domingo, 3 de junio de 2018

Dios mío, ¿qué es lo que me está pasando?



Leí, ayer, en Marca, una frase que me indignó: 

Rafael Nadal pide elecciones en España: "A mí me gustaría volver a votar".

No porque suponga una toma de partido político, que todos tenemos pleno derecho a hacerla, sino por lo que significa y representa: a este tipo no le gusta que el PP haya perdido esta escaramuza, que ni siquiera llega a batalla, no digamos ya la guerra, que ésta yo temo que no la perderán nunca sino que piensa, por lo que dice, que la ha perdido injustamente porque no ha sido mediante unas elecciones=votaciones.

Sí, coño, sí, esto es lo que dice este sujeto.

O sea que a él, le gustan las elecciones y lo dice un tipo que adora a Florentino Pérez, un tío tan democrático que ha hecho todo lo posible y lo imposible para que en el Real Madrid, RM, no vuelvan a haber elecciones nunca, porque, para ello, cualquier otro aspirante que le disputara al tito Floren, TF, la presidencia del RM tiene que ser el propio TF, porque ha propuesto, y ha conseguido que se apruebe, a la masa social del RM unos estatutos que establecen que, para ser presidente del mismo, hay que ser Florentino Pérez y, como FP, gracias sean dadas al Señor, no hay más que uno, él, el propio FP, se han acabado las elecciones en el RM y ahora, viene, este tenista y dice que a él le hubiera gustado que el cambio que en España se acaba de producir se hubiera hecho a través de elecciones, que a él le hubiera gustado mucho volver a votar en este jodido lance por el que la sociedad española acaba de pasar, por cierto, que, en el mismo, sí que hubieron votos, lo mismo que en las elecciones que él propugna.

Porque ¿qué se ha creído este tipo que sólo tiene como principal virtud darle a una puñetera pelota de goma más fuerte y mejor que otros tipos que saltan, como él, a un terreno de juego, en pantalones cortos, coño?

 No ha descubierto, después de años y años de investigación, algo capaz de curar enfermedades mortales de este mundo, ni la jodida teoría de la relatividad sino que toda su excelencia reside en darle palos mejor que los demás a una puñetera pelota de goma.

Pero ¿qué clase de mundo es el que hemos hecho, coño, para que sea posible algo semejante?

Pero yo le preguntaba a Dios qué coño es lo que me está pasando, porque este tema ya lo discutí yo con ese genio tan genial, Adrián Massanet,  que no sólo cerró su blog, Cuaderno audiovisual, sino que se fue de este puñetero mundo de internet dando un portazo, porque, por aquí, no se consigue otra cosa que, de vez en cuando, alguien te dé un disgusto como éste que ahora me ha dado a mí este tío.

Y al leer ahora todo lo que entonces escribí sobre este mismo asunto, he descubierto que me estoy hundiendo en un pozo insondable de decrepitud y falta de capacidad mental y expresiva y que este hundimiento es fatal, continuo, diario, profundo e irreversible y me recuerda la frase que pronunció mi mujer al inicio de la terrible enfermedad que la aflige: “Dios mío, me estoy volviendo loca”.

Incluyo, a continuación, el link del post a que se hace referencia en éste, porque, como digo, es mucho más interesante:

https://josemiguellopezpalazon.wordpress.com/2012/09/20/replicando-a-adrian-massanet-sobre-el-elitismo-y-el-comunismo/




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