en Podemos.
Cuesta aceptar que unos profesores universitarios, todos ellos muy leídos y no menos escribidos, como dicen en mi pueblo, no sepan que todo esto ocurre, más o menos, así, que las pàginas de la historia nos muestran, cada día, si las queremos leer, las diputas de sofistas y filósofos, aristotélicos y platónicos, jacobinos y girondinos, hegelianos y antihegelianos, bolcheviques y mencheviques, pablistas y errejonistas.
¿Por qué?
Porque el ser humano es así, se mira a sí mismo con una lupa que aumenta sus méritos y oculta plenamente sus defectos.
En un principio, Pablo e Íñigo no sólo eran compañeros sino amigos, utilizaban cualquier pretexto para abrazarse, hoy evitan incluso mirarse a los ojos y Pablo quiere enviar a Íñigo a la alcaldía de Madrid, que no es moco de pavo precisamente, pero es un lugar que lo apartará casi definitivamente de la lucha por el poder que se ha desatado en el partido morado porque hoy he leído que no sólo se degusta ya el poder sino que al propio tiempo ha comenzado a cobrarse por ello.
Si a mí me lo hubieran jurado hace tiempo no lo hubiera creído porque uno y otro se me antojaban ángeles, sin alas, pero con esa mirada seráfica que adorna a estos seres más o menos arcangélicos.
Era como contemplar a dos adolescentes con esa pureza de sentimientos propia de esta edad pero con una hipertrofia insuperable de sus respectivos cerebros.
Así, por lo menos, los veía yo y, por eso, no me extrañaba nada su angélico comportamiento que no solo arrasaba en la tertulias televisivas sino también a la hora de votar.
Y, de pronto, los veo atrincherarse en sus respectivas líneas de defensa y disparar contra ese antiguo amigo ahora convertido enemigo toda la munición de la que pueden echar mano.
¿Que ha ocurrido?
Simplemente que no hay ángeles más o menos humanos sino hombres que nunca llegaremos a ser ángeles.
Ha bastado con que ya haya cosas que repartir, sillones que ocupar para que todos se digan unos a otros:
-Apártate, coño, que esto es mío.

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