domingo, 22 de octubre de 2017

Así pasa la gloria de este mundo



El mayor Josep Lluís Trapero, en el centro, llegando a la Audiencia Nacional, ayer.


"Sic transilt gloria mundi"

Me refiero al mayor de los mossos d’esquadra, José Luis Trapero.

La vida de este hombre, seco, austero, mal encarado, yo no lo he visto sonreír una sola vez desde que está en el candelero, se está concentrando al límite en unos meses.

Ha pasado de ser el héroe de la lucha contra los terroristas al presunto culpable de rebelión o sedición, vaya usted a saber.

Lo primero que se me ocurre es preguntar cómo es posible que un mismo hombre pase de superhéroe a demonio en un puñado de días.

¿Que es lo que está ocurriendo en este mundo que, más que loco, es esquizofrénio, en el que todos vamos como dementes, corriendo tras gente que, un día, parece un auténtico ángel y, al siguiente, el más perfecto de los demonios porque, si los temores se confirman, este hombre irá de los altares a la más putrefacta de las mazmorras?

Y es el mismo tío que perseguía tan hábilmente a unos desalmados terroristas y que, ahora, ha cometido el imperdonable delito de no apalear a sus conciudanos porque querían votar en unas urnas de pacotilla.

Repito: así pasa la gloria de este mundo.

Nota: este hombre es hijo de un taxista ¿de Aragón? y sólo habla castellano en su intimidad.

4 comentarios:

Futbolín dijo...

Carlo Frabetti | Kaos | 21/10/2017

Como dice Chomsky: “Hay que prestar mucha atención a la rabia y el miedo de los poderosos, pues comprenden muy bien el alcance potencial de esa ‘arma decisiva’ que es la mayoría de la población, e intentan que quienes luchan por un mundo más libre y más justo no alcancen la misma comprensión ni logren darle un uso eficaz”.

Los rabiosos y asustados poderosos, a pesar de tener los grandes medios de comunicación a su servicio, no han podido evitar la generalizada comprensión de que una mayoría organizada es el “arma de construcción masiva”; ahora se trata de darle un uso eficaz. De seguir dándole un uso eficaz, pues ya se ha hecho, y de manera ejemplar, el 1 y el 3 de octubre. Los Comitès de Defensa del Referèndum o Comitès de Defensa del Barri demostraron un grado de autoorganización admirable al hacer posible la votación del 1-O y al poner en marcha la Aturada de País del 3-O, un paro con aires y augurios de huelga general. Y todo hace pensar que, a medida que aumente la rabia represora, se consolidarán cada vez más las redes de confianza tejidas durante estas históricas jornadas de lucha.

Catalunya y Euskal Herria

Últimamente se oye hablar a menudo -con alarma o con esperanza, según los casos- de una posible “vasquización” del mal llamado “conflicto catalán”, lo cual me recuerda que, en los albores de la revolución bolivariana, le oí decir a Fidel que había que cubanizar Venezuela, pero también había que venezolanizar Cuba.

En algunos aspectos, efectivamente, Catalunya se está vasquizando, en buena medida gracias a la brutalidad y la ineptitud del Estado español (obsérvese que digo Estado y no Gobierno), y sería bueno que, recíproca y dialécticamente, Euskal Herria se catalanizara. Una parte importante (cuantitativa y cualitativamente) de la izquierda abertzale parece un tanto apoltronada en los sillones institucionales, y el clamoroso desperta ferro de las caceroladas catalanas podría -debería- espabilar a los amodorrados. Los cohesionados pueblos catalán y vasco son dos “armas decisivas” que en estos momentos deberían intensificar al máximo su diálogo fraterno y someter a un intenso fuego cruzado a los herederos del franquismo (quede claro que, de momento, uso los términos “arma”, ferro” y “fuego” en sentido metafórico, no vayan a acusarme de sedición).

Y las demás naciones del Estado español

Tras cuarenta años de “democracia orgánica” franquista y otros cuarenta de democracia inorgánica, ha llegado el momento de romper con la falsa ruptura de 1978. La declaración de independencia catalana ha de dar cumplimiento a los peores temores de los poderosos y ser el primer paso de una imparable cadena de procesos emancipatorios: Catalunya, Euskal Herria, Galicia, Castilla, Canarias… Romper con el 78 es romper la falsa unidad de España, impuesta a sangre y fuego, para dar paso a una unidad real de naciones independientes y solidarias; es romper con la monarquía franquista y el capitalismo salvaje para dar paso a un mosaico de repúblicas socialistas hermanas; repúblicas que no habrán de preocuparse por el reconocimiento europeo, pues serán ellas las que darán la espalda a la Europa del capital y de la guerra para generar sus propias organizaciones internacionales.

No contamos solo con un “arma decisiva” cargada de futuro: hay todo un arsenal, y tenemos la insoslayable responsabilidad histórica de darle un uso eficaz.

Heva Inilla dijo...

coincido en todo, gracias

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Gracias, futbolín.

Gracias, Heva Inilla.

Futbolín dijo...


OTRO EXCELENTE ARTÍCULO DE RAFAEL SILVA. “UN MUNDO FELIZ”
Me contaba mi hijo, una escena sucedida en la tienda Apple de Madrid, en la que, el primer comprador de un nuevo modelo de teléfono que cuesta la friolera de 1.300 euros, salía cual campeón de las 500 millas de Indianápolis, teléfono en alto exhibido como un preciado trofeo, entre los aplausos de la muchedumbre que hacía cola para comprar el nuevo cacharro. Un país con uno de cada cinco de sus ciudadanos en riesgo de pobreza severa que se pierde entre pantallas de TV de 60 pulgadas, teléfonos de última generación dos veces más caros que la media de salario de un trabajador y coches de gran cilindrada, es un país bajo el yugo de la trivialidad, que como también pronosticaba Huxley, nos ha convertido en mansos, serviles y fieles seguidores del poder establecido. El miedo a perder un modo de vida basado en el consumo sin fin, en la apariencia (física y patrimonial) y en la sobre explotación de los recursos y del medio ambiente, lleva a la ciudadanía a preferir ladrones sin escrúpulos que a concienciados pepitos grillo.
Así las cosas, observo dolido y cabreado, como el odio hacia los catalanes, convertidos en los nuevos judíos del siglo XXI a los que echarles la culpa del fracaso como sociedad y de la pérdida de derechos malogrados por la falta de lucha, el egoísmo y la placentera estancia en el sofá comiendo júrgol a todas horas, nos ha llevado a una situación catastrófica en la que el partido de la corrupción está limitando derechos fundamentales, convirtiendo el país en una dictadura absolutista y en la que el rebaño, aplaude con desdén convirtiendo todo lo que rodea el Procés, en una válvula de escape de su frustración. (Fragmento)
http://nuevarevolucion.es/un-mundo-feliz/

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