miércoles, 25 de abril de 2018

¿Cleptomanía?



Juicio a una época






Dice el PP que Ciudadanos-Cs en lo sucesivo-no tiene aún elementos corruptos porque no ha gobernado nunca, lo que, “a contrario sensu”, quiere decir que cuando gobierne, en donde sea, el país, las comunidades o las ciudades, los tendrá, como todo el mundo. 

Y esta afirmación concuerda con lo que dice ser su filosofía sobre la humanidad: todos somos corruptos, lo que ocurre es que, para corromperse, hay que gobernar.

Seguramente, los filósofos del PP beben en las fuentes de la sabiduría universal porque fue lord Acton el que dijo aquello tan profundo de que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

La cuestión estriba, por lo tanto, en establecer si la corrupción es un estado inherente a todos los hombres o sólo al hombre político en particular.

En principio, parece que los peperos tienen razón aunque sólo sea por aquello de que débil es la carne y esto parece que lo demuestra lo que ha sucedido entre sus filas con gente tan especial, desde el punto de vista ético, como Francisco Camp y Cristina Cifuentes.

El primero tuvo que ir a juicio por una fruslería de nada como que alguien le había regalado 4 trajes y, ahora, a Cristina le han sacado los colores por 2 tarritos de crema contra la vejez.

Es por eso que hemos titulado este post “¿Cleptomanía?” 

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