viernes, 1 de enero de 2010

China, Eco, Wittgenstein, Schopenhauer, la palabra, el mundo como voluntad y representación

172.- Comentario por eutiquio01/01/2010 @ 13:25

Pero qué triste es este maldito país, que un exquisito miembro de la Real Academia de la Lengua Española, al que algunos titulan como el Príncipe (primus inter pares) de los periodistas españoles no sepa escribir es de lo más triste, ¿o no?, porque ¿qué es lo que nos va a enseñar éste tipo sobre el arte de la escritura?

¿Cómo es posible que no le haya hecho daño leerse a sí mismo: “se alzó”-debió escribir ‘se alzaron’-“ con el Imperio los Estados Unidos de América”. Una de las leyes inderogables de la gramática española es que el verbo ha de concordar con el sujeto en número, de tal modo que el sujeto no puede estar en plural, “los Estados Unidos de América” y el verbo en singular “se alzó”, no es ya la razón, la lógica la que chirría sino también el oído, y una persona sin buen oído no puede ser un buen escritor.

-¿Pero,”-dirán sus seguidores igualmente fascistas,-“¿que importancia tiene errar en lo accesorio si acertó en lo principal? China ya no es comunista sino capitalista, lo ha dicho El Genio”.

Citaba yo, creo que fue ayer, a Eco y Wittgenstein, como genuinos representantes de esa corriente intelectual que pone a la palabra por encima de todo, pero se me olvidaba citar también a Schopenhauer que creía que el mundo no es sino voluntad y representación.

De un lado, pues, tenemos a los que consideran que la palabra es por sí lo suficientemente poderosa para lograr que el mundo sea lo que la propia palabra pretende: así, si un canalla quiere ser lo suficientemente canalla y fascista para, unido a otros tan canallas como él, constituir lo que entonces se llamó “el sindicato del crimen”- Luis María Anson, Antonio Burgos, Camilo José Cela, Julio Cerón, José María García, Antonio García-Trevijano, José Luis Gutiérrez, Antonio Herrero, Federico Jiménez Losantos, Julián Lago, Manuel Martín Ferrand, José Luis Martín Prieto, Pedro J.Ramírez, Pablo Sebastián y Francisco Umbral- y, bajo el amparo de la palabra “democracia”, poner en marcha una auténtica conspiración para desalojar del poder a quien lo había ganado honradamente en las urnas, Felipe González, aún a riesgo de poner en serio peligro la propia existencia del Estado democrático como ellos mismos expusieron, ¿por qué no pueden los dirigentes de un pueblo inmenso-1.300 millones de habitantes-soñar con convertirse en el primer pueblo del mundo apelando a una palabra-comunismo-y sometiéndose a las reglas de un competencia tan feroz que no se corta un pelo en invadir Irak y Afganistán, preparar ya las de Yemen e Irán, consentir lo que Israel está haciendo con ese pueblo mártir palestino, mientras muestra, para la galería, el sonriente rostro de la bondad de un presidente que prometía mucho y no da nada?

Pero es que, además, el mundo puede ser también voluntad y representación, pero en modo alguno puede cometer la locura-que perdió a la Unión Soviétia-de enfrentarse al mayor de los retos de la historia, darle la vuelta al eje de la primacía mundial desde occidente a oriente, sin tentarse bien la ropa, sin pensar detenidamente en cómo debe hacerse para que el invento no le explote entre las manos. Es por eso que la estrategia y la táctica incluyen, como no, los métodos y los medios de un capitalismo, que resulta tan engañoso que incluso lo aplauden enfervorizados los más acérrimos de sus enemigos que olvidan que, allá, en el fondo, sigue escondida la antigua, la vieja, la poderosa palabra que todo lo vencerá algún día si los viejos profetas, Marx y Engels, no se equivocaron definitivamente, comunismo, que impulsa a estos ascetas de la política, paradójicamente, a conquistar el mundo, para entregárselo a sus auténticos dueños, los parias de la tierra, la famélica legión, esos proletarios de todos los países que, unidos, al fin, podrán reinar sobre la tierra. Amén.

Buenos días, feliz año 2.010, y la buena suerte suficiente y necesaria para que todos podamos realmente ser iguales, al fin, venga de donde quiera el impulso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Feliz año 2010 Eutiquio.

¿De verás cree que esos "ascetas del comunismo" una vez conseguido el poder se lo entregarán a los parias de la tierra?

Un beso.

Mercedes

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

No, mi querida y añorada Mercedes, no, esos ascetas del comunismo no deben entrsegarselo a nadie sino conservarlo ellos para gobsernar en favor de esos parias de la tierra, de la famélica legión, que no sabrían los pobres infelices qué hacer con el poder.

Besos,

calificacion de las entradas