domingo, 4 de marzo de 2018

La victoria del cinismo

Arcadi Espada en "laSexta Noche"
-Claro que existe la lucha de clases pero la vamos ganando nosotros.

Claro que sí porque sobre nosotros, los de izquierdas, pesa como la más grande de las losas el factor humano.

Ayer, noche, uno de los 3 grandes de El Mundo fue a la Sexta a regodearse en el cinismo porque nadie sabe mejor que ellos tres, Losantos, Burgos y el propio Arcadi Espada que no tienen razón pero la imponen.

Este tío es el más soberbio de todos ellos, cree que tiene una insuperable habilidad dialéctica y que, como buen sofista redomado, es capaz de demostrar tanto una tesis como su contraria, pero anoche sucedió que los otros, que no son tan hábiles como él, en este terreno, tenían razón. Pero claro, al final, soltó como siempre la traca: Camps es un buen tío porque los jueces lo han dicho así mediante este apotegma indiscutible que es una sentencia.

Decía mi maestro, -el maestro de la última generación de grandes filósofos, con el que acabó ese terrible factor humano que está terminando con todos nosotros, murió de sida porque era un  homosexual  ferozmente fornicador-, que el poder lo tiene realmente ese tío, que nadie conoce, que nadie sabe realmente quién es, por supuesto que no es ese patético payaso que responde al nombre de Trump.

Lo que sí que está admitido universalmente, aunque ellos no quieran reconocerlo explícitamente, es que la única teoría sobre el mundo y la vida cierta es el marxismo, a ver, si no, porque todo, en el puñetero fondo de su esencia, no es más que puñetera economía.

El caso es que anoche, el primer espada de El Mundo, acudió a La Sexta Noche, armado con toda la parafernalia del cinismo. Y sabia que iba a ganar porque, al final, podía esgrimir ese abracadabra milagroso que todo lo puede: los jueces.

Pero el truco es tan viejo que incluso está ya absolutamente desgastado, si hasta Sócrates y Platón trataron de él en el famoso diálogo sobre “qui custodiat custodes”, quién vigila a los vigilantes, quién juzga a los jueces, de manera, que, al fin y a la postre, el argumento definitivo del gran cínico fue: Paco Camps es un buen tío porque así lo han establecido los jueces, absolviéndolo en el caso de los famosos trajes.

Decía Rajoy que cómo se puede pensar siquiera que un tío como Camps podía venderse por unos trajes, haciendo como que no sabía que él mismo, Rajoy, había cometido idéntico mismo pecado tal como se deduce de ese inventario de la infamia que son los papeles de Bárcenas.

Pero ahí estaba el tal Arcadi, no lo olvidemos, uno de los fundadores de Ciudadanos, dándole al mundo lecciones de ética, a propósito de Camps. Eso sí, llamando a todo el mundo, desde el primer momento, y eso que estaba entre colegas, -todos en el plató eran periodistas-, de usted, para mantener muy claramente las distancias entre aquella hedionda manada de sucios reporteros de izquierdas (¿) y él, el inmaculado, representante de El Mundo, el oráculo intangible de la sacrosanta ultraderecha.

Pero cómo no les da vergüenza a toda esta hedionda pandilla de farsantes decir estas cosas, está claro que tienen tras de sí a toda esa inmensa legión que vive para leerles, pero, coño, guarden siquiera las formas, que ustedes saben muy bien que es pura bazofia todo lo que escriben.

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