viernes, 26 de enero de 2018

La contrarrevolución conservadora: es preciso que todo cambie para que todo siga igual

Giuseppe Tomasi di Lampedusa.jpg

Frente a Marx, se han dicho muchas cosas para intentar derrotar sus ideas, pero, al fin, no ha habido mas remedio que admitirlo, su análisis científico de la historia es cierto, “claro que hay una lucha de clases, pero la vamos ganando nosotros”, Warren Buffett “dixit”.

Y mucho me temo que sea así, que la fascistificación de la historia sea irreversible porque la intelectualidad mundial ha arrojado la toalla, haciendo como que admite que el el neoliberalismo capitalista es una verdad indiscutible.

Pero no es así, no es cierto que no se pueda alegar nada contra el principio de que el avaricioso que busca sin ninguna consideración ética su vicioso enriquecimiento provoca, al propio tiempo, el enriquecimiento universal.     

Lo que sí que es una verdad científica es que el enriquecimiento se produce gracias al acaparamiento abusivo de las plusvalías que el trabajo humano aporta a las materias primas en el proceso de producción industrial por una casta dominante.

La cuestión estriba en la siguiente pregunta: ¿esta situación tan injusta de acaparamiento de la plusvalía por los empresarios es irreversible, no puede ser combatida de ninguna manera?

Claro que sí, para eso, principalmente para eso, existe el Estado.

El Estado debe de ser el árbitro, la fuerza política que impida ese vicioso, lujurioso, enriquecimiento cínico de los Warren Buffett, porque la avaricia no sólo es un pecado mortal, como dice la Iglesia católica, en sus preceptos, sino que también es, o debe de ser, un delito.

¿Y   cómo debe llamarse a un Estado que no persigue una clase de delito tan abominable como éste que esclaviza, que mortifica a la inmensa mayoría de la sociedad?

La respueta es “fascista”.

El fascismo o no es nada o es una idea totalitaria de la vida: todo lo que existe de estar dirigido plenipotenciariamente al mayor enriquecimiento de las clases dominantes.

Nunca lo han enunciado francamente así, pero es así.

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