jueves, 31 de diciembre de 2009

Crisis económica, historia, solucion por el Gobierno y cómo se debió de hacer realmente

134.- Comentario por eutiquio30/12/2009 @ 21:20
http://www.elpais.com/articulo/opinion/privatizacion/keynesianismo/elpepiopi/20091230elpepiopi_4/Tes/

El anterior enlace ha sido incluido pornuestro pericles en su 123.- Comentario, 30/12/2009 @ 19:02, para criticar con toda la razón del mundo la actuación del ínclito Rajoy en una situación de la que debería de haberr huido decomo de la peste ya que de la existencia de esos comedores de caridad sólo tienen la culpa él y esa caterva de cínicos que son sus ferviente seguidores.

Y, en el artículo que en él se contiene, el profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Enrique Gil Calvo, sostiene cosas tales como las siguientes:

1- “El diagnóstico dominante en los medios sostiene que la crisis se formó porque, en ausencia de supervisión y control estatal, la irracional desregulación de los mercados financieros los condujo al desastre”.

2-“Y en ese punto de inflexión, cuando la burbuja especulativa pinchó… la única solución posible fue regresar al viejo keynesianismo interventor, pasando los mercados a ser controlados directamente por los Estados, que para poder salvarlos tuvieron que inundarlos con masivas inyecciones de gasto público deficitario”.

3-“En suma, el neoliberalismo sería el gran culpable, o al menos el principal causante, y el ya casi olvidado keynesianismo, teóricamente superado por aquél, habría sido la única salvación”.

4-“…. Un keynesianismo de derechas,…..pues no beneficia a las rentas del trabajo sino a las rentas del capital. De ahí que haya logrado imponer una salida de la crisis de tipo restaurador, de acuerdo al célebre efecto Lampedusa: es preciso que todo cambie para que todo siga igual. Es la única conclusión que puede extraerse de la práctica de un keynesianismo estatal que privatiza los beneficios y socializa las pérdidas, contribuyendo no a reformar sino a restaurar la financiarización de la economía”.

5-“Como se sabe por lo menos desde Marx, la causa última de las crisis cíclicas del capitalismo es la sobreproducción, dado el exceso de capacidad instalada para la que no hay suficiente demanda natural o espontánea”-en nuestro caso concreto la inflación constructora que acabó con la formación de la burbuja inmobiliaria, cuya explosión provocó nuestra particular crisis-.”…

6-“El truco es bien conocido: se conceden créditos a los asalariados más insolventes (entre los que destacan los inmigrantes) y luego esos créditos se venden a los propietarios más solventes (los inversores especulativos),… Pero cuando la masa crediticia empezó a rebosar,…..la avalancha de endeudamiento lo arrasó todo a su paso, inundando súbitamente los valles de la economía real, que quedaron asolados e improductivos durante mucho tiempo. Es entonces cuando la autoridad pública se vio obligada a intervenir al modo keynesiano, insuflando a fondo perdido liquidez estatal…” pero..”en cuanto las presas bancarias han podido ser reconstruidas gracias al rescate estatal, el estímulo keynesiano ha comenzado a reducirse hasta cesar a corto plazo. Con lo cual se demuestra su naturaleza exclusivamente privada, puesto que sólo se ha dispuesto al servicio del capital bancario, abandonando a su suerte a las víctimas reales de la rotura de los pantanos: las pequeñas y medianas empresas, los autónomos, los desempleados…”.

7-“Y este carácter derechista, conservador y reaccionario del actual keynesianismo privatizado se demuestra también en” que “las autoridades públicas han actuado en realidad como desestabilizadores automáticos, que primero no supieron evitar la formación de la crisis, luego la negaron cuando ya se estaba iniciando y finalmente la precipitaron y agudizaron con sus medidas de choque, extendiéndola y generalizándola por todo el conjunto de la economía real, -penosamente gravada con el coste tributario de la deuda pública acumulada. De donde se deduce que la salida de la crisis actual también puede significar el inicio diferido de la próxima, cuando la economía se recupere y los créditos vuelvan a fluir hasta embalsarse como futura deuda insolvente”.

Todo esto ya lo habíamos expuesto nosotros en un comentario, sin esta altura profesoral que lo hace menos asequible y, sobre todo, señalando con el dedo a los culpables no ya sólo por acción sino también por omisión en tanto en cuanto decíamos que era el socialismo, teóricamente gobernante, el que no sólo no se había atrevido a frenar la crisis cuando ya todo el mundo sabía que iba a producirse inmediatamente, sino que, además, la estaba solucionando de un modo que no significa otra cosa que profundizar en la derechización de nuestra economía, haciéndola aún más dependiente del sistema financiero neoliberal, al insuflar dinero pùblico a espuertas a unas instituciones financieras privadas, los Bancos, en detrimento de los auténticos creadores de empleo y riqueza como son los autónomos y las pymes.

Las preguntas del millón son éstas: ¿por qué se está actuando así, si la lógica de la situación señala directamente en la actuación contraria: potenciar autónomos y pymes para que la economía nacional se relance además por el buen camino: la creación de empleo por los únicos que realmente pueden hacerlo y así salir de la crisis no sólo de una manera absolutamente segura sino además permanente? ¿Qué es lo que se opone a ello, los intereses privadísimos de la Gran Banca, que se verían notablemente perjudicados por su sustitución por la Banca pública, que haría sus funciones mejor y más barato? ¿Qué intereses son realmente los que se están defendiendo con el actual método de resolución de la crisis?

Son preguntas que quedan ahí, abiertas, para que cada uno de nosotros las conteste como quiera, pero allá cada uno con su conciencia de clase, porque no debemos olvidar que si se sigue con el actual sistema, absolutamente neoliberal, no sólo estamos favoreciendo a nuestros enemigos políticos naturales, sino que ponemos en peligro, tal vez irreversiblemente, no sólo nuestro futuro sino también el de nuestros hijos.

Buenas noches y buena suerte porque, como veis, la vamos a necesitar.

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