jueves, 14 de enero de 2010

Lo que ocurre en China y su prueba

228.- Comentario por eutiquio14/01/2010 @ 20:43
“61.- Comentario por MasjAmón14/01/2010 @ 12:22”.
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Ya hacía algún tiempo que alguien me decía que no me compraba la moto y te aseguro que no lo echaba de menos.

Yo no compro motos: 1º) porque no me he dedicado nunca al comercio, no me gusta; 2º) porque no sé montar ni en bicicleta. Hace poco un gran amigo tuyo decía de mí “qué raro es un tío que dice que no ha ido al cine desde hace 30 años”, pero, claro, él no sabía que durante 11 años de mi vida fui crítico de cine profesional, es decir que me ganaba la vida con ello, y estuve viendo 5 películas diarias para hacer las críticas con la misma feroz intensidad con que ahora hago aquí mis comentarios, lo que motivó que los empresarios de cine le pidieran a mi Director mi cabeza porque les arruinaba los estrenos de películas como Cleopatra de J. L. Mankievich, pero volvamos al tema: China.

Como bien dices, me consta desde hace tiempo tu opinión al respecto, que tengo en la consideración que se merece.

Y lamento, te lo aseguro, que no coincida en absoluto con la mía. Como sabes, durante 40 larguísimos años de mi vida me dediqué al ejercicio de 2 profesiones jurídicas, la de abogado y la de procurador, en realidad, siempre fui abogado porque trabajaba casi para un solo cliente que era precisamente abogado y, entonces, me colegié como procurador porque con solo un abogado en el despacho era suficiente y así copábamos las 2 profesiones en el mismo bufete lo que era mucho más rentable.

Bien, como abogado, aprendí algunas reglas esenciales para que, en los debates, no me derrotaran con facilidad porque entonces pronto me hubiera quedado sin clientes. Voy a ver si logro sintetizarte algunas de ellas:

1ª) todo es demostrable si se sabe hacer,

2ª) pero la única prueba irrefutable es la confesión de contrario.

Con arreglo a la 1ª, nunca acepto como verdad nada que yo no haya podido comprobar por mí mismo. Y mucho menos aún si la información que se me trata de “colar” como verdad proviene de mis propios enemigos. De esto creo que tú sabes bastante ya porque te he visto manejar con soltura los principios de Goebbels tan caros al PP.

Y supongo que habrás leído con la necesaria atención, ese texto de insuperable valor en orden a la prueba de todas las afirmaciones con la que nos inunda la propaganda usaniana, que nos proporcionó tu gran amigo Huang-Ho: la instrucciones de Dulles, jefe de la Cia, a todos sus subordinados, que son un compendio insuperable, mucho mejor todavía que los principios de Goebbels, para distorsionar totalmente la realidad y que constituye el decálogo de la actuación usaniana en todos los órdenes de la vida.

Así las cosas, por favor, MJ, no me cites como pruebas de lo que ocurre en China lo que dice la prensa occidental y sus simpatizantes o intoxicados entre los cuales, perdona, creo que te encuentras también tú, a no ser que, Y AQUI INTERVIENE LA 2ª REGLA QUE ANTES EXPONÍA, se trate precisamente de lo que en términos procesales de prueba se denomina confesión de parte: cuando una de las partes en litigio, sin presión alguna de contrario, dice libremente algo referente al asunto que se debate y que le perjudica: por ejemplo, toda la prensa mundial dice que en China, en 2.009 se han vendido 14 millones de coches, 3 millones más que en los Usa.

Esta, para mí, es una verdad indiscutible porque viene de contrario y perjudica seriamente a quien la dice, no se trata, por tanto de arrimar el ascua a la sardina de nadie.

La pregunta, pues, MJ, es la siguiente: ¿cómo, los explotadísimos trabajadores chinos que lo hacen prácticamente de balde, según tus infalibles fuentes, han podido comprarse ni más ni menos que 14 millones de automóviles, no será que los que han comprado tal cantidad, casi la mitad de la población española, son, en realidad, ciudadanos americanos que han ido a comprar sus coches a China, vaya v. a saber por qué?

Y, nada más, Mj, que esto se ha hecho ya, como siempre que se trata de mí, demasiado largo. Gracias por descender a dialogar conmigo.

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