sábado, 13 de enero de 2018

Situación límite: Moisés ha perdido el Norte.


Moisés huye de Egipto

Rajoy actúa como siempre: pone cara de póker, arquea la ceja izquierda y dice: "yo no he sido, yo no he hecho nada, han sido los jueces".

El problema de los taumaturgos, y Puigdemont los es, es que, a veces, no saben cómo acabar el truco.

Hay que reconocer que Puigdemont lo ha hecho todo muy bien, tan bien que ahora se halla en una situación insostenible porque no puede ir hacia delante ni hacia atrás y tampoco puede permitirse el lujo de no hacer nada.

¿Qué va a hacer Puigdemont, va a volver a Catalunya, así, por las buenas, y se va a dejar detener e ir a una mazmorra para toda su vida, porque si algo tienen éstos que ocupan el poder es que son absolutamente implacables?

Porque los que echan las cartas en esta partida, si algo han aprendido con firmeza, es que no hay que dar ninguna clase de  tregua al enemigo, yo diría más, ni siquiera puede dársele la más mínima ventaja a los amigos.

Las ventajas hay que atribuírselas siempre a uno mismo.

De modo que ¿qué va a hacer Puigdemont? Si es que puede realmente hacer algo.

Si trata de tomar posesión de su cargo de President desde Bruselas, Rajoy utilizará su Tribunal Constitucional, TS, y lo dejará desnudo y en la puta calle.

Si declina en uno de sus adláteres o en alguien consensuado con ERC, habrá perdido la partida definitivamente porque será quien le sustituya quien asuma ya el papel protagonista para siempre.

En cuanto a esa tenue esperanza de que el bueno de Ernest Maragall le saque las castañas del fuego, manejando el Parlament de manera que él, Puigdemont, pueda estar y no estar al mismo tiempo en dos sitios a la vez, jugándose con toda seguridad ir de cabeza a la cárcel y arruinarse para siempre él y toda su familia, motivo por el que Forcadell no repite, es prácticamente imposible porque llamarse Ernesto es muy importante, como ya nos demostró Oscar Wilde, pero no definitivo.



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